Riesgo de sarna en Guadarrama por exceso de monteses

La Comunidad de Madrid ha advertido al diario elmundo.es del riesgo que supone la “superpoblación” de cabras monteses en el interior del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, donde se estima que habitan unos 3.600 ejemplares. En concreto, alerta del riesgo de que se desencadene un brote de sarna que afecte no solo a estos animales salvajes, sino también a la cabaña ganadera.

cabra montésFuentes de la Consejería de Medio Ambiente explican que si esta enfermedad, que no es mortal para el ser humano, pero sí muy molesta, se extendiese, sería muy difícil de erradicar y podría suponer un problema sanitario que conllevase incluso al cierre del parque. “No hay que ser alarmistas, pero puede ocurrir”, señalan las mismas fuentes, que también citan otros problemas derivados de esta expansión de la Capra pyrenaica, como el “peligro de extinción para especies endémicas”.

Esta advertencia llega después de que el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 32 de Madrid dictase la suspensión de manera cautelar del plan del Gobierno regional, junto al de Castilla y León, para abatir entre 500 y 700 ejemplares de cabra montés al año durante un lustro.

La resolución judicial, cuyo auto está fechado el 17 de octubre, aludía a “un evidente peligro de extinción de las cabras”, según la documentación presentada por el partido animalista Pacma, que recurrió el plan. Pacma habla en varios comunicados de una “matanza” que se podría evitar a través de la implantación de medidas como facilitar la expansión natural y dispersión de la especie, emplear métodos anticonceptivos, trasladar a los animales a hábitats similares y respetar y proteger a las poblaciones de depredadores como los lobos.

Para el Gobierno regional, cuyos servicios jurídicos ya han recurrido el auto, las soluciones aportadas por Pacma no son viables. “Esto no es una decisión caprichosa y la técnica empleada [el abatimiento mediante disparos] no es una singular de la Comunidad de Madrid. Tampoco se pretende la extinción, como se ha dicho”, explica el director general de Medio Ambiente del ente regional, Mariano González.

“Hay que hacer un plan de choque para controlar la población. Si no, la cabra se extinguirá, porque, si hay una enfermedad, se pone en peligro a todos los ejemplares y a la cabaña ganadera. Ya ha habido brotes de sarna en Andalucía, donde la población de cabra fue casi diezmada. Conviene actuar, que es lo que dicen los expertos, porque a esta enfermedad es difícil combatirla. A nadie le apetece sacrificar animales”, añade.

Los ejemplares de Capra pyrenaica fueron introducidos en Madrid en los años noventa, dentro de un programa de repoblación. Desde entonces, su expansión ha sufrido un ascenso imparable. Según consta en el Plan Específico de Gestión de las Poblaciones de Cabra Montés en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, su número ha pasado de 387 ejemplares en 2000 a 2.437 en 2014.

Publicado en elmundo.es

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