Prueba del rifle semiautomático Browning Bar 2, ‘la leyenda’

Hablamos del Browning Bar 2, el semiautomático más destacado de la casa Browning, un rifle fabricado por FN en Bélgica y que posee una gran calidad en sus materiales y acción, que hacen que haga justicia su tremenda fama…En este caso, el modelo que tuvimos la suerte de probar estaba recamarado en el calibre .30-06. En cuanto cogemos el rifle la sensación fue de gran ligereza, a pesar de que sea un arma con una construcción acorde a años atrás, donde en el mundo cinegético las demandas de los cazadores eran algo distintas a las de ahora.

La culata es una culata recta acabada en una cantonera de plástico duro, cuya función es sencillamente estética, ya que no amortigua el disparo, función que consideramos imprescindible y primordial. Al disparar notamos el retroceso incluso siendo un cartucho estándar como el .30-06, y el sonido en el modelo en concreto que probamos es algo desagradable, incluso comparándolo con otros rifles semiautomáticos.

El guardamanos y el pistolet están picados de forma que permite una gran adherencia y evita de forma casi completa cualquier tipo de movimiento en falso que pueda producir una alteración en el encare. El cañón y los aceros son de gran calidad, gran composición y exquisita construcción, sorprendiéndonos la agrupación a 50 metros que realizamos y que, por supuesto, en manos de un experto tirador hubiera sido muy mejorable.

La acción está formada por el carro acompañado de una pestaña dentada que ofrece un agarre muy consistente y cuya manipulación hace que “correr el carro hacia atrás” sea un movimiento muy sencillo. Para accionar el carro, simplemente debemos accionar la palanca que tenemos justo en el lateral de la pletina y se desplazará de forma automática, introduciendo la bala en la recámara. Aconsejamos soltar el carro a medio recorrido, lo que permitirá que la bala quede perfectamente alojada en la recámara y evitaremos ruidos innecesarios y movimientos bruscos que pueden dañar los materiales a largo plazo.

El seguro es un botón colocado estratégicamente en la parte posterior del gatillo y su acción es sencilla, pero lo suficientemente costosa para evitar accidentes por desactivación de forma fortuita, está compuesto por anillos que son muy agradables al tacto e identificativos con el fin de dirigir el dedo hacia la zona estimada del seguro.

Para finalizar, el gatillo tiene un recorrido mínimo, lo que hace que los disparos sean secos. La verdad es que el mundo de los gatillos es muy subjetivo y aquí los cazadores somos “muy nuestros”, a nosotros, personalmente, nos gustó y convenció para el uso en todo tipo de modalidades, incluyendo rececho.

En resumen, un semiautomático con sus pros y sus contras, pero con toda seguridad nos colmará de alegrías y que recomendamos sin ninguna duda, en especial por la seguridad de su acción que, salvo rarísimas excepciones y un perfecto cuidado y limpieza del arma, jamás nos dejará tirados.

Autor: Cinegetics / https://www.facebook.com/Cinegetics/

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