En el punto de mira. En óptica, sólo lo justo

c Punto de mira

Definido el rifle y sus premisas, continuemos con el resto del material que compone el equipo. En primer lugar y de capital importancia, la óptica: visores, prismáticos y catalejos. Una vez más acotamos las necesidades, siendo tras ello más fácil marcar sus límites. Al igual que ocurría con los rifles, el peso marcará distancia; de nada nos servirá contar con unos prismáticos fantásticos si finalmente los tenemos que dejar en casa ante la tortura que significa su transporte.

Con poco más de 18 años me regalaron unos binoculares japoneses de bolsillo 7×20. Mirados con la objetividad de la distancia, ni su óptica ni su mecánica eran especialmente buenas, al contrario, serían correctos para un uso lúdico ligado a algún campeonato deportivo y poco más. Con ellos cacé muchos años, acompañándome por la montaña con un resultado, cuando menos, sobresaliente. La correa de transporte, un cordón delgadísimo, era en principio el presagio en firme de una tortura. Sus aumentos, limitados, sobre el papel dejaban a la vista una carencia segura para un trabajo tan especializado como la valoración del trofeo de rebeco a larga distancia. Y qué decir del objetivo: diminuto, en principio suficiente para un día soleado y poco más.

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