La puerta del cielo. (Víctor Barrio, in memoriam)

victor barrio

Porte de torero. Mirada de torero. Cuajo de torero. Impasible al paso del tiempo. De los huracanes, de las cornadas. Potencia en la quietud. Brillo en la oscuridad. Belleza en la tragedia. Andas por la vida con paso corto, vista larga y mala leche. De gestos nobles pero siempre callados. De gran vida espiritual y moral. De dar la mano fuerte como si fuera la primera vez y de dar abrazos como si fueran los últimos.

Eres hombre de corazón, de raza y de devoción. Eres hombre capaz, joven pues naces todos los días y viejo porque tus palabras hablan desde la experiencia del que le ha visto las orejas a la muerte…

Despiertas envidias, pasiones y locuras. Alumbras odios, sueños y espectáculos. El torero -cualquiera- es amado y odiado a partes desiguales, porque su presencia da caché y admiración. Da color y elegancia. Da sabor y calidad.

No hablo de ti, Víctor Barrio, no hablo sólo de ti. Hablo de todo tu gremio. Pero hoy tú – unicamente tú- has sido lo más grande de la fiesta. Porque has demostrado con tu paso por el albero que el mundo del Toro -y del campo- es inmenso, sempiterno, noble y bragado. Y no entiende ni de odios ni de ignorancias. Sabe de respeto. Sabe de unión y fuerza.

Que cierto es que has ido a abrir la puerta más grande de todas. La del Cielo.

Dios no da puntada sin hilo… y te ha llamado a su presencia porque desde la Gloria necesita hombres fuertes que velen por los suyos…

Y sin dudarlo eres uno de ellos…

Un honor haber estrechado tu mano en una dehesa de nuestra España, hace ya años, pero para mi parecen días. Con humildad te digo que me siento afortunado de estar en un mundo en el que tú, con tu arte, has escrito un capítulo más del toreo.

Dios te guarde, Maestro.. y guárdanos…

Por Lolo de Juan

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