Aspectos psicológicos, aplicación a la práctica de la caza

caza menor cazadores

La caza en España como práctica físico-deportiva demanda distintos requerimientos energéticos y condición física. Gamonales y León (2014 y 2015b) manifiestan que, además, son necesarios otros condicionantes de diversa índole e, igualmente, requeridos.

Estos pueden ser de carácter social o psicológico propios de cada modalidad (Gamonales & León, 2014 y 2015a). Todos ellos, de significativa influencia para realizar la práctica de la caza de forma saludable, segura y eficaz.

Por consiguiente, se observa como oportuno e, incluso, necesario, un acondicionamiento físico y psicológico específico del cazador en función de la práctica de caza que va a realizar. Además, son claves para evitar accidentes (Gamonales & León, 2015b).

La psicología en la práctica físico-deportiva de la caza

En la actualidad, la psicología del deporte y la caza como práctica físico-deportiva tienen el mayor auge de toda su historia. Sin embargo, sería un error pensar que estos campos sólo se desarrollaron en los últimos años.áfrica cazadores

• La caza en España, como en diferentes partes del mundo, se caracteriza por tener unos mismos antecedentes prehistóricos. La caza de la prehistoria no era una actividad deportiva, como puede ser hoy, sino que en ella se veían implícitas la supervivencia del grupo humano, la cooperación entre tribus, clanes, etc. (Jaén, 2009). Los orígenes de la caza son tan antiguos como la existencia del propio ser humano. Es durante el Neolítico cuando el ser humano comienza a cultivar la tierra y a domesticar y criar animales; cuando comienza la evolución de la caza hacia el concepto de «caza como práctica físico- deportiva» tal y como hoy se entiende.

• La psicología del deporte en España tiene una corta historia como en la mayoría de países. El comienzo formal de la Psicología del Deporte no se establece hasta el momento en que se delimita, por parte de la comunidad científica, su objeto y método de estudio (Cruz & Cantón,1992). La psicología del deporte es una «ciencia en la que se aplican los principios de la psicología en el ámbito del deporte o la actividad física»(Cox, 2008). Es decir, es una ciencia interdisciplinaria.

Aspectos psicológicos que influyen en la práctica de la caza

Los aspectos psicológicos constituyen un gran campo de estudio dentro de las Ciencias del Deporte, concretamente en lo que se conoce como Psicología Deportiva.

La mayoría de las investigaciones se ha centrado en el deporte competitivo y de alto rendimiento, individual y por equipos, así como en el deporte infantil y juvenil de cualquier modalidad (Monroy & Sáez, 2011). Sin embargo, centradas en la caza como práctica físico-deportiva las investigaciones son prácticamente inexistentes. Por lo tanto, se tratará de aportar una aproximación básica de los conceptos psicológicos que influyen en la práctica físico-deportiva, aplicados éstos a la caza.

aguardo• Autoconfianza

Numerosas son los autores que han definido la autoconfianza. Morilla (1994) se refiere a ella como la «creencia de que se pueda realizar satisfactoriamente una conducta deseada».

En la misma línea, Nicolás (2009) la define como el grado de certeza o seguridad que se tiene a la hora realizar una acción determinada durante la jornada de cinegética.

Los cazadores con alto valor de autoconfianza tendrán ventajas en los momentos claves de su práctica deportiva. Por ejemplo: un cazador que abate una pieza cinegética al primer disparo tendrá mayor autoconfianza para los siguientes lances que aquel cazador que falle continuamente.

• Activación

La activación constituye una de las variables psicológicas que más se han estudiado en las distintas modalidades físico-deportivas (Buceta,1994). Weinberg & Gould (1996) definen el término activación como «la reacción general fisiológica y psicológica del organismo, variable a lo largo de un continuo que va desde el sueño profundo hasta la excitación intensa». Por lo tanto, la activación en el cazador se puede manifestar de distintas maneras, tanto a nivel fisiológico, cognitivo o motor. Además, el grado de activación del cazador puede variar a lo largo de la jornada cinegética.

Normalmente, los cazadores tienen un alto nivel de activación por la propia implicación en sí de la caza. Sin embargo, a medida que va transcurriendo la jornada, la activación del cazador puede sufrir variaciones: aumentar (debido a las piezas abatidas) o disminuir (por la fatiga acumulada, la falta de piezas, disparos erróneos, etc.). Este vaivén de subida y bajada de activación que puede sufrir un cazador puede provocarles situaciones de ansiedad si no existe una orientación mental adecuada.

• Ansiedad

La ansiedad en la práctica físico-deportiva es uno de los ítems más investigados dentro la Psicología Deportiva, debido al gran impacto que los estados emocionales negativos tienen sobre el rendimiento deportivo. Son multitud los autores que se han preocupado autoconfianza como la «convicción que una persona tiene, en que puede llevar a cabo unas habilidades necesarias, para ejecutar con éxito la conducta requerida y producir un determinado resultado». Por lo tanto, se podría contemplar la autoconfianza de un cazador por estudiar este aspecto (Gamonales & León, 2015a). Para Aragón (2006) la ansiedad tiene un componente de pensamiento (por ejemplo, la preocupación y la aprensión) llamado ansiedad cognitiva, y un componente de ansiedad somática, que constituye el grado de activación física percibida. Prieto, Labisa & Olmedilla (2014) consideran a la ansiedad como el estado emocional displacentero, cognitivo y fisiológico. Así, se puede contemplar la ansiedad como un estado emocional negativo formado por diversas sensaciones de malestar para el organismo humano.

En la práctica cinegética, las distintas sensaciones de la ansiedad se pueden manifestar antes, durante o después de la jornada de caza. Algunos síntomas que puede presentar un cazador son: manos frías, sudor abundante, boca seca, tensión muscular, dolores y molestias estomacales, dificultades respiratorias, diarrea y ganas de orinar, fatiga, dificultades para dormir, etc. Todos estos síntomas se producen como consecuencia de un proceso tóxico que se podría denominar ‘círculo vicioso’. Ante una situación de estrés, nuestro organismo libera adrenalina y comienza aparecer los primeros síntomas de la ansiedad; al notarlos, se empieza a tener un temor a esos síntomas que se saben que perjudican (Aragón, 2006). Por citar algún ejemplo, la ansiedad en el cazador puede aparecer por miedo a fallar una pieza, premura por matar la primera pieza, miedo al error delante de los compañeros de caza, etcétera.

• Atención y concentración.montero

Son dos aspectos fundamentales y claves para cualquier modalidad cinegética (Gamonales & León, 2015b). Estos aspectos psicológicos son importantes y muy olvidados en la preparación psicológica de todo deportista, de cualquier práctica físico- deportiva, sobre todo los que compiten y aún más en los de élite y, a su vez, es una de las más difíciles de lograr (González, 2007).

Además, indicar que son multitud los autores que se han preocupado por estudiar ambos términos, ya sea por separado o de forma conjunta. Autores como González (2007) definen la atención como «la focalización de toda la atención en los aspectos relevantes de una tarea, ignorando o eliminando los demás». Llevado a nuestro terreno, se hablaría de la posibilidad que tiene un deportista de mantenerse centrado ante un estimulo. Por el contrario, la concentración se puede definir, según Easterbrook (1959), como «el incremento en los niveles de activación produce un estrechamiento del campo atencional». Por esto, Landers (1985) afirma que «el aumento del arousal emocional durante la ejecución hace que los deportistas se centren en la tarea visual central y que decrezca la habilidad para responder a los estímulos periféricos». Por lo tanto, se puede definir la concentración como la capacidad de mantener el foco de atención sobre los estímulos relevantes del medio ambiente. Es decir, se puede citar: concentración ≤ ≥ atención

La atención y concentración en la caza como práctica físico-deportiva se manifiesta y se requiere de formas distintas según la modalidad cinegética. Por ejemplo: cuando los cazadores que van de montería –conocidos como monteros–, se desplazan hacia el puesto o el cazador con reclamo u otra disciplina, todos se centran y ponen la máxima atención durante el trayecto, fijándose en los posibles pasos –coladeros habituales de las reses– de las especies cinegéticas (jabalíes, ciervos, gamos, etcétera), a la hora de disparar con arma o arco e, incluso, al escuchar a las reses aproximarse a los puestos.

Casila rececho cabras2• Estrés

En la actualidad, las situaciones estresantes que se dan en cualquier práctica físico-deportiva también son objeto de estudios, ya que puede influir en el rendimiento y por su relación con la aparición de cierto tipo de enfermedades (Malhotra & Mehta, 2008),

Así el estrés se puede definir como un «desequilibrio sustancial entre la capacidad de demanda (física y/o psicológica) y la capacidad de repuesta, en condiciones en las que el fracaso en la satisfacción de dicha demanda tiene consecuencias importantes» (González, 2001). Y contemplar sus efectos (Márquez, 2004), como aquellas «situaciones estresantes durante las competiciones deportivas lleva en muchas ocasiones a alteraciones del funcionamiento psicológico tales como una menor capacidad de concentración, una pérdida del foco atencional, un aumento de la ansiedad-estado o, desde el punto de vista somático, un incremento de la tensión muscular».

Por lo tanto, el estrés se puede definir como aquellas situaciones o pensamientos de tensión física o emocional que puede influir y manifestarse en el cazador a través de síntomas de nerviosismo, enfado, euforia o frustración.

• Motivación

La motivación se encuentra ampliamente estudiada y definida. Entre otras posibilidades, como la integración de procesos psíquicos que efectúa la regulación inductora del comportamiento, pues determina la dirección (hacia el objeto-meta buscado o el objeto evitado), la intensidad y el sentido (de aproximación o evitación) del comportamiento (González, 2008). También puede ser definida como el «proceso constituye una orientación activa y persistente de la persona hacia determinados objetos-metas» (Sánchez, 2005). Así, y aplicado a nuestro contexto, se entendería motivación como el interés que muestra un cazador hacia su propia actividad cinegética para satisfacer su necesidad de cazar.

Tras describir los diferentes aspectos psicológicos que influyen en la práctica físico-deportiva de la caza, se observa como oportuno e, incluso necesario, un acondicionamiento físico y psicológico específico del cazador en función de la modalidad que va a realizar. Además, esta preparación será clave para evitar posibles lesiones y accidentes que puedan suceder durante las jornadas cinegéticas. CyS

Por José Martín Gamonales Puerto y Kiko León Guzmán    Fotografías: C. Casilda y Redacción

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