Sarna con gusto…

Desde luego que no pica, pero también digo que sí, que mortifica. Gravísimo problema el de la sarna y aún peor el de tener que quedarnos de brazos cruzados mirando cómo la susodicha enfermedad devora el cuerpo de cientos de animales porque, para variar, alguna mente preclara ha decidido prohibir que los cazadores tomemos cartas en el asunto para intentar combatir los estragos que la sarna esta causando.

Con algo tan contagioso y devastador como es el ácaro que causa la escabiosis o sarna (como cada uno quiera llamarlo), llevándose por delante rebecos, venados e, incluso, corzos, hay que andarse con ojo. ¿Quién mejor que nosotros, los cazadores, para ayudar a terminar con esta odiosa enfermedad? Pues no, resulta que los métodos tradicionales de exterminio de enfermedades, que han dado magníficos resultados siempre, ahora no valen. Ahora, no puede matarse el animal que está sufriendo, arrasado por la sarna y contagiando ejemplares sanos…. ¡A dónde vamos a llegar, por Dios! 

 

Yo ya no sé si es que nos hemos vuelto todos locos o si es que los señores que han prohibido tácitamente que no se termine con la sarna no están bien de la azotea, aunque, pensándolo bien, lo más probable sea que no hayan visto jamás un ejemplar infectado, con la piel totalmente comida, sin poder apenas moverse, sin poder alimentarse correctamente y con el sufrimiento reflejado en los ojos. No, ellos no lo han visto. Ellos no son conscientes de lo que supone no acabar con los animales enfermos… Aparte de dejar que la plaga se extienda y siga contagiando animales de todo tipo. Fomentar así el sufrimiento de un ser vivo, me parece gratuitamente cruel

 

¿Por qué en España nos empeñamos en cambiar y fastidiar algo que lleva funcionando, y muy bien por cierto, desde hace años? Nos encanta meter la nariz donde no nos llaman y mucho más aún si, además, desconocemos por completo de qué va la vaina. Por favor, que alguien pregunte a esos guardas de la Reserva Natural de los Picos de Europa o a los de Andalucía cómo se ha combatido siempre la sarna. Pues ya adelanto yo la respuesta: ¡cazando!

 

Caza de gestión, imprescindible para frenarle los pies a la enfermedad. ¿Qué buscamos? ¿Acaso terminar con núcleos poblacionales tan emblemáticos como los que resguardan en sus faldas, cumbres y barrancos los Picos de Europa? 

 

El problema es que si no eliminamos los ejemplares enfermos, y quemamos más tarde la piel, la sarna no va a ser un problema únicamente en Andalucía y Picos de Europa, sino que se irá extendiendo más allá y más rápido de lo que el señor o señores que han prohibido la caza de gestión para control de enfermedades se imaginan. 

 

¡Oye, con suerte igual entra la sarna en la finca de algún amigo suyo y le achicharra los corzos y los venados….! ¡Igual hasta su mascota se contagia! Entonces sí; entonces sí habrá que hacer algo urgentemente. 

 

Y entonces será tarde. Porque nosotros en esto de la caza hacemos las cosas así: tarde, mal y a lo loco. Esto no es un problema de precintos o de licencias, es algo grave, muy grave, es una enfermedad devastadora que arrasa todo a su paso.

 

Vamos a dejar que las cosas que siempre han funcionado sigan haciéndolo; vamos a dejar que las personas con experiencia en el tema le pongan freno; vamos a no permitir el sufrimiento tremendo de los animales afectados; vamos a intentar que esto no vaya a más.

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