La ONC pide que se no apoyen restricciones en la importación de trofeos

“Es importante que haya dos o tres rifles que nos aseguren una respuesta rápida en caso de que el león cargue, o que nos den otra oportunidad en caso de que se produzca algún incidente con el arma del cazador (balas no picadas, cerrojos que se bloquean…)”

La Oficina Nacional de la Caza, la Conservación y el Desarrollo Rural (ONC) ha remitido un escrito a los eurodiputados españoles en el que les pide que no respalden la declaración firmada que apoyaría una restricción a la importación de trofeos de caza.

Se trata de una iniciativa de la europarlamentaria Neena Gill que supone un ataque directo al sector cinegético, que, según recientes estudios, genera miles de millones de euros al año en las zonas más deprimidas de África.
La ONC ha recordado a los eurodiputados los acreditados beneficios que la caza tiene para la adecuada conservación de las especies y los hábitats, puesto que es “una herramienta científicamente reconocida de sostenibilidad y protección del medio ambiente”, según la Universidad de Cambridge.
Asimismo, el sector cinegético es clave para la dinamización económica precisamente de las áreas más pobres de países africanos, donde la caza es, en muchas ocasiones, el único sector que genera empleo y alimento para la población local.
En este sentido, en una reciente jornada de trabajo celebrada en Bruselas, el ministro de Medio Ambiente y Turismo de Namibia, Hon Pohamba Shifeta, fue contundente al respecto: “La caza de trofeos es un motor económico importante para nuestro país”. Según explicó el ministro namibio, en ese país se ha implantado un modelo que potencia la gestión sostenible de la fauna con incentivos económicos que llegan, precisamente, a través del sector cinegético. Por eso, considera que “las iniciativas para prohibir la caza de trofeos no sólo representan una forma moderna e inaceptable de colonialismo moral, sino que tendrán efectos perjudiciales en nuestras comunidades locales y en nuestra fauna”. Todo ello acompañado, añadió, de una proliferación del furtivismo. Por eso, lanzó un llamamiento: “Apoyemos el uso sostenible en lugar de prohibirlo”.
En esa misma jornada, Anna Seidman, del Safari Club Internacional, recordó lo ocurrido en Botswana, país que fue pionero de la conservación basada en la comunidad y la economía local hasta que en 2014 su gobierno prohibió la caza. Seidman explicó que desde entonces la economía local se ha desplomado y la actitud de las comunidades locales hacia su biodiversidad ha cambiado radicalmente.
En opinión de la ONC, CITES proporciona una base legal para la caza de trofeos, y el reconocimiento de la distinción entre el uso sostenible y la explotación ilegal de la vida silvestre. Además, la experiencia demuestra que, donde se ha prohibido la caza, las especies cinegéticas han visto reducida su población. Por ejemplo, en Kenia, a causa de la prohibición de la caza en vigor desde 1977, el país ha perdido entre el sesenta y el setenta por ciento de sus grandes animales salvajes. Esto ha provocado un enorme mercado ilegal y los datos apuntan a que algo similar está ocurriendo ya en Botswana.

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