Monteando en la Sierra de los Bueyes con la S. C. de Puebla de Don Rodrigo

Me llevé una sorpresa cuando supe que mi amigo Eduardo Martín era el secretario de la nueva junta directiva de la Sociedad de Cazadores de Puebla de Don Rodrigo. Había que aprovechar la ocasión para grabar y hacer la correspondiente crónica de alguna montería del vasto territorio que gestionan, más de 22.000 hectáreas. Además, la temporada pasada una mancha de Puebla alcanzó la Caracola a la mejor montería de sociedades y peñas de cazadores.

Curiosamente, mi contacto con Eduardo viene de hace años del mundo del safari, al ser uno de los propietarios de MIA Safaris, organización de reconocido prestigio.
Nada más llegar ya nos estaba esperando Eduardo para llevarnos hasta una casa de campo donde ya se encontraban Daniel Casasola, guarda de campo del coto, y Fernando Rubio, asesor cinegético de éste. Aunque el viaje desde Jabardillo no se hizo para nada pesado –aunque tuvimos un pequeño susto, con un guarro enorme que cruzó tan tranquilo la carretera nacional–, Javier Fuentes y este cronista agradecían el crepitar de pancetas, lomos, chorizos y otros manjares en la parrilla. Lo pasamos estupendamente, mientras disfrutamos de la montería desde dentro, de cómo se prepara, en esta ocasión era la mítica Sierra de los Bueyes. Estos señores saben mucho del campo, en general, y de la montería, en particular. Además de disfrutar, aprendimos mucho, y no sólo de caza, por ejemplo, de la riqueza y variedad vegetal y micológica del término, donde sobre todo Fernando y Daniel son unos auténticos expertos.
Además de Eduardo, los cargos más representativos de la junta son: Santiago Ruiz, presidente; Carlos Rincón, vicepresidente; y Segundo Martín, tesorero. Para esta temporada se han previsto 12 monterías, con un cupo corrido de 6 venados en las 12, mientras que ciervas sólo se pueden cazar en las manchas de siembra. De las 18 manchas que tiene el coto, todas las temporadas se dejan varias sin montear y un par de ellas no se cazan nunca para que hagan de madre.
Antes de comenzar el sorteo saludé efusivamente a mi amigo Atilano Sánchez de Molina, gran cazador almadenense que lleva 27 años cazando en Puebla y prácticamente está afincado allí, le dio tiempo a enseñarme su casa, con unas vistas maravillosas y donde Atilano ha volcado gran parte de su vida de cazador en forma de trofeos, muchos y buenos. En esta ocasión no vi a Ángel Ramírez Herance, poblancho –este es el gentilicio que he encontrado de Puebla de Don Rodrigo en Wikipedia– de pura cepa, otro gran amigo, buena gente y un cronista montero como pocos, no le avisé aposta, para que pudiera disfrutar del descanso con su familia, porque conociéndole como le conozco se hubiera desvivido y hubiera echado el día conmigo, seguro que se enfadará cuando lea estas líneas.
Pero volvamos al monteo. Eduardo, junto a Daniel y a Fernando, hizo las veces de capitán de montería, controlando desde un punto elevado y a través de las emisoras el devenir de los acontecimientos en esta preciosa mancha de más de 800 ha. Encinas, chaparros, jaras y pinares, rastrojos y unos barrancos profundos, muy cerrados y querenciosos. Las 18 rehalas, casi todas de Puebla, bordaron el trabajo. En la localidad hay ni más ni menos que 11 propietarios de rehalas, alguno de los cuales tiene hasta 4.
Desde nuestra posición privilegiada veíamos en la lejanía a Javier, que acompañaba en esta ocasión a grabar al puesto al montero José Antonio Martínez, muy majo, seguro en el tiro y dispuesto para que todo saliera bien, tanto que prefirió no tirar un guarro donde le tenía prácticamente ‘muerto’ para que Javier grabara mejor el lance, al final, claro, el cochino se marchó a criar. También les entró, al igual que pudimos ver el día anterior en Jabardillo, una piara de cochinas con rayones, lógicamente José Antonio no tiró.
Las rachas de tiros cesaron poco antes del remate de los perros, para animarse de nuevo en el tramo final: “Esos son los tiros sueltos finales que completan el tapete”, comentó Eduardo, tenía razón. De todas las maneras, desde nuestra posición vimos como los monteros dejaron pasar bastantes venados pequeños –y alguno ya majete– sin tirar, lo que demuestra el acierto del cupo de 6, así es como se deja que los venados se hagan al no tirarse normalmente venados de primera e incluso de segunda cabeza. También hubo monteros que prefirieron no tirar a las ciervas. Antes de terminar la montería Eduardo se comunicó con Carnes de Caza Marce, de Guadalupe, para darles una aproximación de las reses cazadas, “cuenta con unas 30, aproximadamente”. Poco se equivocó, porque finalmente fueron 6 venados, 12 cochinos y 14 ciervas.
De los 6 venados cobrados, 5 tenían 12 puntas y eran ‘majos de montería’ y más según ha venido el año, tan nefasto climatológicamente hablando. Destacar a monteros como José Luis Gallego, que cobró un navajero y un venado, y Salvador Gutiérrez con un venado muy bonito.
Siempre me voy con nostalgia de Puebla, hoy no podía ser menos. Del lema ‘oficioso’ de la localidad, curiosamente lo que menos he hecho es cazar: “Puebla de Don Rodrigo, cazar, pescar y tener amigos”. Pufff, ¡qué días tan felices pescando en el Estrecho de las Hoces!
Nota de despedida. El sábado siguiente, 23 de diciembre, en la mancha de La Choza, se cobraron, ni más ni menos, que 30 venados, 31 cochinos y 50 ciervas. Pero eso será historia para otra crónica.

Una crónica de Adolfo Sanz

FICHA DE LA MONTERÍA
Organiza: Sociedad de Cazadores de Puebla de Don Rodrigo
Fecha: 17-12-2017
Finca: Montes de Puebla de Don Rodrigo
Mancha: Sierra de los Bueyes
Localidad: Puebla de Don Rodrigo (Ciudad Real)
Puestos: 73
Rehalas: 18
Hectáreas monteadas: más de 800
Venados: 6
Jabalíes: 12
Ciervas: 14

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