Nidos de cernícalo vulgar y lechuza como método de control de topillos

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Un estudio realizado por investigadores de varias instituciones españolas sugiere que la colocación de nidales para cernícalo vulgar y lechuza común en campos agrícolas puede ser empleada como un potencial sistema de control biológico de plagas de topillo.

La plaga de topillos en Castilla y León de 2007 supuso la liberación de toneladas de rodenticidas químicos al medio ambiente, lo que supone un gran riesgo de afección a otras especies por intoxicación. Desde entonces, algunas regiones de Palencia han utilizado este tipo de productos cada dos años, como mecanismo de protección de cultivos frente a daños por topillos. El elevado coste económico y ambiental del control químico sugiere el desarrollo de nuevas alternativas.

Investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), de la Universidad de Valladolid (UVA), el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) y la ONG ambiental GREFA han desarrollado de forma coordinada un proyecto experimental para testar la eficacia del control biológico de plagas de topillo que se está desarrollando en Castilla y León, cuyos resultados preliminares han sido publicados en la revista Pest Management Science. Esta investigación ha sido financiada por la CE a través de su programa de investigación Biodiversa y por la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente español.

La investigación sugiere que la instalación de nidales artificiales para rapaces (concretamente para el cernícalo vulgar y la lechuza común) en ambientes muy deforestados como los medios agrícolas de Castilla y León, incrementa notablemente la abundancia de ambas rapaces al facilitar zonas de nidificación y posaderos de caza. En el artículo los autores señalan que la presa principal del cernícalo vulgar en este tipo de ecosistemas es el topillo campesino, y cómo la densidad de dicho roedor podría verse reducida en campos de cultivo cercanos a los nidos instalados.

Los investigadores indican que la instalación de cajas-nido sobre postes puede favorecer además la presencia de otras rapaces depredadoras de topillo que utilicen los nidos como perchas de caza.

Asimismo, los resultados preliminares indican que la presencia de aves rapaces reduce la abundancia de topillos cerca de los nidales. Esto sugiere que la colocación de cajas nido podría limitar las poblaciones de topillos, bien generando poblaciones de topillos no fluctuantes con densidades de población medias no dañinas para la agricultura, bien limitando las densidades máximas de topillos en la fase de crecimiento de la población, lo que podría reducir los daños causados a cultivos por dicho roedor.

En sistemas agrarios de otros países ya se había demostrado que el uso de cajas-nido para fomentar artificialmente la población de depredadores de roedores podía ser una alternativa factible, con similar eficacia y menor coste económico y ambiental que los rodenticidas. Esta es la primera ocasión en que se aporta información que sugiere que este podría ser el caso también para poblaciones de roedores que sufren explosiones demográficas cíclicas, como el topillo campesino en Castilla y León.

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