Cazadores y veterinarios, unidos contra las enfermedades de la fauna

 

Primer ministro

” Vida silvestre sana – Gente sana”. Con este lema, la 62ª. Asamblea General del Consejo Internacional de la Caza y la Conservación de Vida Silvestre (CIC) celebrada en Pravets, Bulgaria, a principios de mayo, constató el hecho de que el objetivo de la conservación de la vida silvestre es no sólo promover la riqueza de la biodiversidad, sino también para mantener la propia existencia humana en un nivel saludable y equilibrado.
Las enfermedades de la fauna suponen una gran preocupación para los cazadores de todo el mundo. Las patologías de los animales silvestres puede provocar una disminución de la población de la fauna, así como de la diversidad genética, y tener efectos a largo plazo sobre hábitats y ecosistemas. Ciertas enfermedades de la fauna se pueden transmitir al ganado doméstico o viceversa, lo que resulta un problema económico para las comunidades rurales y las economías nacionales. Algunas zoonosis entrañan gran riesgo para la salud humana, con consecuencias graves.
Los cazadores, al ser el grupo más grande de la sociedad que interactúa de forma voluntaria con la vida silvestre, de cerca y con frecuencia, han aceptado una obligación social, como grupo, para detectar y ayudar en la gestión de las enfermedades de la fauna como un servicio a la sociedad.
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), como plataforma global de veterinarios, y el Consejo Internacional para la Caza y Conservación de Vida Silvestre (CIC), como organización global que promueve la conservación a través del uso sostenible de la vida silvestre, han entendido esta necesidad de una cooperación estrecha y adoptado medidas para ello.
El Dr. Bernard Vallat, director general de la OIE, hizo un llamamiento a los cazadores y al CIC para aprovechar al máximo la fuerza que representan en el campo: la protección de la biodiversidad y el actuar como centinelas para la protección de la salud pública. El Dr. Vallat hizo hincapié en formar al cazador en la detección, seguimiento y control de las enfermedades de la fauna.
A tal fin, la OIE y la CIC ya han formado una asociación importante que comenzó en París, durante el verano de 2014, y donde se discutió la amenaza de la propagación a nivel mundial de la gripe aviar y la peste porcina africana. El siguiente paso se ha dado en esta 62 º. Asamblea General, donde ambas entidades han acordado cooperar para:
• Mejorar el nivel de concienciación de los cazadores en relación todas las enfermedades de la fauna
• Mejorar la comunicación y la cooperación entre la caza y las comunidades veterinarias
• Proporcionar formación a los cazadores en la detección y respuesta temprana a las enfermedades de la fauna, junto con los servicios veterinarios nacionales

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