Premios 2015 del Real Club de Monteros

Eduardo Romero en el museo

Durante el transcurso de la reunión celebrada el 28 de febrero de 2016, el jurado de los premios del Real Club de Monteros ha decidido por unanimidad, otorgar el Premio a la Personalidad Venatoria 2015, al Dr. Eduardo Romero Nieto, «por ser un eminente cazador internacional y montero, que ha llevado a cabo una ingente labor didáctica y cultural en la Fundación Dr. Romero Nieto, haciendo atractiva la fauna salvaje y su caza, presentándola en su máxima excelencia

El Club instituyó en 1992 este premio, para distinguir a las personas que se han convertido en ejemplo por su buen hacer cinegético, y se concede anualmente. El premio consistirá en un diploma y en una figura artística representativa del galardón, un bronce que el Club encargó y compró expresamente para este fin, al socio y escultor José Antonio Lalanda Mejía.

03.06.2015Javier Barcáiztegui Foto Isabel Permuy ARCHDCPremio Arte y Cultura 2015

Igualmente, el Real Club de Monteros ha otorgado el Premio Arte y Cultura 2015, a Javier Barcaiztegui Rezola, conde de Llobregat, Barca, «por su genial talento dibujante, muy conocido por los aficionados a la actividad cinegética en su faceta humorística y costumbrista, pero tremendamente realista, que acerca la caza a toda la sociedad con gran brillantez

 

 

 

Premio Literario Jaime de Foxá 2015

Por último, el jurado del Premio Literario Jaime de Foxá del Real Club de Monteros, ha decidido conceder este galardón en su edición del año 2015, a Ramón Pérez-Maura por su artículo titulado ‘Pena de telediario’ para los cazadores, publicado el 8 de agosto de 2015, en el diario ABC, y que reproducimos a continuación. La entrega de premios se llevará a cabo el próximo 14 de junio.

 

«Pena de telediario» para los cazadores

 

Walt Disney fue un ser lleno de buena intención que nunca se dio cuenta del daño que iba a hacer a nuestra civilización humanizando los animales y dándoles la palabra. Primero fue «Dumbo», en 1941, y después «Bambi», en 1942. Y con esa cuña tan bien clavada por el genio Walt, sus herederos han seguido finiquitando el sentido común hasta nuestros días, en que todavía en 1994 la compañía Disney nos regalaba en «El Rey León» unas manadas de félidos buenísimos con los que uno querría sentarse a echar la tarde y compartir merienda. Igualitos que este Cecil de Zimbabue, que debe de ser un país donde el régimen de Robert Mugabe sólo es culpable del genocidio de los animales que mueren en sus fronteras y a los que las redes dedican tanta atención. A los humanos (negros) de esa tiranía, que les den. Pero al pobre Cecil…

Hay versiones tan contradictorias sobre lo que de verdad ocurrió en la caza de ese león, que no me atrevo a juzgar lo que allí sucedió con la ligereza de tantos, que ya han condenado una actividad imprescindible con unos datos mínimos. Exactamente igual que las «penas de telediario» a las que somos tan aficionados en España. De lo que no tengo duda es de que, si las descripciones más incriminatorias del cazador americano fuesen ciertas, estaríamos hablando de un furtivo sin ética e incompetente. Alguien que ha cometido unos hechos que deberían apartarle de la caza por mucho tiempo, quizá por toda su vida, y costarle durísimas sanciones económicas. Pero descalificar esta actividad crucial para el mantenimiento de las especies y de nuestro campo, por el hecho de que haya podido haber un violador de las normas, equivaldría a pedir que deje de haber coches porque hay unos conductores suicidas que se meten por las autopistas en dirección contraria. ¿Hay alguien a favor de eso?

Otros más cualificados que yo podrán explicar la labor imprescindible que hacen los cazadores en defensa del campo y el medio ambiente. Sin ellos acabaríamos viendo nuestros espacios naturales llenos de caminitos asfaltados para que los urbanitas puedan pasear –incluso circular en vehículos a motor– mientras los animales salvajes quedan cada vez más arrinconados.

En medio de este disparate mediático, las redes han clamado victoria ante el supuesto anuncio de las grandes compañías aéreas según el cual dejarán de transportar desde África los trofeos de los cazadores. Gran triunfo. Hay que ver la fuerza que han dado las redes a la «democracia popular». Claro que no es muy habitual que los cazadores vuelen de vuelta con sus trofeos, que suelen pasar por el taxidermista. Y a casi nadie le importaría de verdad esperar tres o cuatro meses en lugar de uno, porque un trofeo es para toda la vida, no para el siguiente fin de semana. Y con esos plazos, las compañías marítimas –en las que ya casi no viajan pasajeros, mas sí mercancías– pueden hacer ese servicio mucho más barato. Pero hay algo más, me gustaría saber si quienes han promovido tan benemérita iniciativa animalista en las redes, tendrían el mismo interés en propulsar otra iniciativa de boicoteo de todas las compañías aéreas del mundo que no actúen de forma contrastada y con resultados concretos contra el turismo sexual –con frecuencia pedófilo– que practican tantos de sus pasajeros en lugares como Cuba, Tailandia o Vietnam. ¿O es que es más importante un león que una mujer prostituida? Tenemos inconveniente en que viajen quienes van a cazar unos animales de forma regulada y contribuyendo a la sostenibilidad de la especie, ¿pero no los pederastas que van a abusar de niños?

 

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