Las monterías generan 18 millones de euros anuales en Córdoba

Las monterías generan una renta anual de unos 18 millones de euros en la provincia cordobesa, lo que supone casi la cuarta parte del total que se genera en Andalucía y, a su vez, se computan cerca de 12.400 jornales, según indican los datos de la Delegación Territorial Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

Y es que, la actividad cinegética es considerada en la capital cordobesa como uno de los recursos naturales “más relevantes” desde el punto de vista económico y cultural. De hecho, la provincia se sitúa a la cabeza en cuanto a número de cotos de caza en Andalucía, con 1.202 cotos de caza menor y 267 de caza mayor, lo que hace un total de 1.469 áreas acotadas, muy por encima a las cifras de Sevilla y Granada, según apunta la Junta.

Y es que a fecha de hoy se han presentado ante la Delegación Territorial de Medio Ambiente  436 comunicaciones de monterías de caza mayor que proceden de la provincia cordobesa, la mayor parte de ellas se concentran en la mitad norte de la provincia, en Sierra Morena y, en menor medida, en las Sierras Subbéticas. Por otra parte, el pasado mes de octubre se presentaron cerca de 300 comunicaciones de monterías de caza menor en la provincia.

La actividad cinegética fue notable el año pasado, anotando más de 40.000 licencias de caza expedidas, 178 de rehalas y 37 de cetrería. En la temporada de caza mayor, desde el 14 de octubre al 11 de febrero, se autorizaron un total de 482 monterías de 596 presentadas. Las especies que destacaron fueron 12.674 ciervos, 6.898 jabalíes, 706 muflones y 1.056 gamos.  A su vez, durante la temporada de caza menor del año pasado fueron cazadas cerca de 1 millón de especies cinegéticas, entre las que encontramos con mayor relevancia ejemplares de gran número de capturas el conejo, seguido ya de lejos por el zorzal común y la paloma torcaz. Con todo ello, se obtuvieron unas capturas de algo más de 22.000 ejemplares distribuidos entre las siguientes especies: en torno a 12.700 ciervos, casi 8.000 jabalíes, unos 650 muflones y casi 1.250 gamos.

Inspección sanitaria

La delegación Sanitaria de la Junta de Andalucía se acoge al reglamento 853 de 2014, dentro del paquete de Higiene y Salud, en la que se regula que la administración sanitaria garantice el control de la calidad de la carne para el consumo tras la montería. El veterinario autorizado para examinar la aptitud de la especie es un veterinario colegiado, que realiza una inspección post mortem, en la que confirma “si es apto para el consumo o no, además de las pruebas de laboratorio pertinentes”, explica Francisco Antón, jefe del servicio de Salud Pública de la Junta. Tras la comprobación, la carne es marcada con un sello sanitario, acompañada de documento de certificación, en el que figuran las mismas indicaciones que en el marcado sanitario para permitir su comercialización.

El 99% de la carne después de la primera inspección y de la fase de comprobación sanitaria se envía a establecimientos de caza, donde limpian la carne y la disecan para comprobar la aptitud del consumo, afirma Antón. No obstante, “las partes del animal afectadas se retiran directamente del consumo”, entregando al consumidor final únicamente las partes aptas del animal.  La viabilidad de la carne depende de las condiciones de la finca y la patología propia que pueda llegar a tener dicha especie animal, destaca Antón. Por otra parte, el veterinario resalta que “cualquier animal que tenga alguna patología debe ser destruido”, mediante varias vías. Los animales con carencias “se pueden destruir en el campo; enviarse a un establecimiento de caza que esté autorizada para ese tipo de comiso, o se pueden emplear para alimentar a buitres”, concluye.

¿Cómo se vende la carne?

La carne de caza puede ser “del canal completo o parte de él”, depende de si ha sufrido anomalías, explica Antón. La compra de la carne de caza se produce en un 1,8% en tiendas tradicionales, el 20,7% en tiendas de alimentación especializada, el 2,5% en hipermercados, el 2,5% en supermercados, el 10% en restauración y el 62,5%  otros mayoristas. Este tipo de carne, si es apta, se vende al consumidor mediante distintas formas. El 50% de la carne de caza elaborada se vende entera, mientras que el 25,3% se vende como producto transformado -como ocurre con el chorizo- y el 24,7% restante como carne despiezada, destinándose sobre todo a la exportación.

Exportación de la carne de caza

Nuestra provincia destaca por ser productora de carne de caza a Europa. Y es que España no es “gran consumidora” de carne de caza, resalta el jefe del servicio de Salud Pública de la Junta, ya que “lo consumimos en pequeñas cantidades”. Por ello, alrededor del 70% de la carne proveniente de una actividad cinegética se exporta a Europa, según afirma Antón. De hecho, Alemania y Francia son países consumidores de este tipo de producto porque consideran la carne de caza “un alimento exclusivo”. 

Fuente: lavozdecordoba.es

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