«La relación entre el halconero y el halcón puede llegar a ser mística»

Fuente: LaRioja.com – J.S., Logroño

«Tras de un amoroso lance / y no de esperanza falto / volé tan alto tan alto / que le di a la caza alcance…» Antonio de Castro García de Tejada (Logroño, 1961) recita de memoria a san Juan de la Cruz para enfatizar la espiritualidad que puede entrañar la cetrería. Este riojano en Madrid, señor de Tejada para más señas, ostenta el título de Halconero Mayor del Reino, una de las más grandes dignidades antiguas, y está empeñado en reivindicar la cetrería como arte cinegético cargado de tradición. Ayer presentó en el Museo Naval ‘Túnez 1535 (Halcones y halconeros en la diplomacia y la monarquía española)’, un libro que cierra la conmemoración de las conocidas históricamente como Jornadas de Túnez.

-¿Qué jornadas fueron esas?

-La campaña que Carlos V acometió en 1535 para liberar el reino de Túnez de la tiranía de Solimán el Magnífico y el pirata Barbarroja.

-¿Y ahora han conmemorado aquello?

-Lo hemos promovido desde el Real Gremio de Halconeros y este libro es colofón de una serie de actos, que culminaremos obsequiando al Rey un ejemplar y un halcón berberisco en recuerdo de aquella hazaña.

-Vincular caza y Rey ya no está muy bien visto, si me permite.

-Las interpretaciones son libres, pero esto no tiene nada que ver.

-¿No está fuera de época la cetrería?

-Nada de eso, ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Puedo parecer un romántico, pero en España hay entre 200 y 300 cetreros [cinco o seis en La Rioja] que mantenemos esta práctica plenamente boyante.

-¿Cómo explicar su atractivo a quienes no sabemos de rapaces más que lo que vemos en las ferias de pueblo?

-La cetrería es una actividad sutil y magnífica muy vinculada a nuestra historia. Tiene tanto que ver con las ferias como el vino de Rioja con el de garrafa. Es complejísima, requiere muchos conocimientos de zoología y veterinaria, horas de adiestramiento… Y entraña un gran respeto por los animales y la naturaleza. Es una forma de caza, sí, pero no añade violencia ajena al propio ciclo natural de vida y muerte.

-Recuerdo a Rodríguez de la Fuente… ¿Realmente se crea una relación especial con el halcón?
-No exagero si digo que la relación entre el halconero y el halcón puede llegar a ser mística, e incluso sobrenatural. Tiene una dimensión de gran espiritualidad, además de una belleza indiscutible.

-¿Un lujo de aristócratas?

-Ni hablar; eso era en la antigüedad. Actualmente son las obtusas leyes medioambientales las que dificultan y restringen su práctica. Tenemos pleitos en varias comunidades [no en La Rioja].

-¿Usted se dedica a ello profesionalmente?

-Tengo una empresa con unos 45 ejemplares que se dedica, entre otras cosas, a controlar la proliferación de otras aves en bases aéreas como Torrejón… Pero es, ante todo, mi pasión y sigo sintiendo el mismo placer que cuando solo era un chaval y corría al monte Cantabria para hacer volar a mis halcones.

Deja un comentario