Pluma invitada: ‘Munición de plomo, sí o no’

images_wonke_2014_Actualidad_abril_20120927_acuaticasRecientemente se ha publicado en diversos medios de comunicación, incluidos los cinegéticos, que la Comisión Europea ha iniciado el proceso para erradicar el plomo que utilizan los cazadores en su munición. 

Concretamente, la información publicada en el diario.es viene a decir que “Bruselas ha encargado a la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA) un informe para preparar restricciones a este metal”, y en ella también se se transcriben declaraciones de Rafael Mateo, director del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), en las que se pronuncia a favor de prescindir de la munición de plomo. Por mi parte, que no tengo ni arte ni parte con la industria de armas, considero necesario que se haga una investigación de una vez por todas sobre esta cuestión, siempre y cuando se haga con el máximo rigor científico, transparencia e independencia.

images_wonke_actualidad_nacional_junio_2013_20130612_humedalHasta la fecha mucho se ha hablado de los efectos del plomo para la fauna, pero en la mayor parte de los estudios que conozco, al menos en España, la mayor parte de ellos son muy limitados (fundamentalmente a aves acuáticas de humedales y rapaces). Por lo tanto, bienvenidos sean los estudios que se hagan a todas las especies faunísticas (de caza mayor y caza menor). De esta forma, se podrán adoptar decisiones en un sentido o en otro, pero siempre que cuenten con el aval de haberse realizado sobre la base de una investigación concienzuda y rigurosa.
No sabemos sobre qué bases y metodología se va a realizar el informe encargado por la CE, por lo que no puedo opinar. Sí que lo puedo hacer sobre otros estudios realizados en nuestro país y las limitaciones, lagunas y deficiencias que he observado en ellos.

Estudios realizados en España
En lo que respecta a los estudios realizados por intoxicación por munición de plomo en aves silvestres en España, en la revista Ecosistemas de la Asociación Española de Ecología Terrestre (mayo-agosto 2013) está publicado un interesante artículo, cuyos autores son R. Mateo, director del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), N. Vallverdú-Coll y M. E. Ortiz-Santaliestra, ambos también del IREC, donde se hace un repaso a todos ellos.
En lo que respecta a Rafael Mateo, concretamente en la información publicada en el diario.es, se transcriben declaraciones suyas, en las que, en resumidas, cuentas se pronuncia favor de prescindir de la munición de plomo.
En el citado artículo, se viene a decir una cuestión bastante conocida y es que existen bastantes evidencias científicas sobre la prevalencia de plumbismo en aves acuáticas en humedales. De hecho, esta problemática supuso que desde el año 2001 esté prohibido en España el uso de perdigones de plomo en humedales protegidos que forman parte de la Lista Internacional Ramsar, a través del Real Decreto 581/2001, que se amplió en 2007 para todos los humedales de la Red Natura 2000 (Ley 42/2007). Una deficiencia existente es que esa legislación no se aplica a algunas como los arrozales, al no estar consideradas como humedales.
Las concentraciones de plomo en humedales son evidentes, y debido a ello las aves acuáticas son más sensibles a los restos de munición desperdigada en su hábitat. Es un hecho, que muchas especies las comen confundiéndolas con piedras que necesitan para moler los granos que componen su dieta.
En el citado artículo, Rafael Mateo y N. Vallverdú-Coll y M. E. Ortiz-Santaliestra afirman que el daño no es sólo en los humedales. Consideran que los estudios ya han demostrado que las rapaces están sufriendo los efectos del plomo. Comentan que se han descrito envenenamientos en 17 especies de aves de presa que se intoxican al comer animales con restos de munición en su carne, y entre la lista de víctimas citan a algunas variedades catalogadas oficialmente como vulnerables o en peligro de extinción como el águila imperial, el milano real, el buitre negro, el alimoche o el quebrantahuesos.images_wonke_2014_Actualidad_febrero_20140203_aguila_imperial
En mi opinión esta información es parcial, ya que se trata de distintas especies de rapaces que tiene su hábitat en lugares próximos a humedales, por lo que es bastante obvia la intoxicación de plomo. Para afirmar tal aseveración, habría que hacer una investigación más amplia que abarcara a rapaces de distintos hábitat, y no solo a las que habitan en lugares cercanos a humedales.
En lo que respecta a la intoxicación por plomo en galliformes (a esta familia como especies cinegéticas pertenecen el faisán, la perdiz y la codorniz), se viene a decir que la densidad de perdigones de plomo en los hábitats terrestres en los que se han cazado estas aves ha sido en general poco estudiada. Concretamente, se cita solo un estudio realizado en una finca de caza menor del centro de España dedicada principalmente a la caza “en ojeo” de la perdiz roja. Lógicamente solo con este estudio es imposible sacar unas conclusiones sólidas y fundamentadas.
Otro aspecto a resaltar, es que en el artículo en cuestión, no se mencionan estudios realizados en aves migratorias (zorzales, malvices, palomas torcaces, etc.), ni especies de caza mayor.
En relación con las aves migratorias, conviene mencionar la 11ª Reunión de la Conferencia de las Partes (Convención de Especies Migratorias), celebrada en la ciudad de Quito del 4 al 9 de noviembre de 2014, en la que se formulan una serie de recomendaciones para prevenir riesgos de la munición de plomo, pero curiosamente no se menciona ningún estudio que conduzcan a adoptar las medidas que se plantean, lo cual resulta bastante paradójico. El documento emanado de esta Convención sobre las especies migratorias ha sido el apoyo fundamental para organizaciones como la SEO/Bird SEO/BirdLife (Sociedad Española de Ornitología), de cara a exigir la eliminación de la munición de plomo.
ciervosEn lo que respecta a la caza mayor, el artículo referido no dice nada, pero eso es lógico ya que en él se hace un repaso a los estudios realizados en España pero sólo en aves silvestres.
Cabe mencionar en cuanto a la problema del que estamos hablado y referido a la caza mayor, la Tesis Doctoral de Jesús Salvador Sevillano Morales titulada “Metales pesados en especies cinegéticas de caza mayor: estudio epidemiológico y riesgo alimentario”. Este trabajo de investigación se planteó como objetivos, estudiar la presencia de metales pesados en especies cinegéticas de caza mayor (ciervo y jabalí) en la provincia de Córdoba, y estimar la influencia de factores de riesgo determinantes en la acumulación de estos contaminantes en estas especies, así como valorar el riesgo sanitario para la salud pública que supone el consumo de este tipo de carne, específicamente entre los cazadores y su entorno familiar. De forma muy resumida, como conclusiones de la investigación, a juicio de su autor, se pueden citar las siguientes:

  • En general la especie y el órgano son los dos factores que mayor influencia muestran sobre la presencia de metales pesados en ciervo y jabalí, encontrándose los mayores niveles de plomo y cadmio en el jabalí, destacando el mayor contenido de plomo en el músculo de jabalí (1,29 mg/kg w/w).
  • La evaluación de riesgos indica que las ingestas de plomo y de cadmio, derivado del consumo medio de carne de ciervo (5,44//1,83 kg/persona/año), jabalí (4,97//2,02 kg/persona/año) o ambos tipos de carne (4,58+3,82//2,85+1,56 kg/persona/año) para cazadores y no cazadores respectivamente, está por debajo de los valores toxicológicos de referencia y no representa un riesgo sanitario para estos niveles de consumo.

Este estudio también resulta parcial y limitado, aunque tiene datos de interés. Habría que tener en cuenta también el simposio internacional sobre el uso de la munición de plomo en la caza y el tiro deportivo, del que se hace eco la Oficina Nacional de Caza en uno de sus documentos, y en el cual algunas de las conclusiones fueron las siguientes:

  • Varios estudios científicos y trabajos de investigación internacionales muestran que el plomo metálico en municiones no tiene un impacto significativo en la salud humana y el medio ambiente en comparación con otras formas de plomo que se encuentran en la tierra, el mar y los ríos por causas totalmente ajenas a la caza.
  • Los fragmentos de plomo en carne de caza, si se ingieren, no pueden ser absorbidos directamente por el cuerpo humano, ya que vienen en forma metálica. Sin embargo, los alimentos que se consumen en grandes cantidades por la población en general, tales como cereales, productos lácteos, verduras y agua corriente, pueden tener mayor impacto en la exposición alimentaria humana al plomo.
  • Así, por ejemplo, el doctor y especialista en Toxicología Klaus-Hinnerk Baasch explicó que el plomo contenido en la munición no tiene relevancia para la protección de los consumidores, la protección de especies o el medio ambiente.
  • Por su parte, Holger Von Stetten Doctor especialista en Medicina Interna, destacó una vez más que la prohibición de las municiones de plomo para la caza no reduce la contaminación por plomo de la población, puesto que la exposición alimentaria humana al plomo entre los consumidores se produce a través de otros alimentos más comunes que han podido absorber plomo por causas totalmente ajenas a la caza.

Metales pesados en el ganado en Guipúzcoa
Un estudio que en mi opinión debe ser tenido en cuenta, aunque con sus limitaciones, es el realizado por el Laboratorio Agroambiental Fraisoro, dependiente del Departamento de Innovación y Desarrollo Rural de la Diputación Foral de Guipúzcoa sobre los efectos por metales pesados en el ganado de esta provincia en el período 2004-2013. Aunque el citado estudio no está centrado en la intoxicación por plomo en especies cinegéticas, sin embargo, de las investigaciones realizadas hay algunos aspectos muy interesantes.
El objetivo del citado estudio (“Contaminación por metales pesados en el ganado en Gipuzkoa”) era el de realizar una investigación que permitiera conocer la posible presencia de metales pesados como el plomo y el cadmio en el ganado (fundamentalmente, vacuno, equino y bovino), y comprobar si contenían concentraciones superiores a los límites establecidos en el Reglamento 1881/2006 por el que se fija el contenido máximo de determinados contaminantes en los productos alimenticios.

[#Beginning of Shooting Data Section] Nikon D100  2004/11/08 10:52:50.9 TIFF - RGB (8 bits)  Tamaño de la imagen: Grande (3008 x 2000) Objetivo: 28-105 mm f/3.5-4.5 Longitud Focal: 60 mm Modo de exposición: Prioridad a la apertura Modo de medición: Multipatrón 1/60 seg. - f/14 Compensación de exposición: 0 EV Sensibilidad: ISO 200 Balance de blanco: Automático Modo de AF: Manual Comp. de tono: Automática Modo de sincronización del flash: Cortina anterior Modo de automática de flash: AA Compensación automática de flash: 0 EV Modo del color: Modo I (sRGB) Ajuste de tono: 0° Nitidez: Alto Reducción de ruido: Desactivado Coment de imagen:                                      [#End of Shooting Data Section]

Haciendo una revisión de la bibliografía disponible a nivel internacional, se puede concluir que, por su ubicuidad, la intoxicación por plomo es la causa más común de envenenamiento del ganado, y que incluso una pequeña cantidad de plomo puede producir la muerte, ya que muchos productos y residuos que contienen plomo y son habituales en las explotaciones ganaderas, pueden llegar a ser ingeridos o lamidos por los animales. En cuanto al cadmio, si bien su presencia y el número de brotes de intoxicación descritos no son tan elevados como en el caso del plomo, a menudo ambos metales se presentan asociados, especialmente cuando la contaminación es de origen minero o industrial.
Centrándonos en el estudio, se dice en él, que a lo largo de su historia, el territorio de Guipúzcoa ha soportado una intensa actividad minera e industrial, que ha dejado una profunda huella medioambiental en forma de escombreras y vertederos, rellenos, suelos contaminados, etc., registrados por la sociedad pública IHOBE en su Inventario de suelos potencialmente contaminados. En relación al plomo, los posibles focos de contaminación antropogénica son muy variados, y pueden englobarse en alguna de las dos categorías en que habitualmente se clasifican las diversas formas de contaminación: puntual y difusa.
Los focos de contaminación puntual por plomo normalmente están asociados a las prácticas de la propia explotación o de su entorno más próximo, y generalmente son el resultado de acciones inadecuadas en la misma (de limpieza, almacenamiento y gestión de residuos, etc.). Entre las más citadas como origen de intoxicaciones del ganado por plomo, que en algunos casos llegan a ser letales, cabe destacar:

  • Vertidos incontrolados o almacenamiento inadecuado de residuos conteniendo plomo, tales como restos de baterías de vehículos a motor o de pastores eléctricos, chatarra, tuberías, material de soldadura, lubricantes, pinturas, masilla, productos asfálticos, etc.
  • Contaminación del suelo y/o del pasto por esparcimiento de cenizas de combustión de materiales que contienen plomo (neumáticos, maderas tratadas con productos antifúngicos o pinturas con plomo, etc.).
  • Ingestión de serrín, viruta y otros materiales empleados como cama del ganado, obtenidos a partir de maderas contaminadas por plomo.
  • Ingestión de pinturas con plomo empleadas en las viviendas, cuadras e instalaciones auxiliares, antenas y postes de electricidad, etc., que se depositan parcialmente sobre el suelo próximo a dichas edificaciones.
  • Rellenos del terreno, vertederos o construcción de pistas, plataformas, etc., con residuos contaminantes: tierras contaminadas, escorias y polvos de acería, etc.

Desguace cochesA los anteriores habría que añadir la posible existencia de otras actividades próximas que actualmente no se encuentren operativas, pero que en el pasado hayan podido constituirse en focos de contaminación, tales como vertederos clausurados, cementerios de coches, estructuras mineras abandonadas (con sus correspondientes escombreras e instalaciones de transporte y hornos de tratamiento de mineral), etc.
En cuanto a la contaminación difusa, que no tiene su origen en un único foco puntual, las causas más habituales en el caso de Gipuzkoa son los residuos de minería, el tráfico rodado, y las emisiones industriales (especialmente del sector siderometalúrgico).
Dentro de la investigación realizada por el Laboratorio Agroambiental Fraisoro, en colaboración con el Grupo de Ingeniería Química de la Facultad de Ciencias Químicas de San Sebastián, se analizó la posible presencia de plomo en el ganado en zonas donde se lleva a cabo una actividad cinegética, como fue una zona de puestos de caza localizada en Katxina (Zalbidia). Como dato importante, la investigación realizada detectó presencia de plomo en el ganado que pasta en esa zona, pero que era debido a la acería de Olaberria (actualmente en manos de Arcelor), que se encuentra en la misma comarca, y no a la actividad cinegética.
De todas formas, este estudio también resulta incompleto, ya que no se investigó la posible contaminación por perdigones de plomo en el ganado en el entorno de los campos de tiro gestionados por la propia Federación de Cazda de Guipúzcoa (Arkale en Oiartzun, Larraskanda en Mendaro) o de titularidad municipal (San Marcial en Irán, Iciar, Olaberria, etc.).

Conclusiones
A la luz de la revisión que he realizado en la que he repasado los estudios realizados por intoxicación por munición de plomo en la fauna en España, en mi opinión, se puede concluir que estos son limitados y parciales, y por tanto, no es posible sacar conclusiones definitivas al respecto, a excepción de las aves acuáticas en humedales. A día de hoy, aún no se ha realizado un estudio serio y en profundidad del tema, desde un punto de vista técnico y científico, que avale posturas a favor de su prohibición.Cartucho plomo munición
Por tanto, habrá que esperar a ver que nos depara el estudio encargado por la CE a la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA). Aunque vendría muy bien que se hiciera en España un estudio al respecto con las premisas de máximo rigor científico, trasparencia e independencia.
Un aspecto digno de ser tenido en cuenta en toda esta controversia, es la decisión del Parlamento de Noruega, que aprobó, el 3 de febrero de 2015, la reintroducción de la munición de plomo para la caza fuera de los humedales. O lo que es lo mismo, el uso de cartuchos de perdigones de plomo. De esta manera, Noruega volvió a permitir el uso de la munición de plomo después de haberla prohibido. La retirada de la prohibición, efectiva desde 2005, fue aprobada por una mayoría parlamentaria aplastante –79 votos a favor y 16 en contra, es decir, por mayoría absoluta–. De esta manera, Noruega siguió los pasos de Finlandia, país que también aprobó la prohibición absoluta del plomo para después levantarla.
Supongo que estas decisiones de tanto alcance llevadas a cabo en Noruega y Finlandia tendrán su fundamento científico, aunque lo desconozco, y no una “imposición” de la industria de armas.
Finalmente, sobre la existencia de otras alternativas a la utilización de la munición de plomo, como el tungsteno o el bismuto, o los cartuchos con perdigones de acero que se utilizan en los lances con aves acuáticas al ser disparados al aire, lo dejo para un próximo artículo.

Por Julen Rekondo, químico, periodista especializado en temas ambientales y Premio Nacional de Medio Ambiente

Referencias:

One Comment

  1. Rafael Mateo

    En el caso de la caza mayor la mayoría de estudios realizados en España están orientados a conocer la exposición a suelos contaminados por la actividad minera. Ver por ejemplo: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S016041201000125X

Deja un comentario