Amenazas de pegar fuego a dos cotos en Santisteban

El negocio de la caza tiene su cara “b”, su lado complicado. La gestión de un coto es una actividad próspera y hay muchos intereses en juego; además, en ocasiones, entran en escena los furtivos que tratan de controlar las mejores zonas para cobrarse sus trofeos de forma ilegal y venderlos en el mercado negro, bien lo sabe la Guardia Civil, publica diariodejaen.es.

En Santisteban del Puerto, en plena Sierra Morena, hay una historia que, por el momento, no pasa a mayores, pero que comienza a preocupar a dos de los involuntarios protagonistas, los arrendatarios de las fincas Pedro Tito y Dehesa de Cristalinas. Como en las películas de cine negro, reciben amenazas en forma de anónimos. El “modus operandi” del autor se repite en ambos casos, por lo que se cree que el responsable es el mismo, al igual que el aviso: al dueño de las tierras se le exige que se olviden de dejar en manos de otros la explotación de los cotos de caza; si no, las fincas arderán.

“Esperemos que esto sea obra de un chalado, si no, la cosa se complicará”, explica uno de los afectados por estas coacciones. Relata que tuvieron conocimiento de que a alguien parecía no gustarle el modo en el que el dueño administra su propiedad a principios de año. Por debajo de la puerta del cortijo, alguien hizo pasar un papel en el que se invitaba de mala manera a olvidarse de aprovechar los recursos cinegéticos de la Dehesa de Cristalinas. El caso llegó a manos de los juzgados de Villacarrillo, pero la investigación no avanzó finalmente. El otro arrendatario preocupado, que tiene reses y pasto en el paraje conocido como Pedro Tito, asegura que, en su caso, el patrón de conducta para lanzar la amenaza fue similar. El primero en enterarse de la supuesta animadversión fue el mayoral. En su propia casa, este trabajador se encontró un papel en el que, con alguna que otra falta de ortografía, alguien había escrito: “Avisa a los dueños de Pedro Tito que como sigan arrendado el coto a Los Jaros (padre e hijo) le pego fuego al coto. He avisado (con b en lugar de con v). Siento los animales”. Después del revuelo del primer momento, y de que las pesquisas no ofrecieran dato alguno sobre la autoría, la cuestión se olvidó. Sin embargo, recientemente, volvieron las notas malintencionadas. El método empleado para dejar claro el mensaje, además, también preocupa, plasmado en una roca. “Creo que no es para tomárselo a broma, porque es alguien que tiene mucho interés, el suficiente para coger una piedra de gran tamaño, colocarla en un lugar perfectamente visible y escribir su mensaje con pintura”, asegura el arrendatario de los terrenos de Pedro Tito donde no hay caza.

En una de las denuncias presentadas, se hace constar que una finca próxima a las que alguien promete prender fuego ya ardió, de forma extraña. En ese caso, el arrendatario también recibió un anónimo, con la promesa de que el campo iba a quemarse. Ninguna de las víctimas de esta campaña está enemistado con algún otro vecino, como aseguran. La investigación sobre estos hechos corresponde a la Benemérita que, por el momento, guarda silencio.

Publicado en diariodejaen.es.

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