Escopeta negra: ‘La vergüenza de la prensa’

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¿Recuerdan aquello de «¡Muy mal se tienen que estar poniendo las cosas, están pidiendo la Quinta de Beethoven!». Pues eso, que no tienen que andar muy bien cuando, en un país en el que ‘se fuman hasta las cáscaras de los plátanos’, su secretario de Estado de Economía, Martijn Van Dam, se ha descolgado con unas declaraciones en las que dice que la caza de animales como trofeos es, literalmente, repugnante. No sabemos de qué partido es, ni vamos a perder un segundo en investigarlo, pero, seguro, que lleva la palabra ‘demócrata’ entre sus siglas. Pero eso no es lo peor –al fin y al cabo cada uno es muy libre de expresar sus opiniones, aunque nosotros nos vamos a callar la nuestra respecto a él–. Lo que real es alarmante, en estos ‘demócratas de toda la vida’, es que de un plumazo, por ‘real decreto’ –o por carta remitida a la Cámara Baja– han decretado la prohibición de importar trofeos de caza de unas 200 especies, con efecto inmediato (ver noticia en nuestra página de noticias internacionales), pasándose por el forro de los cojones (¡qué sí, que hay que llamar a las cosas por su nombre!), la propia normativa europea, que fue avalada no hace mucho en el propio Parlamento Europeo, y que es la crea jurisdicción en estos asuntos.

El país, por si no se han dado cuenta aún, no es otro que Holanda, y no es que pretendamos echarle la culpa de todos nuestros males –pobrecitos, ellos se lo pierden y con su pan se lo coman–, pero si lo traemos a cuento no es por otra cosa, y ahí están las noticias, día sí y día también, que por la ‘ola de indignación’, sin exagerar, casi a nivel mundial, que levanta nuestra afición. Lean, lean, si no nos creen…

Ante semejante tesitura no nos queda otra que preguntarnos qué estamos haciendo mal, porque –independientemente de otros ‘aspectos más prácticos’, en los que cada dos por tres, hay que reconocerlo, estamos jugando con fuego, o sea, rozando los límites de la lógica y la ética, por no decir la ley–, en algo debemos estar fallando estrepitosamente para que se produzca la situación en la que nos encontramos.

Se nos ocurre preguntarnos, tras la situación esperpéntica vivida días atrás, al filo de la manifestación del 5-J en Madrid, el porqué, de forma casi absoluta, todos los medios de comunicación generalista de este nuestro país son capaces, no sólo de ignorar, sino también de anular, informativamente hablando, la presencia de, como mínimo, unas 100.000 personas, 100.000 ciudadanos con todos sus derechos (y pagadores impenitentes de todos sus impuestos como todo hijo de vecino, si no más), 100.000 votantes (que cuadriplican el voto con sus familias y allegados), y hacerlos desaparecer de la gran mayoría de sus más que cuestionables servicios informativos.

Por ilustrar la situación con un antagónico ejemplo, hace apenas unos meses, el dichoso Lobo Marley y unos cuantos de sus papanatas, no más de 400, y damos fe de haberlos visto con nuestros propios ojos, y todos ustedes lo vieron, como el resto del país, abrían todos los telediarios de todas las cadenas de televisión en eso que ahora llaman prime time. El mismo día de la manifestación, la nuestra, unas cuantas organizaciones llamadas ecologistas, apoyadas por el Ayuntamiento de Madrid –que no dudó en intentar boicotear nuestra convocatoria incluso cambiando el recorrido, entre otras cosas– jugaban con los niños (unos cuantos niños, no crean), apenas a trescientos metros del recorrido por el que transitaban las citadas 100.000 almas reivindicando el pan de sus hijos… y salieron, ellos, en todas las cadenas de televisión. Nosotros… ni un miserable segundo.

La desvergüenza y manipulación de los medios de comunicación generalistas es, más que evidente, uno de los males que nos afectan, no sólo a nosotros, por supuesto. Pero que en algo estamos fallando, nosotros, tampoco nos queda la menor duda, porque ¿alguien se encargó, por ejemplo, de bombardear a todos esos medios –y todos son todos, incluidos los nuestros– con notas de prensa al menos una semana antes de la convocatoria? Que nosotros sepamos, y somos un medio de comunicación, no recibimos ¡ni una! ¿Había un servicio de acreditación y atención a la prensa antes, durante y al final de la manifestación? Sin comentarios. ¿Alguien inundó los medios de comunicación, insistimos que a todos, al acabar la manifestación, con notas de prensa, con datos, con opiniones, con imágenes… del exitazo bestial de la misma? Si no llega a ser por nuestro querido Antonio Pérez Henares, que echó el resto, no se enteran ni en nuestra casa… Es más, podemos asegurar, porque hemos hablado con ellos, que, a pesar del ‘ruido’, y mucho, realizado en las redes sociales, algunos personajes, mediáticos e importantes del mundo de la caza, ni se enteraron de la misa la media…

Estamos fallando en muchas cosas, pero en el tema de la comunicación, en el de mostrarle a la sociedad quiénes y cuántos somos, y por qué lo somos, no damos ni una, porque, entre otras cosas, la reacción inmediata de todos los que nos sentimos ignorados, maltratados, vilipendiados y olvidados por los citados medios ese día y, sobre todo, de aquellos que se erigen como nuestros dirigentes, que de estos sí que vamos muy sobraos, debería de haber sido una auténtica campaña de boicot a muchos de esos medios generalistas, campaña que, a través de las dichosas redes sociales, ¡sí que les hubiera hecho mucho daño!

O les damos en el bolsillo, que es donde más duele, o estamos perdidos… más aún.

A. Mata

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