La rehala, verdadera alma de la montería

Nadie está en la rehala por dinero, sino por amor a la caza y a los perros

Por Ignacio Ramón García Gómez
La rehala es el último reducto de la producción animal donde el perro es el elemento principal de la actividad y tiene la consideración de un factor de producción. Nada tiene que ver y así ha de considerarse siempre que veamos a una rehala o recova, con el elemento afectivo y sociológico que supone el perro como animal de compañía. Tampoco tiene elemento de comparación con los perros de caza menor o rastro donde su funcionalidad es muy cercana e incluso compatible con la de compañía en nuestro propio hogar, el perro de rehala vive y existe por y para su trabajo, la caza mayor, este es su objetivo, su meta y su funcionalidad, pero esta desnaturalización que muchos ven en las rehalas, nada tiene que ver con el verdadero amor que cada rehalero siente y muchas veces padece por su perros ya que son estos su arma, su espíritu y su esencia de cazador formando un binomio integro que conforman una de las figuras esenciales de nuestros montes y que sin ellos, la montería española sencillamente no existiría. he de comentar que si hay algo que forma un nexo común con todos lo rehaleros que conozco y he conocido es su amor profundo y sincero por sus animales, viven los 365 días de cada año por cuidar, mimar y criar su rehala.
Pero hay que resaltar que el cuidado y mantenimiento de una rehala, mas allá del amor por la caza y por los animales es una actividad económica y por tanto el factor de rentabilidad está presente en todos los demás factores que están asociados a esta producción animal. Bien es cierto que todos los rehaleros a la pregunta que como va el negocio, responden que mal y que nadie está en la rehala por dinero sino por amor a la caza y a los perros pero la toma de decisiones, Muchos son los gastos y escasos los ingresos, las distintas legislaciones de nuestros territorios, las necesidades de transporte, alimentación y sanidad obligan a inversiones muy por encima de los beneficios que se obtienen y en la montería de hoy en día los orgánicos priman más la cantidad y la calidad y pocas veces, por desgracia, puede uno disfrutar del inigualable espectáculo que ofrece una recova bien formada, cazando unísona y acompasada en un largo despliegue de puntas y acosadores que desemboca en un cerclaje de la pieza y en un posterior agarre, digno de la reseña mas incunable. Hoy en día vemos para nuestra desgracia verdaderas pelotas de canes a los pies del rehalero formando un enjambre de patas y colas que nerviosas y tímidas avanzan a duras penas entre las retamas, una vez más la cantidad frente a la calidad disminuye el arte y forma parte del negocio.
Por mi experiencia he vivido situaciones de formación de rehalas exclusivamente para un día de caza, por mal llamados rehaleros que con una base de 4 perros medianamente cazadores de menor son completados por perreras municipales y otras procedencias para cazar en la mancha vecina. nada tiene que ver con el minucioso y cuidadoso perrero que cuida su recova con una formación acompasada de aptitudes y razas en base a la orografía predominante en sus contratas. Bases de podencos, con puntas de sabuesos y alanos , mastines y otras bocas para el agarre conforman un estereotipo magnifico para una montería tipo de nuestro territorio.
Otros de los males que vemos proliferar en las manchas españolas es el predominio de bocas en detrimento de la resistencia y acoso de los podencos, sin duda la exigencia de tapices cargados de animales por parte de orgánicos y propietarios obliga a esta desviación desvirtuadora de la verdadera esencia de la rehala que el “saque” de los animales de sus encames y su “salida” a los apostaderos, obliguemos los monteros a la persistencia de los podencos como base de las rehalas, a la existencia limitada de bocas en las recovas y de igual forma que deberíamos exigir siempre puestos cuidados, seguros y válidos, de igual forma deberíamos insistir en la conformación y evaluación de las rehalas.
Entrando en materia especifica de la producción de las rehalas, sin duda, como ocurre con toda producción animal, la alimentación puede y de hecho forma el principal coste de mantenimiento de toda recova. hasta un 60 a 70 % del coste total de la producción lo conforma la alimentación, y uno de los usos y costumbre más extendidos es el empleo de desperdicios, sobras o residuos de la alimentación humana como base principal de la alimentación de los perros. además de ser una práctica totalmente prohibido por nuestra actual legislación supone un factor de riesgo de la sanidad y de la fisiología de nuestros perros. La práctica de empleo de piensos compuestos, es retraída por parte de los propietarios por el elevado coste que esto supone, si vamos al empleo de presentaciones ideadas y comercializadas para animales de compañía. la imaginación una vez debe ser el principal arma del rehalero, y así la búsqueda de compañeros que conformen un volumen interesante de pedido puede hacer y muchas veces se logra la formación de pienso a granel especifico y formulado para rehalas, a modo y manera de lo generado en otras producciones animales, obteniendo un producto muy completo en cuanto a necesidades y requerimientos nutricionales a un precio competitivo. La suplementación con los chuscos de pan duro debe ser un añadido y no un principal en la alimentación de nuestros perros. Y jamás, jamás desperdicios y/o despojos de casquerías, carnicerías y mucho menos de las cacerías.
Los cuidados veterinarios de nuestros perros deben ir siempre orientados a la prevención, la curación de individuos siempre supone un riesgo de contagio al resto de compañeros y un coste que repercute en la economía de nuestra afición. la vacunaciones obligatorias y especialmente aquellas que no lo son suponen al medio y largo plazo no un coste sino una inversión rentable, bien sea cierto que su éxito se observa en lo que no se ve, la no aparición de enfermedades es el éxito de una buena programación vacunal y de desparasitación, pero este éxito es muchas veces el origen de abandonos en las correctas practicas de profilaxis, ¡Como no tienen problemas, para que vacuno¿¿Este año me ahorro, la vacuna¿¿, sin duda este es el inicio de problemas que nos darán importantes quebraderos de cabeza y disgustos a nuestros bolsillos. La tos de las perreras y la parvovirosis además de las parasitaciones intestinales deben ser principales objetivos de trabajo vacunal.
Una de las preguntas que como veterinario mas me han hecho a la hora de evaluar un buen funcionamiento de una explotación ha sido ¿Cual es la principal arma para que mi explotación funcione y mis animales se críen bien?. La respuesta siempre a sido la misma, escoba y manguera. La higiene y en especial la limpieza deberían ser lemas grabados a fuego en la entrada de las perreras. porque sean perros no debe ser sinónimos de chatarrería, basurero o deposito de cualquier cosa. igualmente el diseño de los cheniles, y los espacios de ejercicio deben ser adecuados, junto con los propios materiales de su construcción, lo bueno, lo higiénico y lo limpio no es sinónimo de caro, todo lo contrario, la dejadez, el descuido y la suciedad es generadora de costes, de problemas y de bajas rentabilidades, más de veinte años de experiencia así lo avalan. Y para finalizar dos apreciaciones, el espacio, elemento vital de la cría de los animales, el hacinamiento es el principal causante de bajas en las perras tanto por agresiones y traumatismos físicos, como por trasmisión de patologías infecciosas y en segundo lugar la eliminación de cadáveres o de retirada de animales no útiles debe ser siempre humanitaria y respetuosa para con un ser vivo, evitar espectáculos bochornosos y generadores de un nefasta imagen de un colectivo honrado de su actividad y orgullosos de su afición.
Mis últimas palabras sean de agradecimiento por los lances que me habéis generado y espero y deseo que sigáis regalando en las solanas y umbrías de nuestro país, gracias por vuestro trabajo, por vuestro esfuerzo y por vuestra dedicación y animo en el empeño de mantener viva una tradición que ha de perdurar para años venideros, la montería. Gracias perreros.

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