La artrosis en nuestros perros

Apunto esta de empezar la temporada de caza, la media veda ha servido de entreno y nuestros perros ya con cierto calentamiento están a la espera de los madrugones mañaneros en pos del campo y de su mejor terreno de juegos.  Pero, y siempre hay un pero, podemos encontrarnos la desagradable sorpresa que, sin un aviso previo nuestro perro al levantarse cojea. ¿Qué le pasa, doctor? sin duda una pregunta por todos sabida, queda a la espera de un diagnostico acertado. Su perro tiene artrosis. La respuesta, también conocida y asociada a la ancianidad, no encaja con nuestro perro lleno de vida y vitalidad la temporada pasada.

La artrosis canina es una patología más frecuente de lo que vulgarmente se conoce y su aparición es debida a que las articulaciones de nuestro perro están “tocadas”. En estas articulaciones, existe un tejido blando denominado cartílago cuya funcionalidad es la de proporcionar elasticidad a la articulación y a modo de ejemplo que todo el mundo entiende, son los “amortiguadores” de nuestros perros. La actividad, la edad y algún otro factor predisponente como la alimentación, la genética o situaciones de elevada humedad pueden provocar que este cartílago se deteriore en mayor o menor medida provocando una reacción inflamatoria y dolorosa que desencadena la aparición de la artrosis.

El síntoma infalible de un  artrosis es la aparición de las cojeras, que suelen aparecer al inicio de la actividad, al levantarse el animal tras estar tumbado. El animal emite gemidos a modo de queja en esta fase y muestra cierta agresividad al tacto en la zona afectada. Si el proceso artrítico avanza genera bloqueo de la articulación afectada, conllevando la afectación muscular de la zona asociada y una incapacidad manifiesta al ejercicio.

El diagnostico y el tratamiento son cuestiones a dejar en manos de nuestro veterinario, solo él con un análisis concienzudo y la emisión de placas radiográficas u otras técnicas de diagnostico por la imagen puede evaluar el grado de afectación de la articulación, su tratamiento y especialmente su diagnostico. Pero algo que si está en nuestras manos es cómo prevenir la artrosis. Sin duda, la mejor prevención es el conocimiento y la información, sirva de ayuda estos sencillos consejos:

Nuestro perro de caza es un perro de trabajo con características de atleta y como todo atleta necesita de preparación previa al ejercicio y una correcta relajación tras el mismo.

Primero.- Programar un plan de preparación con avance progresivo de distancia a recorrer antes de empezar la temporada.
Segundo.- Intentar que el terreno de entrenamiento sea lo más parecido al campo de caza. Evitar el asfalto, el suelo urbanita y la dureza excesiva.

Tercero.- Avanzar en distancias a medida que avanza la temporada. Evitar las “palizas” al inicio de la temporada, que lleguen a “machacar ” no solo a nuestros perros sino a nosotros mismos.

Cuarto.- El mejor termómetro para detectar si está cansado nuestro perro es si nosotros lo estamos. Nuestro perro siempre recorre al menos cinco veces la distancia que nosotros recorremos y con menos paradas.

Quinto.- Cuidar la alimentación. Es importante que este equilibrada, constante y ajustada a la actividad que realiza. La obesidad o el sobrepeso son especialmente dañinas a la funcionalidad de las articulaciones.

Sexto.- En el mercado existen una amplia gama de protectores de articulaciones, son terapias efectivas a medio y largo plazo que deben estar controladas y supervisadas por nuestro veterinario.

Séptimo. Una vez más el mejor final de toda jornada de caza es una relajante ducha. El agua, el masaje que conlleva el enjabonado y secado proporcionan acciones que eliminan presión en las zonas sometidas a actividad, como es el caso de las articulaciones.

Octavo.- Cuidar la “cama” de nuestro perro, los excesos en dureza o en blandura generan sobretensiones que no favorecen el cuidado de sus articulaciones. Un ligero colchón de gomaespuma (No más de 5 cm), protegido por fundas de fibras no artificiales son las mejores camas para su descanso.

Noveno.- El cuidado de uñas y las almohadillas generan aplomos correctos que de otro modo trasmiten sobretensiones a las articulaciones superiores de la extremidad.

Decimo.- Ante cualquier molestia, dolor o ligera cojera, llevarlo al veterinario. El peor consejo es pensar ” ya se le pasara cuando caliente” este es el primer aviso de una artrosis en nuestro perro.

Ignacio R. García Gómez, veterinario

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