Tuberculosis: cazadores y ganaderos sellan la paz

Es un problema para la sanidad animal de la cabaña extremeña de vacuno. A lo largo de los últimos 20 años ha sacudido en distintas oleadas a los ganaderos de la región y el último pico de la tuberculosis que brotó en el 2015 se ha convertido ya en uno de los más duros que se han afrontado, alimentado por la expansión descontrolada de especies cinegéticas como ciervos y jabalíes, a los que se sitúa como responsables de la propagación de la bacteria Mycobacterium bovis, publica lacronicadebadajoz.com.

Precisamente ese foco sobre especies cinegéticas señeras de la caza mayor en la región ha situado a la tuberculosis bovina no solo como un problema de sanidad animal de primer orden sino también como un foco de conflicto entre ganaderos y cazadores en este tiempo, que parece haber alcanzado un punto de encuentro en el seno de la Mesa de la Tuberculosis. Las últimas medidas para erradicar la enfermedad ponen precisamente el acento en la necesidad de reducir las poblaciones de ciervos y jabalíes en la región y en el sector de la caza asumen por primera vez que de ellos depende en gran medida acabar con la tuberculosis.

Los datos de que ofrece la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente indican que las actuaciones puestas en marcha desde septiembre están favoreciendo que la incidencia de la enfermedad haya comenzado a remitir y se dibuje ya un cambio de tendencia en los primeros meses de 2016. La prevalencia de la enfermedad se situaba en el mes de mayo en un 11,5% (ocho décimas por debajo que el pasado mes de diciembre) con el 55% de los rebaños analizados ya.

El número de animales infectados ha bajado en un 40% en el mismo periodo, lo que lleva a la Administración regional a considerar que a finales del 2016 “se consumará ese cambio de tendencia, una vez que se realice el 100% de los análisis a los 9.500 rebaños que se analizaron en 2015”, señalan desde la Consejería de Agricultura. Se da por seguro que el porcentaje de explotaciones y de animales afectados bajará y se estima que en dos años la situación podrá ser muy diferente porque muchas explotaciones se van negativizando , esto es que aunque en el análisis del año pasado dieron resultado positivo, la repetición de los análisis en menos tiempo están permitiendo detectar los casos antes de que hayan podido propagarse y atajar así los contagios.

Hasta el 29%

Desde que se iniciaron las campañas de saneamiento animal de forma masiva, en el año 1995, –cuando la prevalencia estaba por encima del 29%– la incidencia fue bajando progresivamente hasta el 3% que se alcanzó en el año 2011. Ha habido picos desde entonces, principalmente ligados a sequías que concentraban a los animales en charcas y abrevaderos. Pero a partir del 2011 comenzó a incrementarse y el año pasado se quintuplicaba la cifra de rebaños afectados. En origen era una enfermedad casi exclusiva de bovinos que aparecía a veces en animales salvajes. Pero con el tiempo se ha difundido mucho más en la fauna salvaje, asociada a manejos inadecuados, como que no se tuvieran las debidas precauciones para eliminar los restos de las monterías.

Por eso las primeras acciones para controlar la enfermedad han sido fundamentalmente de saneamiento repetitivo de las explotaciones, además de acciones en las monterías para evitar que los restos pudieran ser contaminantes… Ahora también se han activado otras para controlar la fauna cinegética y separar poblaciones, con el consenso de ganaderos y cazadores, que las han apoyado en la Mesa de la Tuberculosis en la que ambos sectores participan desde agosto junto a la Consejería de Agricultura.

“La cabaña ganadera y la cinegética pueden convivir y es cuestión de controlar las poblaciones y que la caza mayor esté donde tenga que estar”, subraya Ignacio Higuero portavoz de los empresarios de caza. Asume que los cazadores han vivido de espaldas a este problema hasta hace poco tiempo, que son una parte fundamental para solucionarlo y que también se beneficiarán del resultado. “Queremos tener y presumir de una caza sana y para eso tenemos que tomar las riendas del asunto y solucionar el problema lo antes posible, aunque no va a ser fácil”, reconoce.

En la reunión de esta semana se aprobó lo que en la práctica supondrá poner en marcha la delimitación en comarcas cinegéticas que definió el plan de caza. Se triplicarán los precintos dispuestos para jabalí en el 65% del territorio extremeño, se duplicarán los de cierva para el control de la población y se autorizarán de forma preventiva acciones cinegéticas de daños a la agricultura, ganadería y la caza menor en el 65% del territorio. Lo que se plantea es que las comarcas que se han delimitado como cinegéticas, tengan caza mayor, pero que esta no esté presente en las que tienen otros usos como el agrícola o el ganadero.

La caza

Eso no significa que los ganaderos vayan a coger las armas para abatir animales, matiza la Federación Extremeña de Caza, que recuerda que se trata de una competencia “exclusiva” de los titulares del aprovechamiento cinegético. En todo caso, estas acciones deberán contar con el control y la autorización de la Junta al amparo de la emergencia cinegética que se activará a nivel regional –en años anteriores solo afectaba a los cotos, pero no a otros territorios como reservas–. “Soy positivo y creo que las acciones que se han programado nos afectarán finalmente para bien, porque vamos a vender una caza más sana, más natural y más salvaje en Extremadura. Sin problemas de superpoblación, la caza va a salir favorecida”, dice Higuero.

Los ganaderos llevan años sometiendo a controles a sus rebaños para detener la enfermedad “y ahora quien tiene que cumplir también en esta etapa es el cazador para que haya más rigor en los controles cinegéticos”, advierte Antonio Prieto, responsable de ganadería de UPA-UCE, que valora que por primera vez los cazadores se vayan a sumar de una forma activa a atajar la enfermedad a través del control de las poblaciones cinegéticas.

Algunas organizaciones ganaderas como La Unión señalan además la “incertidumbre y preocupación en el sector”, especialmente en zonas como La Vera, Montehermoso, el entorno de Zarza de Granadilla, Trujillo o sur de Badajoz y lamentan que las medidas tomadas hasta el momento hayan resultado “insuficientes”, dice Florentina Mirón, responsable de La Unión.

Publicado en lacronicadebadajoz.com.

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