La caza deportiva no es “deporte”

En las últimas semanas los cazadores latinoamericanos hemos visto, con inusual intensidad, reiterados ataques a nuestra actividad; no que éstos hayan cesado en algún momento, simplemente que han aprovechado hábilmente la ola mediática gracias a las fotos publicadas en México sobre la cantante Lucero en compañía de su novio con un hermoso trofeo y luego unas fotos de Thalia teniendo una práctica de tiro al plato. En ambos casos, figuras ampliamente conocidas sobre las cuales cayó el andamiaje desarmista y anti-caza. Un caso similar al que fue sometido el Rey de España por su famoso elefante. La diferencia está en que la ola mediática ha sido extensa y ha repercutido en nuestras orillas con una intensidad inesperada.

 

Luego de “resaltarse” por todo el mundo la decisión costarricense de prohibir –por lo menos en el papel– toda actividad de caza, pronto vimos como los “grupos anti” ingresaban un proyecto de ley para prohibir la caza en la provincia de Buenos Aires (Argentina), nación emblemática para nuestra actividad en la región, siempre haciendo alusión a la medida implementada por nuestros hermanos centroamericanos que, dicho sea de paso, son también los únicos en la región que no cuentan con un ejército, lo que también los hace emblemáticos para los desarmistas. Como podemos ver, el caso ha sido bien direccionado.

En el caso del Perú, nos encontramos discutiendo el reglamento de la nueva Ley Forestal y de Fauna Silvestre, discusión en la que tanto el Safari Club Internacional Central Peru (SCI CP) y la Asociación Cinegética del Perú (ASOCIPE) tienen una participación importante. Fue justamente esta exposición del proyecto de reglamento que coincidió con la ola mediática antes mencionada que permitió que surgiera toda una iniciativa “anti-caza” a nivel de las redes sociales, que luego tuvo acogida en radio, televisión e incluso la “exhortación” de un viceministro a la autoridad competente para terminar con esta “matanza de inocentes animalitos” y, después, también a través de las redes sociales, amenazas directas a los técnicos de gobierno involucrados en la preparación de estos textos.

Para nuestra ventaja, no sólo la ley (actual y vigente) ya define la caza deportiva, sino que el uso sostenible de los recursos naturales (fauna silvestre) se han convertido en una política del Estado peruano, y ha explicado la autoridad que, como tal, su función se concentra en la gestión y no en la determinación de si es filosóficamente permisible o no.

Pero podemos también rápidamente señalar un argumento que se repite gobbelianamente – repetir una mentira tantas veces hasta que se convierte en una verdad absoluta –. Los cazadores, dicen nuestros detractores, matan animales por diversion, por “deporte”. Y es que la ignorancia de nuestros detractores es su mayor arma; lo peor de todo, es que el nombre de nuestra actividad les da la mejor munición para atacarnos: caza deportiva.

Éste es un anglicismo mal traducido y que no refleja el verdadero significado con el cual se define la actividad en inglés: Sport hunting. El término en inglés tiene una connotación amplia, y tomo las definiciones de sitios ampliamente conocidos en internet [Webster Dictionary (1), Wikipedia (3), Dictionary.com (2)] 

Sportsmanship: fair play, respect for opponents, and polite behavior by someone who is competing in a sport or other competition. – Fair play: a way of behaving or of treating other people that is honest and fair (1). (Deporte: fair play, respeto al oponente y un tratamiento cortés por alguien que está compitiendo en un deporte o en otra competición. – Fair play – una forma de comportamiento o de tratamiento a otra persona que es honesta y justa).

Sportsmanship is an aspiration or ethos that a sport or activity will be enjoyed for its own sake, with proper consideration for fairness, ethics, respect, and a sense of fellowship with one’s competitors. Sportsmanship can be conceptualized as an enduring and relatively stable characteristic or disposition such that individuals differ in the way they are generally expected to behave in sport situations. (3) (Deporte: es una aspiración o ethos que un deporte o actividad será disfrutada por si misma, con la apropiada consideración a ser justa, ética, respetuosa y con un sentido de compañerismo hacia los competidores. Se puede conceptualizar como la perdurable, y relativamente estable, característica o disposición que se espera los individuos reaccionen de una manera normalmente diferente a cómo reaccionarían en una situación deportiva).

Como podemos apreciar, el concepto en inglés va mucho más allá de su connotación en español. Adicionalmente, en los Estados Unidos, Canadá y en los países de habla hispana donde se ha implementado el Curso de Seguridad en la Caza (Hunter Education) se enseña que las etapas por las que atraviesa el cazador-conservacionista son, en resumen:

1- Etapa del disparo: la prioridad es disparar.

2- Etapa de alcanzar el límite: su prioridad es alcanzar el límite permitido.

3- Etapa del trofeo: el cazador es selectivo y juzga su éxito por la calidad y no la cantidad.

4- Etapa del método: la prioridad ahora es el proceso de cómo cazar.

Veamos las diferencias también de la connotación que el término deportista en la etapa culminante de este proceso:

Sportsman Stage: Success is measured by total experience—appreciation of the out-of-doors and the animal being hunted, process of the hunt, and the companionship of other hunters. (Sportsman: a person who exhibits qualities highly regarded in sport, such as fairness, generosity, observance of the rules, and good humour when losing) (2).

Etapa del deportista: El éxito se determina por la experiencia total: la apreciación del entorno natural y del animal que se caza, del proceso de la cacería y el compañerismo con otros cazadores.

Pero, cómo define la Real Academia de la Lengua Española la palabra “deporte”: la RAE, en su Diccionario de la lengua española, define deporte como una «actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas»; también una «recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, por lo común al aire libre» (3).

Estamos, pues, por propia definición, jugando, recreándonos, ejerciendo un pasatiempo, obteniendo placer y diversión… matando animales.

Y es justamente en esta connotación que el más ignorante animalista no tiene que pensarla mucho para dar una declaración, una declaración que es asimilada por todo el mundo, porque todos hacen, de una u otra forma, “deporte.” No se necesita explicarle a nadie que los “cavernícolas cazadores disfrutan matando inocentes animalitos.” 

Una vez más, nos disparamos en el pie, nunca dijimos nada por mantener un “perfil bajo” para no levantar la perdiz.

Como en el tema de la defensa a poder usar y portar armas de fuego donde hemos ido perdiendo terreno a lo largo de los años, en el tema de la defensa de la caza debemos también levantar nuestra propia voz, comenzando por casa (con “s”). 

Nos toca emprender una campaña larga y cuesta arriba en aclarar, educar y abogar, primero en nuestra propia comunidad, que la caza no es deportiva, sino quizás caza sostenible –sólo por utilizar un término que la define actual y plenamente–, porque la actividad permite la sostenibilidad del recurso (fauna silvestre), es sostenible económicamente y sus poblaciones animales se ‘sostienen’ a lo largo del tiempo porque justamente son saludables.

Comencemos, entonces, a utilizar un término que nos defina y nos permita defendernos sin mayores explicaciones. 

 

Por J.Thomas Saldias, MSc. Representante Regional del SCI para Latinoamérica (saldias@sciperu.org / www.sciperu.org), y director ejecutivo de la Coalición Armas Legales Latinoamericanas, organización que agrupa a los diversos grupos, clubes, asociaciones, armerias y afines al tiro y la caza en Latinoamérica (ejecutivo@armaslegales.org / www.Facebook.com/armaslegales). 

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