Los 100.000 manifestantes que no interesan a nadie pero ‘podrían tumbar un Gobierno’

“A las 11 de la mañana había ríos de gente. Venían de Cataluña, Andalucía, Murcia, de todos los rincones de España. A la una ya no se podía ni caminar. Yo no recuerdo otra manifestación así en el centro de Madrid desde que murió el pobre Miguel Ángel Blanco. Pero no sé por qué, no salió ni en el telediario ni en los periódicos”, publica elconfidencial.com en un artículo firmado por David Brunat.

“Luego salen los cuatro ecologistas de siempre a dar gritos y aparecen en todas partes”. Raúl Rodríguez, director de la Organización de Productores Piscicultores, entra en bucle cuando se le pregunta qué falló en la manifestación del pasado domingo. “No lo entiendo”, se repite. Y ese sentir, entre la derrota y la injusticia, es compartido por otros cientos de miles de implicados. ¿Por qué a nadie le interesan los reclamos de la gente del mundo de la pesca, la piscicultura y la caza?

Según datos oficiales, 80.000 personas se manifestaron el pasado domingo en contra de la sentencia del Tribunal Supremo que incluye al cangrejo americano, la trucha arcoíris, la perca y la carpa común, entre otras especies, en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Los organizadores elevan la cifra a 150.000 participantes. En cualquier caso, nunca antes se habían juntado tantos pescadores, piscicultores y cazadores por una misma causa. En juego, argumentan, está el futuro de un sector que mueve 3.000 millones de euros al año en actividades que van desde la producción intensiva hasta la pesca recreativa y el turismo deportivo. El Tribunal Supremo ya ha rechazado tres recursos y está a punto de tumbar el cuarto. Así que en cuanto salga publicada la modificación de la ley en el BOE, estará prohibido criar, comercializar y pescar varias de las especies más populares en los ríos y estanques de nuestro país.

“Somos el único país de Europa que legisla en contra de su propia industria y nos encontramos con que todos los grupos ecologistas lo apoyan”

“Se presentaron recursos de nulidad y un recurso de amparo ante el Supremo, pero ninguno ha sido estimado”, reconoce Agustí Albiol, coordinador de la Plataforma en Defensa de la Pesca. “Y tampoco hemos podido dialogar con los ecologistas, en este asunto no atienden a razones. Nos estamos cargando un sector, somos el único país de Europa que legisla en contra de su propia industria, y nos encontramos con que todos los grupos ecologistas apoyan esta sentencia. De hecho, son ellos quienes la han promovido”. Para Albiol, este es uno de los ejemplos más claros de que en España hay “una separación entre el mundo rural y el urbano, en que el rural sufre las decisiones de despachos que no tienen en cuenta a esos territorios. Nunca en esta ley, la 42/2007, se ha tenido en cuenta a la gente afectada. Se ha hecho por la espalda y sin medir las consecuencias”.

Greenpeace, Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife, WWF y Amigos de la Tierra, junto a un nutrido grupo de científicos, llevan años exigiendo la inclusión del cangrejo americano, la carpa y la trucha arcoíris en el catálogo de especies invasoras y su consiguiente erradicación. “Entiendo que los productores quieran proteger sus intereses, pero las especies invasoras son la segunda causa de destrucción de la biodiversidad, es algo muy serio. Durante muchos años la Administración ha antepuesto los intereses económicos a los medioambientales, promoviendo el crecimiento de ciertas industrias sobre especies dañinas como el cangrejo americano, del que viven municipios enteros. Y ahora es comprensible que los afectados vean esta sentencia, que no hace otra cosa que ponernos al mismo nivel que otros países de Europa, como un ataque a su modo de vida”, explica Teo Oberhuber, coordinador de Ecologistas en Acción. Sobre la magnitud del desastre social, puntualiza: “Los datos económicos que ofrecen los manifestantes están muy inflados y algunos incluso inventados. Por ejemplo, los de la pesca deportiva (2.500 millones de euros al año), que de ser ciertos triplicarían el valor económico de toda la pesca marítima”.

“Durante años se han antepuesto los intereses económicos a los medioambientales, por eso ahora los afectados ven esta sentencia como un ataque”

Según los grupos ecologistas, estas especies tan familiares son responsables de que el 37% de los peces autóctonos de España estén amenazados. La carpa, por ejemplo, “tiene la capacidad de modificar ecosistemas enteros”. Para pescadores y piscicultores, en cambio, se trata de especies naturalizadas en nuestro país desde hace décadas, incluso milenios, como es el caso de la carpa. “El problema es la desinformación que tiene la gente sobre lo que hacemos los productores y pescadores por el medio ambiente, que es muchísimo porque dependemos de él, en contraposición a los grupos ecologistas, que han conseguido trasladar a la sociedad urbana una visión del entorno natural que no tiene nada que ver con la realidad”, afirma Albiol.

“Los pescadores somos los primeros en denunciar el vertido de purines o de residuos químicos en los ríos, los primeros en promover la erradicación de auténticas especies invasoras como son el mejillón cebra, el moco de agua o el caracol manzana. ¿Acaso han visto alguna vez los ecologistas, o el juez que dicta la sentencia, una invasión de trucha arcoíris? Están ofreciendo a la sociedad una visión infantilizada del mundo animal según la cual, si todos fuéramos coherentes, no comeríamos pollo ni tendríamos gatos en casa porque también es una especie exótica e invasora”, prosigue el responsable de la plataforma de pescadores.

“Al final, acabará pasando lo de siempre. Que cerraremos nuestras industrias y nos dedicaremos a importar pescado a lo bestia, que es lo que ya estamos haciendo. Hemos aumentado un 30% la importación de trucha noruega, mientras en España los productores de trucha autóctona están sufriendo una crisis tremenda”, indica Fernando Torrent, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Montes, Forestal y del Medio Natural. “En Europa no hay problema con esto, es que no les cabe en la cabeza que en España estemos haciendo esta tontería. La legislación europea excluye en un anexo a las especies exóticas que dan un beneficio socioeconómico y cuya explotación está controlada. Y aquí las prohibimos todas en una simplificación increíble. En el primer listado, habían incluido hasta la almeja japonesa, que es la especie en la que se basa el marisqueo en Galicia. Luego la quitaron, supongo que para que las 18.000 personas que producen la almeja japonesa en las rías puedan seguir viviendo”, prosigue el profesor.

“Estamos hablando de cinco millones de personas afectadas que pueden decidir su voto según las propuestas de los partidos políticos en este punto”

“Las soluciones hay que adoptarlas especie a especie”, indica a este respecto Oberhuber. “La Administración no está siendo ágil para informar a los sectores y agentes implicados. No todas las especies tienen que desaparecer, ni se pueden erradicar de los ríos todas de golpe. Habrá que ir buscando soluciones y sistemas de reconversión del sector de forma escalonada, algo que también han tenido que hacer otros sectores en España”. Sobre el perjuicio socioeconómico a corto y probablemente a medio plazo, el coordinador de Ecologistas en Acción es tajante: “Es como si me dices que el narcotráfico genera mucho dinero y hay que tolerarlo. Se pueden aplicar excepciones en zonas acotadas donde no se puedan colonizar otras zonas, pero, por ejemplo, el cangrejo americano ha demostrado su capacidad para colonizar toda la península Ibérica”.

“¿Alguien se puede imaginar que con la que está cayendo en este país nos dediquemos a poner en riesgo 2.500 puntos de venta de pequeños autónomos, que paralicemos industrias enteras?”, se cuestiona Albiol. Y lanza una advertencia en clave electoral: “Estamos hablando de cinco millones de personas afectadas, 1,9 millones de pescadores y un millón de cazadores entre ellos. Cinco millones de personas que pueden confeccionar su plan de voto a las propuestas de los partidos en este punto”. A lo que Torrent añade: “Esta es la primera vez que se ponen de acuerdo todos los pescadores a nivel estatal. Si esos millones de personas se llegasen a unir, igual que han hecho los pescadores en los países del Este, serían capaces de tumbar un Gobierno”.

Publicado en elconfidencial.com / David Brunat.

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