El IREC avisa de que se acaba el tiempo para evitar la extinción de la perdiz roja

El investigador José Antonio Dávila explica que en la actualidad no ha localizado ninguna perdiz roja pura en Castilla-La Mancha. Tan sólo hay híbridas con chukar doméstica y, pese a la elevada cifra de sueltas, cada vez hay menos.

El Instituto de Recursos Cinegéticos (IREC) de la UCLM avisa de que se acaba el tiempo para evitar la extinción de la perdiz roja. La alerta la ha pronunciado el investigador José Antonio Dávila en una charla en el IREC, en la que recordó que el origen del problema es la hibridación de la perdiz roja con la perdiz chukar doméstica.

“Está a punto de extinguirse por hibridación”, sentencia Dávila, quien detalla que las perdices que pueden verse por los campos de Castilla-La Mancha son rojas. El origen del problema es que para atender la demanda cinegética se crean estas perdices híbridas con chukar domésticas, una especie más mansa, muy productiva y adaptada a la cría en cautividad.

“Se sueltan al campo y se cruzan con la perdiz roja silvestre”, explica el investigador, apuntando que esta situación desencadena la desaparición de la perdiz roja pura. Así, detalló, que en la actualidad no ha localizado todavía ninguna perdiz roja en Castilla-La Mancha, a falta de buscar en lugares más recónditos y elevados, en riscos donde no se practique la caza.

Desde el año 2000 el IREC trabaja para parar esta situación y ha desarrollado marcadores genéticos para detectar qué perdices son híbridas. En este sentido, Dávila consideró que una vez que el IREC pone la herramienta para poder avanzar en la conservación de la especie, debe ser ahora la Administración la que dé el paso.

Tras años avisando, ahora algunas comunidades autónomas están comenzando a dar sus primeros pasos, como Navarra, en la que la suelta de perdices no está permitida y ha habilitado dos granjas para criar perdiz roja pura. En Castilla-La Mancha se están buscando poblaciones puras y la intención serían llevarlas a la granja de la Junta en Chinchilla para su cría.

Dávila reconoce que es una situación difícil, porque requiere, en cierta medida, una reconversión de un sector importante como es el cinegético, pero es fundamental si se quiere salvar la especie. En este sentido insistió en que aún se está a tiempo y que hay que actuar ya.

Añadida a esta situación, se da la circunstancia de que cada vez hay menos perdices, en general, pese a que se suelten cada año en torno a ocho millones.

Fuente: lanzadigital.com

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