Recechando con el .30 (y II). El .308 Winchester

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Comparar es esto, hacer un recorrido que parta del estudio del número, para acabar poniendo las verdad con pruebas sobre el terreno. Quedarse, simplemente, en la primera parte es un generador de errores. ¿Por qué? Sencillamente, porque magnifican de forma exagerada el comportamiento de vuelo y terminal de los cartuchos probados.

Haga una prueba, coja un catálogo de una cartuchera cualquiera y siéntese un rato a analizar las cifras de los diferentes cartuchos que allí aparecen. Es fácil acabar pensando que sólo mata aquello que tiene mas velocidad, que únicamente sirven para tirar lejos los que tiene la trayectoria más plana, quedando el resto como mediocres. Y es que la teoría debe ser pesada, para extraer toda su verdad, bajo el paraguas de la experiencia y del sentido común.

Desde un sillón y como cazadero el horizonte de nuestra imaginación, quien más y quien menos hace a cientos de metros disparos imposibles, camina lo que haga falta para llegar al rebeco soñado o aguanta el retroceso de ese cartucho hiperveloz como si fuese una carabina de aire comprimido. Luego, uno se levanta de la seguridad imaginaria de su hogar y pasa, sin ir más lejos, por el campo de tiro. Comienzan, entonces, a desmontarse los mitos, empiezan los temblores apoyados en una mesa tirando a cien metros, nos defendemos ante la castaña que nos suelta un estándar o echamos los bofes ante las escaleras del primer parking con el que nos encontremos. Ésta es la realidad, la palpable, la alejada de nuestra ensoñación, con la que debemos mirar las cifras y analizarlas. Bajados a ese estrato, comienza el número a enseñar su color real, empieza el cazador a ser más técnico, a ser más eficaz. Limite sus capacidades y, en esos intervalos, encuentre su opción. No hace falta llevar al hombro el más potente y rasante de los cartuchos para cobrar caza mayor a larga distancia. CyS

Por Miguel Coya [apuntomichelcoya@gmail.com]

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Entre los grandes problemas que se encuentra el cazador que decide utilizar un cartucho muy potente es el retroceso que suelen generar. Un buen freno de boca, como el Accubrake del Weatherby MK-V Accumarck .30-378 Weatherby, consigue mitigarlo, transformando a la bestia en una simple gatita. La ventaja tiene, sin embargo, aparejado un inconveniente realmente importante: como todos los frenos de boca, el nivel sonoro se incrementa, obligándonos a tirar siempre con protectores ante el peligro real de dañar nuestra salud auditiva.
Entre los grandes problemas que se encuentra el cazador que decide utilizar un cartucho muy potente es el retroceso que suelen generar. Un buen freno de boca, como el Accubrake del Weatherby MK-V Accumarck .30-378 Weatherby, consigue mitigarlo, transformando a la bestia en una simple gatita. La ventaja tiene, sin embargo, aparejado un inconveniente realmente importante: como todos los frenos de boca, el nivel sonoro se incrementa, obligándonos a tirar siempre con protectores ante el peligro real de dañar nuestra salud auditiva.
El Weatherby MK-V Accumarck monta cañón acanalado. Las ventajas que ofrecen este tipo de tubos pasa por aligerar, aumentando a la vez, la superficie de enfriado. Como pueden observar, el flotado realizado permite libertad de vibración para no afectar a la precisión del conjunto.
El Weatherby MK-V Accumarck monta cañón acanalado. Las ventajas que ofrecen este tipo de tubos pasa por aligerar, aumentando a la vez, la superficie de enfriado. Como pueden observar, el flotado realizado permite libertad de vibración para no afectar a la precisión del conjunto.

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Factor determinante a la hora de montar un equipo para recechar es el peso final del conjunto. La modalidad puede exigir un esfuerzo físico al cazador para el que no siempre estará sobrado. Las armas potentes, a pesar de poder contar con atenuadores de retroceso, no siempre serán tan ligeras como deseáramos y eso siempre será un impedimento cuando, por fin, estemos sobre el cazadero. Paso por báscula a los dos protagonistas probados. Las cifras hablan por sí solas. Una diferencia de casi un kilo y trescientos gramos en la montaña es todo un lastre. Tirar, por ello, supondrá un esfuerzo extra que puede pasar factura. Contar con lo más rabiosamente potente y rasante para caza mayor media, a larga distancia, tiene también sus inconvenientes; éste es uno de ellos, algo que, seguro, olvidamos cuando finalmente estemos apoyados con la pieza en el infinito dentro nuestro visor.
Factor determinante a la hora de montar un equipo para recechar es el peso final del conjunto. La modalidad puede exigir un esfuerzo físico al cazador para el que no siempre estará sobrado. Las armas potentes, a pesar de poder contar con atenuadores de retroceso, no siempre serán tan ligeras como deseáramos y eso siempre será un impedimento cuando, por fin, estemos sobre el cazadero.
Paso por báscula a los dos protagonistas probados. Las cifras hablan por sí solas. Una diferencia de casi un kilo y trescientos gramos en la montaña es todo un lastre. Tirar, por ello, supondrá un esfuerzo extra que puede pasar factura. Contar con lo más rabiosamente potente y rasante para caza mayor media, a larga distancia, tiene también sus inconvenientes; éste es uno de ellos, algo que, seguro, olvidamos cuando finalmente estemos apoyados con la pieza en el infinito dentro nuestro visor.

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Y seguimos en el Purgatorio, en las Hoces del Cabriel, con mis amigos Sergio y José Luis. Durante este segundo día de rececho vemos mucha caza, pero cuesta encontrar algún macho tirable. El celo, con tanto calor, no acaba de arrancar, y los machos grandes no dan la cara. Finalmente, al aproximarnos a un comedero, vemos un rebaño de cabras con un ejemplar que puede servir. Los entramos por un pinar hasta ponernos muy cerca. El disparo debe ser a través de las ramas, así que esperamos bastante tiempo hasta que consigo meterlo limpiamente en el visor por una pequeña ventana entre la vegetación. Estoy de pie, apoyado en mi horquilla de avellano y, en principio, el tiro no reviste ninguna dificultad, apenas me separan setenta metros del macho. Y ya ve, ahí me tiene dispuesto a jugar un lance a cascaporro con uno de los cartuchos más violentos dentro de los amantes de la larga distancia. Aprieto el gatillo con decisión y, seguramente, debido a tanta espera, debido al cansancio muscular intentando no romper la postura, se me va algo alto el tiro, impactando sobre las paletas. Arrancada del macho y carrera para intentar rematarlo. Me coloco dando vista a un pequeño vallejo y Sergio entra con su teckel. El macho apenas ha caminado cien metros y se arranca muy entero. Juego una lance encuadrable en lo que es un tiro de montería a unos cien metros. Registro los tiros. El primero, a pesar de haber encontrado muy poca resistencia, le ha hecho una gran expansión. El segundo, algo trasero, demuestra como la capacidad de transmitir energía de este potentísimo cartucho facilita una expansión violenta sin necesidad de resistencia. Una bala muy blanda y tanta velocidad son un compendio perfecto para generar canales cortos y anchos. Está claro que este cartucho debe tirarse con puntas premium que garanticen, además de esa deformación, un canal suficientemente largo.
Y seguimos en el Purgatorio, en las Hoces del Cabriel, con mis amigos Sergio y José Luis. Durante este segundo día de rececho vemos mucha caza, pero cuesta encontrar algún macho tirable. El celo, con tanto calor, no acaba de arrancar, y los machos grandes no dan la cara. Finalmente, al aproximarnos a un comedero, vemos un rebaño de cabras con un ejemplar que puede servir. Los entramos por un pinar hasta ponernos muy cerca. El disparo debe ser a través de las ramas, así que esperamos bastante tiempo hasta que consigo meterlo limpiamente en el visor por una pequeña ventana entre la vegetación. Estoy de pie, apoyado en mi horquilla de avellano y, en principio, el tiro no reviste ninguna dificultad, apenas me separan setenta metros del macho. Y ya ve, ahí me tiene dispuesto a jugar un lance a cascaporro con uno de los cartuchos más violentos dentro de los amantes de la larga distancia. Aprieto el gatillo con decisión y, seguramente, debido a tanta espera, debido al cansancio muscular intentando no romper la postura, se me va algo alto el tiro, impactando sobre las paletas. Arrancada del macho y carrera para intentar rematarlo. Me coloco dando vista a un pequeño vallejo y Sergio entra con su teckel. El macho apenas ha caminado cien metros y se arranca muy entero. Juego una lance encuadrable en lo que es un tiro de montería a unos cien metros.
Registro los tiros. El primero, a pesar de haber encontrado muy poca resistencia, le ha hecho una gran expansión. El segundo, algo trasero, demuestra como la capacidad de transmitir energía de este potentísimo cartucho facilita una expansión violenta sin necesidad de resistencia. Una bala muy blanda y tanta velocidad son un compendio perfecto para generar canales cortos y anchos. Está claro que este cartucho debe tirarse con puntas premium que garanticen, además de esa deformación, un canal suficientemente largo.

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De Valencia a Cataluña, al Pirineo con mi amigo David Casillas. Cambiamos de montaña y de pieza, del macho montés al isard, al sarrio, al rebeco del Pirineo. Cambio de equipo, optando en esta ocasión por el más ligero, con un cartucho que se pasa justamente al polo opuesto del anterior. El .308 Winchester es un .30” suave, preciso por uniforme, desarrollando una trayectoria mucho más curva, pero eso sí, muy previsible. Usado con profusión por ejércitos, cuerpos de seguridad, tiradores de élite, deportistas y cazadores, entra en el grupo de los cartuchos con las prestaciones más conocidas que existen. Entre él y el .30-378 Weath. Mag. hay un mundo, un mundo que separan más aún las cargas que uso, nada más y nada menos que 172 m/s de diferencia, de 1.042 a 870 m/s, de 180 a 136 grains. Con el Bergara B-14 Hunter a la espalda saltamos al cazadero. El grandioso Pirineo se abre ante el cazador. Para uno como yo enamorado de la montaña y los rebecos, un baño de felicidad. El día acompaña, soleado y claro. Pronto comenzamos a ver rebecos, demostrando David una profesionalidad fuera de duda, juzgándolos con rapidez.
De Valencia a Cataluña, al Pirineo con mi amigo David Casillas. Cambiamos de montaña y de pieza, del macho montés al isard, al sarrio, al rebeco del Pirineo. Cambio de equipo, optando en esta ocasión por el más ligero, con un cartucho que se pasa justamente al polo opuesto del anterior. El .308 Winchester es un .30” suave, preciso por uniforme, desarrollando una trayectoria mucho más curva, pero eso sí, muy previsible. Usado con profusión por ejércitos, cuerpos de seguridad, tiradores de élite, deportistas y cazadores, entra en el grupo de los cartuchos con las prestaciones más conocidas que existen. Entre él y el .30-378 Weath. Mag. hay un mundo, un mundo que separan más aún las cargas que uso, nada más y nada menos que 172 m/s de diferencia, de 1.042 a 870 m/s, de 180 a 136 grains.
Con el Bergara B-14 Hunter a la espalda saltamos al cazadero. El grandioso Pirineo se abre ante el cazador. Para uno como yo enamorado de la montaña y los rebecos, un baño de felicidad. El día acompaña, soleado y claro. Pronto comenzamos a ver rebecos, demostrando David una profesionalidad fuera de duda, juzgándolos con rapidez.

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Para conseguir un equipo redondo no podemos dejar ningún fleco. En este caso, el peso y el tamaño han jugado como obligaciones, priorizándose sobre el resto. Acometer la montaña significa poner a prueba nuestro estado físico. Allí no sirven las excusas si deseamos llegar a nuestra pieza. El Bergara B-14 con la culata Hunter es ligero y compacto. El visor Kahles CT 3-9x42 no pesa, no ocupa y tiene potencia suficiente para un tiro lejano. Las monturas Warne fijas son ligeras y permiten un montaje muy bajo del visor. La mención RWS EVO Green, libre de plomo, pesa 136 grains y vuela en boca a 870 m/s. Su perfil es aguzado, con punta de plástico, cola de bote, acanaladura de la camisa en ‘H’, doble núcleo (el delantero fragmentable). Los prismáticos Swarovski EL Range, con su óptica cristalina y su capacidad de ofrecernos la medida de distancia de forma instantánea, completan un equipo equilibrado.
Para conseguir un equipo redondo no podemos dejar ningún fleco. En este caso, el peso y el tamaño han jugado como obligaciones, priorizándose sobre el resto. Acometer la montaña significa poner a prueba nuestro estado físico. Allí no sirven las excusas si deseamos llegar a nuestra pieza. El Bergara B-14 con la culata Hunter es ligero y compacto. El visor Kahles CT 3-9×42 no pesa, no ocupa y tiene potencia suficiente para un tiro lejano. Las monturas Warne fijas son ligeras y permiten un montaje muy bajo del visor. La mención RWS EVO Green, libre de plomo, pesa 136 grains y vuela en boca a 870 m/s. Su perfil es aguzado, con punta de plástico, cola de bote, acanaladura de la camisa en ‘H’, doble núcleo (el delantero fragmentable). Los prismáticos Swarovski EL Range, con su óptica cristalina y su capacidad de ofrecernos la medida de distancia de forma instantánea, completan un equipo equilibrado.

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Situados frente a un valle que sube entre pinos hasta la roca limpia, conseguimos ver varios rebecos que cumplen nuestras aspiraciones. Busco un buen apoyo en una roca plana sobre la que dispongo la mochila. En ésas estamos cuando, arriba, cerca del horizonte, David ve una gran hembra: «¡Tírale, tírale, es muy buena!». No hay tiempo que esperar. Mido la distancia con los Swarovski EL Range: 310 metros. Sé que, tal como tengo reglado el visor, la caída serán aproximadamente unos 22 cm. No pierdo el tiempo, la cercanía de la caza al pinar es tanta que, en unos pocos pasos, puede desaparecer nuestra oportunidad. Visor a 9 aumentos y en el cristal aparece la isard. Me voy a su hombro y tiro del rifle hacia arriba. Rebaso la cruz de la rebeca, parándola unos cinco centímetros por arriba. Paro la retícula apuntando al terreno por encima de la pieza… y restalla el .308 Winchester … y la pieza cae instantánea. No han hecho falta ultraveloces, no han hecho falta torretas ni superaumentos, sólo método y práctica. Está claro que bien usado, sabiendo lo que tenemos que hacer, un pequeño cartucho puede ser más que suficiente. Para encontrar diferencias, las distancias de las que tenemos que hablar deben ser muchísimo mayores.
Situados frente a un valle que sube entre pinos hasta la roca limpia, conseguimos ver varios rebecos que cumplen nuestras aspiraciones. Busco un buen apoyo en una roca plana sobre la que dispongo la mochila. En ésas estamos cuando, arriba, cerca del horizonte, David ve una gran hembra: «¡Tírale, tírale, es muy buena!». No hay tiempo que esperar. Mido la distancia con los Swarovski EL Range: 310 metros. Sé que, tal como tengo reglado el visor, la caída serán aproximadamente unos 22 cm. No pierdo el tiempo, la cercanía de la caza al pinar es tanta que, en unos pocos pasos, puede desaparecer nuestra oportunidad. Visor a 9 aumentos y en el cristal aparece la isard. Me voy a su hombro y tiro del rifle hacia arriba. Rebaso la cruz de la rebeca, parándola unos cinco centímetros por arriba. Paro la retícula apuntando al terreno por encima de la pieza… y restalla el .308 Winchester … y la pieza cae instantánea. No han hecho falta ultraveloces, no han hecho falta torretas ni superaumentos, sólo método y práctica.
Está claro que bien usado, sabiendo lo que tenemos que hacer, un pequeño cartucho puede ser más que suficiente. Para encontrar diferencias, las distancias de las que tenemos que hablar deben ser muchísimo mayores.

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El uso de telescopios terrestres en alta montaña es muy recomendable, al igual que en la mayoría de los recechos donde la distancia de observación de las piezas sea elevada. El gran problema es, como en el resto del equipo, el peso. Dentro de los ofertados en la actualidad es destacable el Delta Titanium 7,5-22,5x50, muy ligero y compacto. Poco más de medio kilo y 17 cm de largo, lo hacen práctico y cómodo, sin duda, una gran opción acompañado por un trípode de pequeñas dimensiones.
El uso de telescopios terrestres en alta montaña es muy recomendable, al igual que en la mayoría de los recechos donde la distancia de observación de las piezas sea elevada.
El gran problema es, como en el resto del equipo, el peso. Dentro de los ofertados en la actualidad es destacable el Delta Titanium 7,5-22,5×50, muy ligero y compacto. Poco más de medio kilo y 17 cm de largo, lo hacen práctico y cómodo, sin duda, una gran opción acompañado por un trípode de pequeñas dimensiones.
Junto a mis amigos David Casillas Sunyer, Josep Codina y Josep Maria Caelles. Gracias. Imagen del fondo, la bella Cataluña. Desde Pirineos, Montserrat.
Junto a mis amigos David Casillas Sunyer, Josep Codina y Josep María Caelles. Gracias.
La bella Cataluña. Desde Pirineos, Montserrat.
La bella Cataluña. Desde Pirineos, Montserrat.

Mi agradecimiento a las empresas Gamo Outdoor, Esteller, Excopesa, Bergara, El Calden, Armería Fuertes, y a mis amigos Sergio Bona Embid, José Llorens, David Casillas Sunyer, Josep Codina y Josep Caelles.

Ver aquí ‘Recechando con .30” (I). El .30-378 Weatherby Magnum’

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