La tuberculosis en las piezas de caza

tuberculosis
Por Albéitares Consultores, S.L. / www.albeitares.es

La tuberculosis es una patología de carácter infeccioso causado por unos gérmenes denominados Mycobacterium. Por regla general el curso de esta patología es de tipo crónico y generador de un estado debilitante aunque en determinadas circunstancias puede llegar a causar un avance rápido, de tipo agudo. La tuberculosis es una enfermedad que afecta a todos los animales vertebrados; su afección se centra en animales superiores y para con la caza afecta a las piezas de caza mayor con un porcentaje muy alto y especialmente sensible son especialmente los cérvidos y los suidos, los venados y los jabalíes principalmente, aunque cada día aumenta su persistencia en las otras especies cinegéticas de caza mayor.
En la actualidad se identifican tres tipos principales de gérmenes tuberculosos; el humano (M. Tuberculosis), Bovino (M. Bovis) Y Aviar (M. Avium complex), se diferencian especialmente en cuanto a su patogenia y presentan estrechas relaciones entre el germen humano y el del bovino. Aunque en el caso del M. tuberculosis que afecta a humanos puede en determinadas circunstancias afectar a otras especies, es el M. Bovis el responsable principal de los casos de afección de los animales silvestres y cinegéticos.
En referencia a su patogenia las principales vías de contagio es la inhalación de gotas procedentes de pulmones infectados aunque la ingestión de leche materna infectada y la trasmisión vía coital también es referente para esta patología de nuestras especies cinegéticas
Estudios recientes establecen la estrecha relación entre el ganado vacuno en extensivo y las piezas de caza ya que el mantenimiento de la enfermedad se establece en la forma de compartir pasto y especialmente en el acceso a fuentes adicionales de alimentación en forma de piensos complementarios, tan apetecibles para los animales tanto domésticos como salvaje. La forma de controlar esta patología no solo debe estar basado en una posible falsa apariencia de tener como única fuente de origen de la enfermedad la población salvaje sino que más bien la persistencia de esta nefasta patología deriva de la persistencia de trasmisión del ganado bovino a la población salvaje que no en el camino contrario, que aunque también existe, parece ser más secundario a la vía principal que se establece del domestico al salvaje.
La inspección veterinaria permanente de todas las capturas tanto cervunas como de jabalíes así como de toda pieza cinegética es una herramienta imprescindible e insustituible a la hora de conocer el grado de afección de esta patología en nuestra población cinegética como para poder llegar a determinar situaciones de detrimento poblacional, reducción de las tasas reproductivas y por supuesto grado de retención de fuente patógena en la población domestica. En demasiadas ocasiones se observa la inspección veterinaria de las piezas abatidas como una tasa y no como una herramienta y debe ser principalmente esto, una herramienta ya que la aportación de su evaluación nos da una fuente indiscutible del estado sanitario de nuestro coto, finca o explotación.
Mención especial que NO debe olvidarse en el conocimiento básico de esta enfermedad es la de la manipulación de todas las piezas de caza, el empleo de material de protección (guantes, mascarilla, bata o mono) deben formar parte del material a emplear en la evisceración de las piezas, ya que el vía de contagio de posibles focos tanto de esta tuberculosis como de otras muchas patologías de carácter zoonosico es decir de establecer infecciones desde el animal al hombre. No debe ser una molestia, debe ser una obligación a la semejanza de lo que significa el cinturón de seguridad en la conducción. El uso de estos tres elementos de protección no solo asegura nuestra salud sino también de los que nos rodean.

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