Montería benéfica en Almería contra el cáncer infantil

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El pasado 14 de febrero, la almeriense Sierra de Filabres acogió una nueva edición de la tradicional montería benéfica organizada por la Delegación Provincial de la Federación Andaluza de Caza en Almería a favor de la Asociación de Padres de Niños y Adolescentes con Cáncer de Almería (ARGAR) y en la que todo lo recaudado por la venta de puestos se entrega a esta asociación.

La llamada solidaria volvió a tener la mejor respuesta posible por parte de los cazadores. En pocas horas los 65 puestos ubicados en la mancha Toril Bajo estaban cubiertos y el mecanismo solidario para ayudar a los niños que padecen esta cruel enfermedad estaba en marcha un año más.
Sin embargo, este mecanismo de ayuda social en forma de montería no podría realizarse sin la colaboración desinteresada de quienes hacen posible que una montería de este tipo se celebre y cuya mención es obligada: José Manuel Ortiz, delegado de Medio Ambiente en Almería, por su gestión para la cesión de los terrenos públicos, la Agencia Andaluza de Medio Ambiente y Agua en Almería, con sus guardas y técnico a la cabeza, Joaquín Garrido, que actuó gratuitamente como veterinario de la montería, la familia Fuentes por ceder el cortijo y las viandas que sirvieron como almuerzo, Mutuasport por aportar gratuitamente el seguro de la montería, a Pedro Garre, de la Sociedad de Cazadores “El Jabalí”, por su gestión de los subproductos generados, y Juan Ignacio Gázquez y Manuel Fuentes por su impecable organización.sorteo
Como cualquier montería, una benéfica no podría haberse celebrado tampoco sin un ingredente primordial: las rehalas. Hasta 18 acudieron a la llamada de la Delegación de la FAC en Almería para este evento de manera totalmente desinteresada y asumiendo cada uno los enormes gastos de desplazamiento que supone participar en una montería.
Con todos estos ingredientes, la jornada de caza se desarrolló en un excelente ambiente que, desde el punto de vista cinegético, estuvo aliñada con algunos bellos lances en los que, más allá de lo que se divisaba en la mira de los rifles y escopetas, se apuntaba hacia un “enemigo” mucho mayor. Tras una mañana en la que se contabilizaron más de 300 disparos con la solidaridad como munición, el resultado arrojó un total de 30 ciervas y 25 jabalíes dieron su vida para que otros niños puedan disfrutar sanos y felices de las suyas.ENTREGA-DELEGADO
Dos de esas niñas que ya han superado su enfermedad estuvieron presentes antes de la montería para agradecer a los cazadores, en nombre de la Asociación ARGAR, su colaboración, esfuerzo y solidaridad en la lucha contra el cáncer infantil.
Pese a entregar placas de agradecimiento a organizadores y colaboradores, la presencia de esas dos niñas ya curadas fue el mejor trofeo de la jornada para todos los cazadores que, aunque un una mínima parte, pueden sentirse satisfechos de haber colaborado a erradicar el cáncer de sus vidas.
Fuente: fac.es

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