Control de poblaciones de ungulados: no todos los métodos son útiles

No son pocos los problemas que están causando en los últimos años las poblaciones crecientes de ungulados silvestres en numerosos puntos de la geografía peninsular, desde daños a la agricultura hasta accidentes en carretera, sin olvidar las repercusiones que tienen desde un punto de vista de sanidad animal en procesos tan destacados como la tuberculosis o la brucelosis.

Por todo ello, las administraciones públicas se plantean poner en marcha métodos de control de poblaciones que, en algunos casos, ante las presiones de grupos animalistas, tratan de evitar la caza y sustituirla por otros métodos no letales como la castración, con presupuestos millonarios pero sin conocer su eficacia real.

Un reciente estudio, publicado en el mes de octubre del pasado año en el Wildlife Society Bulletin de Estados Unidos, y llevado a cabo durante seis años, analizó la efectividad del control de sobrepoblaciones de ciervo de cola blanca en un territorio en el que se producían daños a la agricultura y accidentes de tráfico, mediante el uso de métodos no letales basados en la castración de hembras. Para ello utilizaron jaulas trampa para capturar en vivo a las hembras presentes en la zona de estudio, llegando a conseguir realizar la cirugía a cerca de un centenar de animales. Para llevar a cabo la castración quirúrgica, se utilizaron alternativamente dos métodos, ligadura de trompas y retirada de ovarios.

El estudio realizado en Estados Unidos sobre la influencia de la castración quirúrgica de hembras para reducir la población de cervuno (concretamente de ciervo de cola blanca), no sólo no resultó eficaz, sino que contribuyó a que se incrementara el número de machos adultos, por lo que los autores afirmaron que la gestión más eficaz para el control poblacional de los distintos ungulados es la caza.

A pesar de que se esperaba conseguir una reducción notable de la población estudiada y, por tanto, de los conflictos generados, los investigadores observaron durante los seis años que duró el estudio que los censos no se redujeron en términos generales ni tampoco los efectos negativos y, mientras el número de hembras adultas sí descendió un 38 % y el de ejemplares juveniles un 79 %, se produjo un incremento de un 873 % de machos adultos, probablemente debido a que las hembras a las que se realizó ligadura de trompas mantenían su ciclo estral durante el invierno y la primavera, actuando como reclamo para otros machos de territorios cercanos.

Se comprobó que los métodos de control de poblaciones basados en esterilización quirúrgica no eran eficaces y, además, contaban con un coste elevado. Aún así, en caso de ser los de elección sería recomendable elegir ovariectomía en lugar de ligadura de trompas. Por otro lado, cuando se llevaron a cabo programas de control letal de la especie se consiguió reducir casi a la mitad la población de ciervos en un solo año.

Por todo ello, los autores concluyen que con el grado de conocimiento actual, la gestión más eficaz de poblaciones con densidades elevadas de forma crónica pasa por el aprovechamiento cinegético regulado para mitigar los impactos negativos de los animales. 

Referencia del artículo: Boulanger, J. R., & Curtis, P. D. (2016). Efficacy of surgical sterilization for managing overabundant suburban white‐tailed deer. Wildlife Society Bulletin, 40(4), 727-735.

Por Equipo Técnico de www.cienciaycaza.org 

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