‘La caza, los toros, el circo…’, por Juan Caballero

Los cazadores llevamos años soportando el continuo ataque de los ecoabandonistas. Ataques que hoy en día se transforman en amenazas, insultos, agresiones… Esta actitud se ha estado trasladando a otras actividades, especialmente con más virulencia a los toros, entiendo que por ser la Fiesta Nacional y existir demasiados personajes con un fuerte sentimiento antiespañol.

En mi columna de febrero me refería a que PACMA había exigido a los directivos de la televisión de Castilla-La Mancha que eliminara las carreras de galgos de su programación. Hace unas semanas saltaba a los medios otra noticia en la misma línea: Carmena y su Junta de Gobierno local proponen la prohibición de espectáculos circenses con animales. ¿Qué queda de un circo sin animales? Los portavoces del Gobierno local argumentan que «son víctimas de maltrato y están sometidos a esfuerzos y actos crueles que les ocasionen sufrimiento, ansiedad o estrés». Además, que son forzados «a procesos de aprendizaje en los que se les obliga, a veces con violencia, a realizar comportamientos que son completamente antinaturales para su especie».

Pienso que estos personajes tienen muy poco que aportar a la sociedad y con los animales tienen un filón para mantenerse en el candelero. Pero esta luz tiene un corto recorrido, además con una disminución directamente proporcional a la gente que le van tocando sus aficiones y sus habichuelas. Los toros, los galgos, el circo y lo que vaya viniendo, suma afectados, con ello las pilas se acaban y tendrán que encontrar otro tipo de batería que siga iluminando su paso, espero que corto, por la alta política.   

Para prohibir los animales en los circos debería haber un motivo y entiendo que no otro que el maltrato animal. Por supuesto, de nada servirían estos espectáculos si hubiera un rechazo social, que quedaría probado, no por la cantinela de sus detractores, sino por la falta de público. Si los prohíben debe ser porque entienden que todos los responsables de los circos lo son también de maltrato. Ni SEPRONA ni denuncias que resuelva un juzgado ni nada de nada; simplemente, a ellos no les gusta, o sí, pero la oportunidad de iluminar no se la quita nadie.

En mi opinión el problema no es Carmena o el PACMA o Ecologistas en Acción o los de SEO o las decenas de grupos asociados a lo verde; el auténtico problema, lo que personalmente me da más respeto, son los adláteres circunstanciales con poder. En el caso del circo de Carmena, estos asociados poderosos, y digo esto porque si no la iniciativa hubiera quedado en otra ocurrencia más, fueron los concejales del PSOE y Ciudadanos. Igual pasa con la modificación de la actual Ley de Caza de Castilla-La Mancha, donde SEO, Ecologistas en Acción y WWF pretenden convertirla en otra anticaza, pero quien les da vida es el Gobierno regional y sus socios de Podemos.

Los argumentos bandera para la prohibición de los animales en el circo, y que con seguridad originará su ruina, se pueden perfectamente aplicar a los perros y caballos de la Policía Nacional o de la Guardia Civil. Entre ellos destacar –sólo por proximidad, no tengo elementos de juicio para otra cosa– el Escuadrón de Caballería de la Policía Municipal de Madrid, mandado por la propia Carmena, con base en los antiguos Viveros de la Villa, que cuenta con una unidad canina para la detección de explosivos y droga. Estos animales no se libran de ser adiestrarlos y forzados para que hagan determinadas cosas… Creo que no hace falta entrar en detalle, no demos ideas.

Igualmente es de aplicación a las carreras de caballos y competiciones de saltos, por el esfuerzo que deben realizar para mantenerlos en una forma extrema. También el argumentario incluye a espectáculos que utilizan animales de varias especies. Por supuesto, no quedan excluidos los zoológicos ni aquellas personas que tienen en su casa algún ave enjaulada. Realmente el argumentario que ondean es para ponerse a temblar.

Pero todo esto no queda en lo que ya he escrito. Una de sus razones, con más peso, es la de verse «obligados a realizar comportamientos que son completamente antinaturales para su especie». Y yo me pregunto: ¿es natural que un perro o un gato aguante sin hacer sus necesidades hasta que al dueño pueda sacarle a la calle?, ¿es natural que viva encerrado en un piso? O, simplemente, ¿es natural que un animal actúe como quiera su amo?

Todas estas ocurrencias que encuentran apoyo en concejales, diputados y políticos, que en algunos medios denominan ‘lilas’, acabará dejando a la actividad cinegética aislada. ¡Imagínense si aplican este argumento a las rehalas y demás perros de caza!, y eso que son los animales a los que menos se les han coartado sus instintos. Imaginen corporaciones municipales comandadas por concejales ‘lilas’ que prohíban la existencia de perreras en sus términos municipales. Con lo que estamos viendo es más que posible.

Por ello, los cazadores debemos tomarnos en serio aquello de «cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar». No es poco lo que podemos hacer cada uno. Un ejemplo sencillo, al alcance de cualquiera, es apoyar y participar, por ejemplo, en encuestas y manifestaciones.

Por Juan Caballero de la Calle

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