Prueba del visor Zeiss V8 1,1-8×30

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Entre los días 11 y 13 de diciembre pasados tuvo lugar en  Laubach, Alemania, el  Zeiss Media Event, una reunión de periodistas especializados alrededor de la marca Zeiss Sport Optics que contaron, en esta ocasión, con la colaboración de RWS y Blaser, y donde por gentileza de su distribuidor español, Excopesa, tuve la suerte asistir representando a nuestro país. En esta ocasión, la estrella era una de sus últimas novedades, el visor de batida V8 1,1-8×30.  La idea era una primera toma de contacto teórica para después ponerla a prueba tanto en campo de tiro como en caza real…y todo comenzó con la llegada al aeropuerto de Frankfurt donde, como era previsible, arrancó una apretada agenda que, con la habitual perfección germana, se fue cumpliendo de forma matemática. 

Texto y fotos: Miguel Coya [apuntomuichelcoya@gmail.com]

 

Wellcome to Zeiss Media Event Del aeropuerto al hotel. Cambiarnos de ropa y, sin perder tiempo, al campo de tiro donde, tras comer en unas acogedoras casas de madera, nos metimos de lleno en tema. Licencia de caza alemana y guía del arma. Tras ello nos van entregando a cada uno la funda asignada y de allí a la galería de tiro. La toma de contacto pasa por la comprobación de la puesta a cero para, a continuación ,trasladarnos a la cancha de blanco movil. Desenfundo mi rifle y se me ilumina la cara. Me ha correspondido un R8 Professional Success Leather con inserciones de cuero en guardamos, pistolet y lomo del pistolet, en calibre .30-06 Sprgf. Sobre monturas Blaser la V8 de batida, la combinación de 1,1-8x30. A la entrada de la primera cancha nos van entregando a cada uno de nosotros una caja de balas RWS Evo de 184 grains. Y ahí estoy sentado en la mesa dispuesto a poner a prueba al magnífico equipo sobre una diana colocada a 100 metros. Los apoyos son sacas que permiten una posición cómoda y un un buen nivel de estabilidad. Alimento la recámara con un cartucho, subo a los máximos aumentos y la imagen de la diana aparece en la óptica. Disparo en tres ocasiones. Los impactos se agrupan a unos 3 cm a la izquierda del centro y a una altura correcta. Dudo en corregirlo, pero finalmente pregunto sobre las distancias de tiro que nos encontraremos y decido dejarlo así.
Wellcome to Zeiss Media Event
Del aeropuerto al hotel. Cambiarnos de ropa y, sin perder tiempo, al campo de tiro donde, tras comer en unas acogedoras casas de madera, nos metimos de lleno en tema. Licencia de caza alemana y guía del arma. Tras ello nos van entregando a cada uno la funda asignada y de allí a la galería de tiro. La toma de contacto pasa por la comprobación de la puesta a cero para, a continuación ,trasladarnos a la cancha de blanco movil. Desenfundo mi rifle y se me ilumina la cara. Me ha correspondido un R8 Professional Success Leather con inserciones de cuero en guardamos, pistolet y lomo del pistolet, en calibre .30-06 Sprgf. Sobre monturas Blaser la V8 de batida, la combinación de 1,1-8×30. A la entrada de la primera cancha nos van entregando a cada uno de nosotros una caja de balas RWS Evo de 184 grains. Y ahí estoy sentado en la mesa dispuesto a poner a prueba al magnífico equipo sobre una diana colocada a 100 metros. Los apoyos son sacas que permiten una posición cómoda y un un buen nivel de estabilidad. Alimento la recámara con un cartucho, subo a los máximos aumentos y la imagen de la diana aparece en la óptica. Disparo en tres ocasiones. Los impactos se agrupan a unos 3 cm a la izquierda del centro y a una altura correcta. Dudo en corregirlo, pero finalmente pregunto sobre las distancias de tiro que nos encontraremos y decido dejarlo así.

 

Toma de puntería Tras este primer contacto pasamos a la cancha de blanco móvil. La silueta de un jabalí atraviesa el tiradero a unos 50 metros de distancia. Bajo los aumentos del visor a 5x y enciendo el punto luminoso de la retícula. «Three, two, one», me canta el operario… pumba. Repito varias veces y aunque el rifle me queda un poco largo, enfundo el arma con la sensación de tenerlo todo bajo control. Es sencillo, un poco de método, paciencia para aguantar y disparar cuando hemos tomado correctamente la puntería en el morro de la pieza y el tiro llega a su sitio.
Toma de puntería
Tras este primer contacto pasamos a la cancha de blanco móvil. La silueta de un jabalí atraviesa el tiradero a unos 50 metros de distancia. Bajo los aumentos del visor a 5x y enciendo el punto luminoso de la retícula. «Three, two, one», me canta el operario… pumba. Repito varias veces y aunque el rifle me queda un poco largo, enfundo el arma con la sensación de tenerlo todo bajo control. Es sencillo, un poco de método, paciencia para aguantar y disparar cuando hemos tomado correctamente la puntería en el morro de la pieza y el tiro llega a su sitio.

 

Las especies a abatir, en detalle La meticulosidad alemana sorprende a quienes no estamos acostumbrados. Nos entregan a cada uno de los cazadores un pequeño libro donde se detalla todo lo que se puede cazar y lo que no. Dedicamos una hora a repasar cada especie, con las variables que las convierten en tirables. Finalmente, nos queda claro que podemos disparar sobre venados que no tengan palma, sólo dos puntas en la corona, ciervas y gabarras, corzas y crías, jabalíes a excepción de las hembras que encabezan la piara, un muflón macho grande por cazador y tejones, zorros, racoon dog y mapache. Está claro que la gestión de las alimañas es muy distinta a la nuestra. Lo decido al instante: de salirme caza, sólo dispararé sobre jabalíes, alimañas y muflón.
Las especies a abatir, en detalle
La meticulosidad alemana sorprende a quienes no estamos acostumbrados. Nos entregan a cada uno de los cazadores un pequeño libro donde se detalla todo lo que se puede cazar y lo que no. Dedicamos una hora a repasar cada especie, con las variables que las convierten en tirables. Finalmente, nos queda claro que podemos disparar sobre venados que no tengan palma, sólo dos puntas en la corona, ciervas y gabarras, corzas y crías, jabalíes a excepción de las hembras que encabezan la piara, un muflón macho grande por cazador y tejones, zorros, racoon dog y mapache. Está claro que la gestión de las alimañas es muy distinta a la nuestra. Lo decido al instante: de salirme caza, sólo dispararé sobre jabalíes, alimañas y muflón.

 

RWS participó en el evento con su EVO de 184 grains para el .30-06 Sprgf. Se trata del conocido proyectil soldado con caperuza de cobre tapando su nariz abierta. Expansiva y con alta capacidad para generar canales largos, prima la conservación de carne, algo a lo que no estamos acostumbrados en nuestro país. El cargador separable del R8 almacenaba cuatro cartuchos más el que alimentamos directamente en la recámara.
RWS participó en el evento con su EVO de 184 grains para el .30-06 Sprgf. Se trata del conocido proyectil soldado con caperuza de cobre tapando su nariz abierta. Expansiva y con alta capacidad para generar canales largos, prima la conservación de carne, algo a lo que no estamos acostumbrados en nuestro país. El cargador separable del R8 almacenaba cuatro cartuchos más el que alimentamos directamente en la recámara.

 

Una de las sorpresas de la jornada fueron los perros utilizados en la batida. Aunque había también algún jagd terrier en general la raza usada era el westfalen terrier. De tamaño y apariencia tanto en morfología como en tipo de pelo al jagd, su color es pardo claro con hocico negro y algunos reflejos en el lomo. Verlos cazar es un lujo, trabajando de nariz de forma eficiente, latiendo y siguiendo con una codicia digna de la mejor rehala. Y a las 8:30 de la mañana estábamos reunidos frente a un pequeño complejo dispuestos a recibir las indicaciones previas. La tradición germana y el respeto por nuestra afición marca el discurrir de la jornada. Primero, toque de trompas que sume en silencio a los participantes. Tras ello, la explicación del guarda mayor del coto, finalizando con la llamada que asigna a cada cazador a su postor y la salida en todoterreno hacia el cazadero.
Una de las sorpresas de la jornada fueron los perros utilizados en la batida. Aunque había también algún jagd terrier en general la raza usada era el westfalen terrier. De tamaño y apariencia tanto en morfología como en tipo de pelo al jagd, su color es pardo claro con hocico negro y algunos reflejos en el lomo. Verlos cazar es un lujo, trabajando de nariz de forma eficiente, latiendo y siguiendo con una codicia digna de la mejor rehala.
Y a las 8:30 de la mañana estábamos reunidos frente a un pequeño complejo dispuestos a recibir las indicaciones previas. La tradición germana y el respeto por nuestra afición marca el discurrir de la jornada. Primero, toque de trompas que sume en silencio a los participantes. Tras ello, la explicación del guarda mayor del coto, finalizando con la llamada que asigna a cada cazador a su postor y la salida en todoterreno hacia el cazadero.

 

Los batidores, en general, iban armados. Junto a escopetas y rifles, el arma corta era la opción elegida por muchos de ellos. La verdad es que sorprende ver a un perrero con un Colt Python del .357 Magnum al cinto. Está claro que vivimos en dos mundos distintos, mientras ellos dan por hecho que todo el mundo es responsable; nosotros tenemos que demostrar constantemente que no somos unos delincuentes.
Los batidores, en general, iban armados. Junto a escopetas y rifles, el arma corta era la opción elegida por muchos de ellos. La verdad es que sorprende ver a un perrero con un Colt Python del .357 Magnum al cinto. Está claro que vivimos en dos mundos distintos, mientras ellos dan por hecho que todo el mundo es responsable; nosotros tenemos que demostrar constantemente que no somos unos delincuentes.

 

Los puestos eran todos de torreta. El mío estaba en un gran claro en el medio de un monte de robles, muy abierto. A simple vista se veía todo muy tocado de los cochinos. Desde la torreta la visión era perfecta, con buen apoyo incluso si fuese necesario, amén de la ventaja que supone desde el punto de vista de la seguridad. Piensen que desde una torreta siempre dispararemos hacia abajo, garantizando que el proyectil se entierre en el terreno. La distancia máxima de tiro posible, unos 150 metros. Va discurriendo la batida con tiros desde el primer instante. Oigo ladras lejanas continuamente, pasándome algunas relativamente cerca, a la izquierda de mi puesto, sin dar la cara, tapándose por el monte vivero que ciega mi visual. En dos ocasiones intuyo pieza, en ambas fuera de tiro, sin ninguna posibilidad de lance. Está claro, la caza es caza, esa es su grandeza, “un día para el cazador y otro para la pieza”.
Los puestos eran todos de torreta. El mío estaba en un gran claro en el medio de un monte de robles, muy abierto. A simple vista se veía todo muy tocado de los cochinos. Desde la torreta la visión era perfecta, con buen apoyo incluso si fuese necesario, amén de la ventaja que supone desde el punto de vista de la seguridad. Piensen que desde una torreta siempre dispararemos hacia abajo, garantizando que el proyectil se entierre en el terreno. La distancia máxima de tiro posible, unos 150 metros. Va discurriendo la batida con tiros desde el primer instante. Oigo ladras lejanas continuamente, pasándome algunas relativamente cerca, a la izquierda de mi puesto, sin dar la cara, tapándose por el monte vivero que ciega mi visual. En dos ocasiones intuyo pieza, en ambas fuera de tiro, sin ninguna posibilidad de lance. Está claro, la caza es caza, esa es su grandeza, “un día para el cazador y otro para la pieza”.

 

Cuatro modelos componen la serie Victory V8. Al 1,1-8x30 le siguen por potencia los 1,8-14x50, 2,8-20x56 y el potentísimo 4,8-35x60. Todos comparten una rango de magnificación que multiplica por 8 los aumentos mínimos, haciéndolos tremendamente eficaces. El más pequeño, que nos ha traído a Laubach, nace para ofrecer una polivalencia extrema en batida y montería. Con un rango que va desde el 1,1x, es decir, desde la impresión visual del ojo desnudo, hasta los 8x, permite cubrir con absoluta capacidad cualquier circunstancia que el montero pueda encontrarse. Puestos muy cortos, de gateras, medios e incluso puestos largos, pueden ser resueltos con sólo girar el anillo del zoom. Piense que encendiendo el punto rojo y usando el mínimo de aumentos la sensación es similar a la de estar tirando con un punto rojo, si seguimos correctamente el método y tiramos con los dos ojos abiertos, claro está. Llegado el caso de tener que enfrentarnos a un puesto largo, sólo tendremos que subir hasta 8, así tiraderos superiores incluso a los 300 m deben convertirse sólo en un problema de la capacidad del tirador, sin espacio para echarle la culpa a la óptica. Sí, con 8 aumentos se puede tirar muy lejos, piense que hasta no hace tanto los visores de rececho tipo eran las combinaciones 2-8 o 3-9. Y es ésta, precisamente, la conclusión más importante que debe extraerse de este nuevo visor. Lejos de encontrarnos ante un visor sólo de batida, estamos ante un autentico todoterreno para el cazador práctico que, además de ser altamente eficaz para el tiro en movimiento, se convierte en una opción seria para quienes cacen siempre de día en cualquier modalidad y no estén dispuestos a jugársela con tiros al infinito.
Cuatro modelos componen la serie Victory V8. Al 1,1-8×30 le siguen por potencia los 1,8-14×50, 2,8-20×56 y el potentísimo 4,8-35×60. Todos comparten una rango de magnificación que multiplica por 8 los aumentos mínimos, haciéndolos tremendamente eficaces. El más pequeño, que nos ha traído a Laubach, nace para ofrecer una polivalencia extrema en batida y montería. Con un rango que va desde el 1,1x, es decir, desde la impresión visual del ojo desnudo, hasta los 8x, permite cubrir con absoluta capacidad cualquier circunstancia que el montero pueda encontrarse. Puestos muy cortos, de gateras, medios e incluso puestos largos, pueden ser resueltos con sólo girar el anillo del zoom. Piense que encendiendo el punto rojo y usando el mínimo de aumentos la sensación es similar a la de estar tirando con un punto rojo, si seguimos correctamente el método y tiramos con los dos ojos abiertos, claro está. Llegado el caso de tener que enfrentarnos a un puesto largo, sólo tendremos que subir hasta 8, así tiraderos superiores incluso a los 300 m deben convertirse sólo en un problema de la capacidad del tirador, sin espacio para echarle la culpa a la óptica. Sí, con 8 aumentos se puede tirar muy lejos, piense que hasta no hace tanto los visores de rececho tipo eran las combinaciones 2-8 o 3-9. Y es ésta, precisamente, la conclusión más importante que debe extraerse de este nuevo visor. Lejos de encontrarnos ante un visor sólo de batida, estamos ante un autentico todoterreno para el cazador práctico que, además de ser altamente eficaz para el tiro en movimiento, se convierte en una opción seria para quienes cacen siempre de día en cualquier modalidad y no estén dispuestos a jugársela con tiros al infinito.

 

El Zeiss V8 1,1-8x30 mide 30,3 cm y pesa 620 gramos en su versión con carril, 20 gramos menos en la que carece de él. El tubo central, que comparte con toda la serie, tiene un diámetro de 36 mm, inusualmente grande para lo que estamos habituados. Sobre el ocular aparece el mando de encendido y regulación de iluminación de la retícula, preciso y fácil de utilizar, contando además con sistema de automatismo de encendido al colocar el rifle en la posición de tiro. Me gustaría reseñar que recién entregado el equipo y sentado sobre la mesa de tiro me costó un poco conseguir enfocar correctamente la imagen. Finalmente, lo conseguí, pero he de admitir que tardé un rato. Es, digamos, muy sensible, y cuesta llegar a la posición correcta, algo que corroboré con los compañeros de otros países. No es un defecto, simplemente requiere de cierta habilidad, o mejor dicho, paciencia, para lograr adecuarlo a nuestro ojo correctamente.
El Zeiss V8 1,1-8×30 mide 30,3 cm y pesa 620 gramos en su versión con carril, 20 gramos menos en la que carece de él. El tubo central, que comparte con toda la serie, tiene un diámetro de 36 mm, inusualmente grande para lo que estamos habituados. Sobre el ocular aparece el mando de encendido y regulación de iluminación de la retícula, preciso y fácil de utilizar, contando además con sistema de automatismo de encendido al colocar el rifle en la posición de tiro. Me gustaría reseñar que recién entregado el equipo y sentado sobre la mesa de tiro me costó un poco conseguir enfocar correctamente la imagen. Finalmente, lo conseguí, pero he de admitir que tardé un rato. Es, digamos, muy sensible, y cuesta llegar a la posición correcta, algo que corroboré con los compañeros de otros países. No es un defecto, simplemente requiere de cierta habilidad, o mejor dicho, paciencia, para lograr adecuarlo a nuestro ojo correctamente.

 

El rifle sobre el que venía montada la V8 era un Blaser R8 Professional Success con inserciones de cuero en el lomo de la culata, guardamanos y pistolet. Compacto y bien equilibrado la posición muy baja del visor permitía un encare muy rápido y un seguimiento preciso de la pieza en movimiento, como pude comprobar tirando sobre silueta a pesar de quedarme un poco largo. A ello ayuda el gran campo visual que nos entrega el visor, enorme, facilitando la captura y seguimiento en terreno sucio. El retroceso con la RWS EVO era suave, la repetición rápida. El disparador seco, sin ningún tipo de arrastre y con muy poco peso. Su combinación de colores, como pueden ver, espectacular.
El rifle sobre el que venía montada la V8 era un Blaser R8 Professional Success con inserciones de cuero en el lomo de la culata, guardamanos y pistolet. Compacto y bien equilibrado la posición muy baja del visor permitía un encare muy rápido y un seguimiento preciso de la pieza en movimiento, como pude comprobar tirando sobre silueta a pesar de quedarme un poco largo. A ello ayuda el gran campo visual que nos entrega el visor, enorme, facilitando la captura y seguimiento en terreno sucio. El retroceso con la RWS EVO era suave, la repetición rápida. El disparador seco, sin ningún tipo de arrastre y con muy poco peso. Su combinación de colores, como pueden ver, espectacular.

 

Finalmente son unas sesenta las piezas cobradas, destacando sobre todas, por el número, los jabalíes, incluyendo entre ellos algún ejemplar híbrido. No se cobra ningún muflón ni ningún venado, supongo que la dificultad para encontrar la pieza que cumpliese con los requerimientos apartaría a los cazadores de la idea de tirarlos.
Finalmente son unas sesenta las piezas cobradas, destacando sobre todas, por el número, los jabalíes, incluyendo entre ellos algún ejemplar híbrido. No se cobra ningún muflón ni ningún venado, supongo que la dificultad para encontrar la pieza que cumpliese con los requerimientos apartaría a los cazadores de la idea de tirarlos.

 

En el patio central del Castillo de Laubach, sobre hojas de pino, son perfectamente dispuestas todas las piezas abatidas. En las cuatro esquinas del conjunto que forman, antorchas que rompen la total oscuridad. A un lado diez cazadores con sus trompas, al otro el guarda mayor y un niño que sujeta una antorcha. En el más absoluto de los silencios resuena, sobrecogedora, la música por las piezas abatidas. Luego se va entregando, a cada uno de los cazadores que ha tenido fortuna en sus lances, hojas de pino como premio de reconocimiento y respeto. Es otra forma de vivir la caza, abierta, respetuosa, admirada, incluso, por los ciudadanos que participan y disfrutan del acto.
En el patio central del Castillo de Laubach, sobre hojas de pino, son perfectamente dispuestas todas las piezas abatidas. En las cuatro esquinas del conjunto que forman, antorchas que rompen la total oscuridad. A un lado diez cazadores con sus trompas, al otro el guarda mayor y un niño que sujeta una antorcha. En el más absoluto de los silencios resuena, sobrecogedora, la música por las piezas abatidas. Luego se va entregando, a cada uno de los cazadores que ha tenido fortuna en sus lances, hojas de pino como premio de reconocimiento y respeto. Es otra forma de vivir la caza, abierta, respetuosa, admirada, incluso, por los ciudadanos que participan y disfrutan del acto.

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