Corzos, una vuelta por Europa

En este artículo vamos a intentar repasar qué sabemos del corzo en Europa y cuáles son los lugares para poderlo cazar y qué podemos esperar de cada país, en cuanto a cantidad y calidad.

Con la llegada de la primavera, antes de que esta crisis atizará a todo hijo de vecino, una parte nada despreciable de los ‘chalados’ por el corzo se daban un salto para hacer una semanita de ‘locos’ por Europa. Salidas a Polonia, sobre todo, pero también a la llanura húngara o, incluso, a Escocia a por los corzos de las Hi-lands. Ahora son menos los que salen a cazar esos corzos, pero poco a poco los cazadores se va animando y van buscando nuevos destinos.

Lo primero que hay que señalar es que la especie está presente en veintisiete de los veintiocho estados de la Unión Europea, quedando tan sólo Irlanda libre de estas ‘bestias’. En su tiempo, un lord inglés introdujo algunos corzos en la parte oeste de las islas sin que aquella intentona fraguara, así que siguen sin un solo capreolus. No hay una estadística fiable de la población de corzos en Europa, si bien algunos trabajos científicos sugieren que la población no es inferior a 15.000.000 de corzos y que anualmente se abaten más de 3.000.000 de individuos.

No, no todo son machos y una parte nada despreciable son hembras y crías, entiendo que es difícil de digerir para el común de los españoles, pero es que en Europa… sí que saben gestionar caza.

Del este y del oeste

Aunque en puridad no hay más que una especie de corzos en Europa, los científicos sí que distinguen entre los corzos del este y los del oeste, siendo los primeros mucho mayores de tamaño que los segundos. Otra serie de autores científicos han encontrado que los corzos del centro de Italia podrían ser una subpoblación bien diferenciada y, por supuesto, nadie pone en duda que en el sur de España hay una verdadera subespecie de corzo con características bien diferenciadas.

Sea como fuere, la variabilidad en cuanto a intensidad en la coloración de la capa de verano como el tamaño de unos y otros corzos y, sobre todo, las diferencias en las formas de las cuernas, hacen de la colección de corzos de Europa un reto para cualquier cazador.

Mencionar que hay otros países, además de los aquí reflejados, donde se caza la especie, aunque son menos importantes y que si uno tiene ocasión pueden ser una buena excusa para visitarlos, pero siempre pensando en que habrá que completar el viaje con un poco de turismo.

Vamos a repasar las distintas posibilidades de los principales países donde podemos cazar corzos y qué nos vamos a encontrar en cuanto a dificultades para su caza y calidades.

República Checa y Eslovaquia 

Dos países distintos que se parecen tanto que podrían ser el mismo y, en cierto modo, les obligaron a serlo durante la era comunista. Los junto porque las condiciones cinegéticas son muy similares. La caza en ambos es, sobre todo, una cacería de bosque en la que hay que trabajar para obtener buenos trofeos.

Entre ambos países se abaten todos los años poco más de 150.000 corzos, lo que para una superficie como la que tienen no está nada mal. La caza en época estival permite, además, combinarlo con esperas a los guarros, que son muy grandes y abundantes.

Alemania

Quizá el país del mundo con la mayor población de corzos y con las capturas más altas, superando con creces el millón de corzos abatidos al año.

Uno podría pensar que es el lugar ideal para hacerse con una buena cantidad de corzos y nada más lejos de la realidad. En Alemania es muy complicado cazar, salvo que sea por invitación, y por ello son pocas las orgánicas que consiguen meter la cabeza en el país germano.

Además, como las densidades son normalmente altas, no es que se pueda decir que los trofeos son excepcionales. Lo que sí merece la pena son los corzos negros de la Baja Sajonia. No son grandes de cuerna, pero sí un trofeo excepcional. Por supuesto, tan sólo podremos abatir un ejemplar porque el número de precintos es muy bajo.

Países Bálticos

No es que sean el destino ideal para abatir corzos porque no hay grandes densidades y los tamaños no son grandes.

Sin embargo, sí que presentan un aliciente para su caza en verano al encontrarse muy al norte, lo que nos va a volver locos.

Cazar hasta pasadas las 23:30 horas y volver al campo a eso de la 03:00 de la madrugada para aprovechar el amanecer.

Polonia

Como decíamos al inicio de este artículo, en los años previos a la crisis había que ver los vuelos con destino a Varsovia a primeros de abril o mayo, en lo que el mundillo cinegético llamó ‘la polonesa’. Más de la mitad de alguno de aquellos vuelos estaba ocupado por cazadores.

Hoy Polonia sigue siendo un excelente destino para ir a cazar corzos. Tiene grandes cantidades de ellos y, lo que es mejor, la posibilidad de buscarlos grandes y del montón. Para los que buscan cazar muchos corzos en pocos días, sin importar mucho la calidad, éste es el destino y lo es a los precios más asequibles.

Por menos de 3.000 euros podemos darnos un homenaje y volvernos con media docenita de corzos y una semana de campo. Por supuesto, si lo que buscamos son grandes corzos, el país cuenta con zonas en las que cada tiro nos puede costar un disgusto y no son raros corzos de más de 500 gramos.

Reino Unido

Antes de que el Brexit los deje fuera de la Unión Europea y los bristihs nos traten un poco más como ciudadanos de segunda, es una buena opción para conocer una forma de caza y unos paisajes que nada tienen que ver con el resto de Europa.

Los ingleses son muy suyos y tienen una fuerte tradición de respeto por la caza, por lo que vamos a tener que adaptarnos a sus peculiaridades. La primera es que no nos van a dejar salir a cazar sin antes haber calibrado nuestro rifle, o el que nos dejen, para saber de qué pie cojeamos y si sabemos tirar.

La segunda es que jamás se tira a un corzo que no esté en posición de tiro perfecta: atravesado y quieto.

Y la última es que un tiro ‘guarro’ nos va a suponer un coste adicional por haber estropeado la venison o canal del corzo, puesto que dan mucha importancia a la misma y no como nosotros.

Podemos cazar en el sur de las islas en las zonas boscosas o bien en Escocia en las Hi-lands. En este segundo caso, si optamos por la caza de celo lo podemos pasar muy bien y combinar caza y turismo. Pero hay que estar preparado para pasar muchas horas scouting desde un puesto elevado, que es como se caza en aquellos lares.

Francia

Nuestros vecinos adoran la caza del corzo en batida. Al cabo del año se abaten en torno al medio millón de corzos y, por ello, es un buen destino para conseguirlos.

No es un lugar tan organizado como otros del este de Europa, pero, si se sabe uno mover, puede encontrar posibilidades de caza a partir de junio y en julio para lo que ellos llaman chasse de été.

En general podremos cazar tan sólo unos pocos ejemplares en el mejor de los casos, pero, en contraposición, está cerca de España y los precios son muy razonables.

Este destino está empezando a tomar auge en nuestro país como alternativa a las cacerías típicas de Polonia o Hungría.

Hungría

Es, junto a Polonia, el otro gran país de Europa para ir a cazar grandes cantidades de corzos. Hay dos zonas bien diferenciadas y que hacen la caza del corzo muy variada.

Por un lado está la Gran Llanura húngara al sureste del país, donde los corzos se cazan con disparos largos y, en muchos casos, valiéndose del uso de carros tradicionales para moverse entre cultivos de cereal. Por otro, podemos cazar en las zonas de más bosques del centro y noroeste del país, donde tendremos que trabajar más a pie para obtener nuestros corzos. Sea en llanura o en montaña, Hungría es parada obligada para cualquier corcero.

Serbia

Al igual que en Hungría, podemos cazar los corzos en las llanuras del norte o bien en las zonas montañosas del sur.

Hasta hace poco no era tan conocido como destino corcero y eso hizo que los precios fueran razonables durante un tiempo. Ahora ya está al nivel que los demás e, incluso, para algunas zonas un poco más caro. Se pueden abatir cantidad y calidad de corzos.

Rumanía

Como no podía ser de otra forma, Rumanía cuenta con muchos corzos, si bien no es el fuerte de sus cacerías. Los guías no están, en general, tan preparados para decirte lo que pesa un corzo y uno se arriesga a que le den un susto. Es un buen complemento para otras cacerías cuando coindice con su temporada abierta.

Por Rafael Centenera

Deja un comentario