ADECACOVA pide medidas más coherentes frente a la influencia aviar

Patos en un arrozal

La Asociación de Entidades de Caza de la Comunidad Valenciana (ADECACOVA), vista la noticia A la UNAC le preocupa el excesivo celo que impone la Administración a los cazadores por la gripe aviar, quiere expresar públicamente su disconformidad por el trato dado por la autoridad competente responsable de la influencia aviar a los cazadores que han utilizado señuelos vivos en las zonas húmedas durante la caza de aves acuáticas.

Desde hace 6 o 7 años a los cazadores de estos señuelos vivos, la autoridad competente les ha exigido todos los años el subapartado ii) de la Decisión 2006/574/CE que son medidas de bioseguridad específicas. Así les ha exigido que antes de presentar la solicitud para su autorización excepcional, garanticen documentalmente y para cada ave (patos – anátidas) que esté anillada, posea una cartilla de identificación para su vigilancia, registro y notificación y estado de salud, haya dado negativo en las pruebas de laboratorio en relación con la influenza aviar al final de cada temporada de caza, esté separada del resto de aves de corral, además de que los equipos que las transportan estén limpios y bien controlados, y que se apliquen y desarrollen unas buenas directrices prácticas en materia de bioseguridad.

Todo lo anterior se tiene que realizar antes de presentar la solicitud –que hasta ahora dicho control sanitario y solicitud lo está haciendo la Federación deportiva–, para que la autoridad competente, en nuestro caso la Consellería de Agricultura, en base a lo presentado, lo valore y si lo considera, resuelva autorizar el uso de pájaros del orden de las anseriformes como reclamo durante la caza de aves en los municipios de la Comunitat Valenciana de aquellas aves que cumplen con lo indicado.

ADECACOVA es consciente que la salud de las personas, de nuestros animales y de nuestro entorno se debe preservar y conservar, tomando cuantas medidas sean necesarias para que no se deteriore, y si se diera el caso se pueda controlar rápidamente. Pero no comprende cómo se siguen aplicando año tras año las mismas medidas, con la excusa de que no hay que bajar la guardia, si no ha habido brotes y todas las medidas de bioseguridad específicas y análisis tomados para el uso de pájaros del orden de las anseriformes como reclamo durante la caza de aves, han dado negativos, que se sepa.

Si se revisan los pocos brotes detectados de influencia aviar en España a lo largo de esta última década, vemos que han sido en animales silvestres encontrados muertos –caso de Vitoria, 2006-, o en explotaciones de patos de engorde –caso de Navarra, 2009–, o de gallinas de puesta –Castilla-La Mancha, 2009–, o el último confirmado en la granja de gallinas reproductoras –Catalunya, 2013–, pero ningún brote o caso se ha detectado, que sepamos, en los miles de muestras tomadas y analizadas, ave por ave, a los señuelos vivos de los cazadores. Lo que demuestra que esa medida de control tan estricta, que se viene aplicando desde el año 2008 para el uso de pájaros del orden de las anseriformes como reclamo durante la caza de aves, no han sido tan eficaces como se pretenden hacer creer, ya que los brotes anteriores se han detectado o dado en entornos y explotaciones que nada tienen que ver con las aves que se utilizan como señuelo para la caza.

Por lo anterior, ADECACOVA considera que las medidas impuestas por el Ministerio y aplicadas por las Comunidades Autónomas a los propietarios de los señuelos para la caza, de poco han servido para detectar algún brote, pues al parecer de los millares de muestras tomadas y analizadas en España a lo largo de estos últimos 6 o 7 años a estas aves, en ninguna de ellas se ha detectado brote alguno que sepamos –téngase en cuenta que solamente en Andalucía en el año 2014 se realizaron 1.600 test a “Aves caza anátidas (patos)” como consta en Programa de Vigilancia de la Influencia Aviar Anual 2014, única CCAA que constan los test (casi más que los realizados en el conjunto de granjas de aves de toda España)-; por el contrario los brotes detectados han sido en explotaciones de gallinas de puesta o reproductoras, en explotaciones de patos de engorde, o en animales silvestres encontrados muertos en las proximidades de Vitoria en el año 2006.

Por lo expuesto, ADECACOVA quiere pedir públicamente medidas más coherentes a la Autoridad Competente para el control de la influencia aviar y exigir las mismas medidas y controles que se les aplican a otros, en concreto que se aplique el artículo 2 bis, punto 1, apartado d)  subapartado i) de Decisión 2006/574/CE, e incluya a los cazadores con señuelos en el Programa de Vigilancia de la Influencia Aviar y en los Planes Anual Zoosanitario de la Comunitat Valenciana, los registre y localice y cense públicamente, y tome muestras representativas y aleatorias entre todas las explotaciones de las “Aves caza anátidas (patos)” de estos cazadores registrados; y no que se aplique a los cazadores el subapartado ii) de la Decisión con medidas de bioseguridad específicas.

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