Finaliza otra mala temporada de caza menor en Galicia

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Como ya es tradición, el pasado día 6 de enero bajaba el telón la temporada 2015/16 de la caza menor en Galicia, con excepción de las ampliaciones sobre especies migratorias y el zorro.

Lo hacía, un año más, con más sombras que luces para desánimo de los miles de cazadores gallegos que comprueban, año tras año, como desaparece la caza menor en Galicia.

La situación de las poblaciones de caza menor en la mayor parte del territorio gallego es, cuando menos, muy preocupante y cada día más desoladora.

Las especies reinas de la menor en Galicia, entiéndase conejos y perdices, están en una situación límite, sus poblaciones desaparecen a un ritmo vertiginoso, y tanto es así que de continuar esta tendencia en muy pocos años estarán en vías de extinción, si no, tiempo al tiempo.

A pesar del ingente esfuerzo tanto económico como material realizado por las sociedades de caza, que dicho sea de paso son las únicas entidades que se preocupan por mejorar la situación de las poblaciones de caza menor, éste no da, ni mucho menos, el resultado esperado.

La desesperación y el desánimo se apoderan año tras año de cazadores y sociedades de caza que comprueban en el campo el fracaso de un sistema basado fundamentalmente en las repoblaciones masivas de animales que únicamente consiguen contribuir al desastre ecológico de las especies y a la propagación de las diversas cepas víricas y las distintas enfermedades por todo el territorio gallego que acaban asolando los pocos conejos existentes.

Este más que comprobado fracaso del modelo actual que se utiliza hoy en día en Galicia para intentar recuperar las poblaciones de caza menor requiere de manera urgente de un compromiso firme por parte de todos los sectores implicados en la recuperación de la caza menor, si realmente queremos seguir cazando dentro de unos pocos años.

A partir de hoy los cazadores y sociedades de caza volverán a intentarlo y una vez más serán las ‘víctimas propicias’ de un sistema mercantil creado alrededor de la caza y donde los intereses económicos se imponen al interés general por la recuperación de las especies, de lo contrario no se entiende que a día de hoy no exista, por ejemplo, una vacuna eficaz contra las enfermedades que afectan al conejo.

Es tiempo de reflexión y análisis para no seguir cometiendo los mismos errores año tras año, pero también de compromiso y concienciación para, entre todos, intentar resolver un problema serio, que no es otro que ¡nos quedamos sin caza menor!

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