5th Zeiss Fieldshooting Weekend, ¡6.000 tiros en dos días!

Una vez más todo comienza con una llamada telefónica. Es Antonio Adán, de Excopesa: «¿Te vienes a Dinamarca?». «Claro que sí. ¿Cómo no voy a ir siendo para un evento como ese?», le respondí… Y es que le mentiría si le dijera que no conocía ya la existencia de los Fieldshooting Weekend de Zeiss.

Tras recoger cada equipo pasamos a la puesta de tiro. La realizamos a 100 metros sobre dianas y desde el suelo, apoyados en la mochila. Aprovechamos también para variar la altura del lomo de la culata y afinar los disparadores a nuestra preferencia. En mi caso lo dejo a 550 gramos.

La idea, este año la quinta edición ya, consiste en reunir en un fin de semana a una serie de especialistas internacionales dispuestos a poner a prueba novedades en uno de los complejos de tiro mas impresionantes que el cazador-tirador pueda imaginar. Junto a Zeiss, que lleva el peso del evento, se suceden diferentes marcas tanto de armas como de municiones o ropa. En esta ocasión se unen a la conocida óptica la armera alemana Sauer con sus rifles, la cartuchera Hornady con sus municiones y Härkila con su ropa.

Después de una escala en Frankfurt llegamos a Billund, una pequeña ciudad situada en el centro de la península de Jutlandia, conocida por ser sede de los juguetes Lego. Desde allí nos trasladan a Ulfborg donde nos damos de lleno con el sueño de todo cazador, acostumbrados a penar muchas veces simplemente para poner nuestro rifle a tiro. El complejo está compuesto por 35 campos independientes, en medio del bosque, cubriendo la mayoría de las situaciones de tiro a las que podamos llegar a enfrentarnos durante la caza. La agenda consiste en tres días de presentaciones, y un primer contacto completa la primera jornada, día de tiro intenso, la segunda, para finalizar con un campeonato, el tercero y último.

Y así comienza el evento, escuchando como los diferentes responsables de las marcas anfitrionas van desgranando algunas de las novedades que probaremos. Zeiss aprovecha para presentarnos los nuevos catalejos terrestres Conquest y la mayor de las V8, la 4,5-35×60. Sauer nos enseña sus S404 Synchro XTC, 101 GTI, 100 Classic XT, además del nuevo bípode ultraligero de carbono, absolutamente regulable y con sólo 150 gramos de peso. Hornady, por su parte, las nuevas puntas ELD-X, finalizando Härkila con una puesta en escena muy peculiar: dos karatecas, con oportunos protectores, se dieron ante nuestros ojos una buena paliza, demostrando la flexibilidad que es capaz de aportarnos esta marca de ropa técnica. Tras esto, primera de las pruebas. Un mono de esperas, una pistola de agua y un vaso separado de una valla unos metros. Al sonido del silbato carrera a saltos hasta la línea y a ver quién lo llena…

El complejo consta de 35 campos donde se disponen todo tipo de objetivos, desde dianas de papel a siluetas metálicas, pasando por fotografías de piezas de caza. El más largo de ellos, de 600 metros.

¡6.000 tiros en dos días!

Desayunar y a por nuestro equipo. Van entregándonos un Sauer S404 Synchro XT con visor Zeiss V8 1,8-14×50, dotado con torreta ASV LR personalizada hasta los 600 metros, y unos cascos electrónicos Peltor. Entre los diferentes presentes que nos regalan se encuentra una mochila y un stick de varios tramos, utilizando ambos como apoyo, combinándolos según los requerimientos del campo. Y comienza la fiesta. Lo primero, la puesta de cada uno de los rifles a 100 metros sobre dianas. Tumbados y apoyados sobre la mochila no tardamos mucho en poner los rifles a tiro, aunque reconozco que personalmente hubiese preferido una mesa y dos sacos. ¿Por qué lo digo?, pues, sencillamente, porque para unas pruebas tan exigentes como las hechas, un pequeño error en la puesta acabará por desquiciarnos. Todo tirador sabe cuando ha hecho un buen tiro y cuando no… Bueno, bueno, continuemos con el tiroteo, que aún nos quedan casi seis mil cartuchos por delante.

Cada equipo estaba compuesto por cinco componentes, en nuestro caso provenientes de Francia, Italia y España: Dominique Zimmerman, Maximo Vallini, Alessandro Gaetano, Antonio Adán y yo mismo. Vamos pasando por los diferentes campos tirando sin miedo a que la munición se agote a todas las opciones que cada uno de ellos nos ofrecían. Ahora reconozco que cuesta recordar los retos ante semejante orgía de pólvora.

La idea es ver sobre el terreno la realidad del comportamiento de todo lo que vamos probando, corrigiendo con la torreta las diferencias en distancia de las dianas y siluetas a las que vamos disparando. Hay campos en los que tiramos desde los 50 metros hasta los 600, pudiendo sorprender al profano la facilidad para acertar a distancias tan dispares. Se alternan dianas, fotografías de animales, discos y platos, melones, pelotas de golf, botellas de agua o siluetas metálicas. Estas últimas son tremendamente atractivas por el sonido que nos llega al ser impactadas, conociendo el resultado sin mayor esfuerzo. En otras ocasiones son basculantes, desapareciendo al impacto para volver de nuevo a erguirse tras unos segundos. Vamos tirando a discreción sobre corzos a 300 metros, zorros a 400, pavos, rebecos, jabalíes, urogallos a 600… Y, de repente, allí está el reto que a priori parece más complicado, acertar a una silueta metálica móvil que atraviesa el tiradero a 540 metros. ¿Y sabe qué? Pues que no es tan difícil, basta con apoyarse bien, corregir la torreta y coger la distancia de adelanto. No acertaremos siempre, claro que no, pero le sorprendería como no llega, ni con mucho, a la dificultad esperada.

El equipo recibido por cada participante constaba de un Sauer S404 Synchro XT en .308 Winchester, montando visor V8 de 1,8.14×50, con torreta balística personalizada para las nuevas Hornady ELD-X.

Y entre dianas y balas llegamos a la cancha donde nos esperan las novedades de Sauer. La estrella es, sin duda, el nuevo S404 Synchro XTC con culata tumbhole de carbono y cañón acanalado. Muy ligero y ergonómico, pesa sólo 2,79 kilos en cartucho estándar, viniendo, sin duda, a reclamar un puesto dentro del equipo del recechista de montaña más exigente. Junto a él, con culata también tumbhole, aunque esta vez laminada, el 101 GTI, finalizando con el recién llegado Sauer 100, un modelo mecánicamente similar al anterior, pero que recurre a un seguro lateral de tres posiciones. Sobre ellos una de las novedades que más atrajo la curiosidad de todos los asistentes: el nuevo silenciador de la armera alemana.

Poco a poco el uso de estos dispositivos se está convirtiendo en legal y habitual en un gran número de países. El cuidado de la salud auditiva, de cazadores y sorprendentemente también de perros, junto al respeto por la fauna, ve en el silenciador un aliado para el deportista moderno. Sauer se sube con un diseño que, según sus palabras, quiere ser elegante, sorprendiendo al menos por esa forma curva, de barril. Desmontado deja ver que se trata simplemente de un deflector múltiple, eso sí construido en titanio para hacerlo más ligero. Su reducción sonora es aceptable, sin afectar, por supuesto, a la precisión, dejándola cuanto menos intacta. Pudimos comprobar este punto tirando sobre pelotas de golf a cien metros sin mayores problemas. Como soñar es gratis, esperemos que algún día sean legales también aquí, excusarse en el delito que puede llevar aparejado es esconder la cabeza ante un problema que, desgraciadamente, está instalado entre nosotros.

Tuvimos oportunidad en este campo, a cuenta de las pelotas, como ya habíamos hecho con las siluetas a 600 metros, de probar a fondo los nuevos catalejos Zeiss Conquest HD. Acodados, con objetivo de 82 mm y un ocular variable de  20 a 70 aumentos, demostraron como eran capaces de traernos una imagen fiel de la lejanía. Pregunté sobre la posibilidad de que se fabricasen también más pequeños, con objetivos de 60 o 65 mm, respondiéndome que por el momento no estaba previsto.

Finalmente, llegamos a los campos de silueta móvil. El primero de ellos es sobre jabalí. Está situado a unos 50 metros y en él cambiamos de arma, utilizando un semiautomático Sauer S303 Synchro XT en .30-06 Sprgf. Repetimos hasta vaciar el cargador en cada pasada, siendo bastante fácil debido a su poca velocidad. Sobre la cierva la cosa es distinta, disparando de nuevo con nuestro 404 un tiro parado para repetir dos veces más, ya en movimiento. La velocidad es más alta, iluminándose finalmente sobre un marcador la posición de los disparos. Es inevitable, después del recorrido, la envidia nos embarga: poder contar con algo así es todo un sueño para  cualquier cazador.

Una de las novedades que más curiosidad despertó fue el nuevo silenciador de Sauer. De forma de barril y fabricado en Titanio, sólo pesa 280 gramos. Su método de trabajo se basa en un difusor múltiple, con una rebaja de unos 30 decibelios. Comprobamos su capacidad de restar sonido tirando a pelotas de golf a cien metros.

La competición

Llega el último día y entramos de lleno en la competición. Nos entregan a cada participante cuatro cajas de balas y partimos por equipos hacia las diferentes pruebas. Éstas se desarrollan en nueve campos, tirando generalmente sobre dos blancos distintos en cada uno de ellos. Están situados a diferentes distancias, variando la posición de tiro de cada uno, repitiendo por lo general cuatro disparos por blanco. De este modo, acabamos tirando de pie a pulso, echados sobre mochila, echados sin mochila, de rodillas, de pie, sentados y de rodillas con el stick, desde torreta… comenzando, para abrir boca, tirando de pie con stick sobre foto de jabalí de frente a 65 metros.

Abro el apoyo y lo coloco perfecto para mi posición. Corrijo torreta y paralaje, diez aumentos. Aparece perfecta la diana sobre la frente del cochino. Toco el disparador del S404 tarado a sólo 550 gramos y aún no me ha llegado el retroceso y ya veo el impacto. Está desplazado a la izquierda, fuera de la diana. No me lo puedo creer, afino de nuevo y esta vez entra en el borde. No hay duda, el rifle me tira a la izquierda. Corrijo a ojo apuntando a la parte contraria y hago dos dieces. Allí mismo toco la torreta de la deriva.

La siguiente tanda es a 95 metros sentado sobre corzo, después 580 tumbado sobre silueta; no hay duda, la corrección ha sido buena, los dieces comienzan a repetirse. El conjunto demuestra su calidad, la eficacia de la torreta ASV LR de la V8 no admite dudas… y se me olvida corregir.

Estamos en el penúltimo campo, corzo a 100 metros arrodillado y rebeco a 205 metros tumbado sobre la mochila. Las prisas parece que ya se han apoderado, el final comienza a estar cerca. Torreta a 100 metros, paralaje a 100 metros, rodilla en tierra y tiro al corzo sin mayores problemas. Pregunto la distancia al rebeco y no me lo pienso, lleno el cargador, me tumbo y hago los cuatro disparos sobre una silueta donde la retícula parece haberse quedado pegada al centro. Me levanto seguro de haber hecho un gran grupo cuando tomo conciencia ¡la madre que lo parió, se me olvidó corregir la torreta! He tirado a 205 metros con ella puesta a 100 metros.

Efectivamente, la ASV LR no falla, la diana lo dice todo, están perfectamente agrupados pero muy bajos, dos sin tocar la diana y otros dos rozándola, dos ochos.

Luego, en la entrega de trofeos llega la alegría: en segundo lugar, Michel Coya. Muy probablemente sin ese olvido, vistas las puntuaciones, podría haber quedado aún mejor… Así que ya sabe, tome nota, preocúpese sólo de corregir y apuntar… 

En la primera de las competiciones quedé el último. Se trataba de una carrera de sacos utilizando un mono de esperas Härkila. Llegado a la valla había que llenar un vaso con una pistola de agua. No pude hacerlo peor…

 

Junto al S404 que recibimos como equipo, se nos presentaron los S404 Synchro XTC, 101 GTI y el 100 Classic XT. Este último comparte con el 101 GTI mecanismos, aportando un seguro de tres posiciones.

 

También una novedad de Sauer es el nuevo bípode de fibra de carbono. Extensible, muy fácil de montar y altamente ajustable según sea el terreno, sólo pesa 150 gramos.

 

Zeiss presenta sus nuevos catalejos acodados Conquest HD 20-70×82 con los que pudimos trabajar durante las pruebas, con una imagen perfecta de la lejanía.

 

Además, nos enseñaron la mayor de las V8, la 4,5-35×60, junto a un modelo nada habitual en los catálogos europeos: el Conquest HD5 5-25×50.

 

El show montado por Härkila fue altamente sorprendente. Dos karatecas vestidos con su ropa demostraron la flexibilidad que ofrece combatiendo entre ambos con las oportunas protecciones.

 

Cuatro cajas de balas a cada participante y comienza la competición. Siempre seguimos el mismo protocolo, llegamos a un nuevo campo, vemos las siluetas sobre las que dispararemos, nos dicen la posición, tiramos y todos juntos a ver el resultado.

 

La primera diana, ese cochino de frente. Constató como el rifle me tira a la izquierda –vea el parche negro– y tengo que corregir dentro de la propia competición. Luego comienzan a llegar los dieces.

Algunas de las dianas conseguidas.

 

Instante del tiro desde torreta.

 

Disparamos en dos campos sobre silueta móvil. En la instantánea se me ve repitiendo sobre silueta de jabalí con el Sauer S303 Synchro XT. Viendo los resultados que conseguí los compañeros decían: «¡Montería, montería!».

 

De izquierda a derecha el grupo donde participé: Antonio Adán, Alessandro Gaetano, Maximo Vallini y yo mismo. El francés Dominique Zimmerman desistió por problemas físicos.

 

Finalmente conseguí el segundo puesto. Ahí puede ver las diferentes puntuaciones junto al trofeo recibido.

 

Uno de los presentes que recibimos, un cinturón con hebilla conmemorativa del evento.

Deja un comentario