FAPAS: los daños de lobo en Asturias son propiciados por la Administración

El Fondo de Protección de la Naturaleza (Fapas) ha culpado a la Administración asturiana de propiciar los daños producidos por el lobo al retirar prácticamente toda la carroña del campo.

El FAPAS apunta que el estudio de la Universidad de Santiago de Compostela, en Galicia, que se ha publicado en Environmental Management, se indica que en los años setenta los lobos se alimentaban principalmente de carroña; a partir del año 2004, coincidiendo con la implementación de la ley sobre la eliminación de cadáveres de cerdos y aves, su dieta ha cambiado drásticamente en toda Galicia. El lobo gallego depende ahora en gran medida de las poblaciones de corzo y poni salvaje.

Para el Fondo de Protección de la Naturaleza la Administración Regional de Asturias, a través de su Consejería de Agroganadería y Recursos Naturales, “viene ignorando totalmente” la importancia que para la alimentación de la fauna silvestre ha tenido históricamente en Asturias el aprovechamiento de los cadáveres de ganado doméstico abandonado en el medio rural, como proceso histórico durante cientos de años.
El Gobierno Regional de Asturias “hace caso omiso a las recomendaciones” del Ministerio de Medio Ambiente del Gobierno de España y al nuevo Reglamento de la Unión Europea, que recoge explícitamente la posibilidad de usar los cadáveres de ganado doméstico para favorecer la alimentación de especies como el lobo o el oso.
En cambio intensifica hasta los máximos niveles el trabajo de recogida de cadáveres para llevarlos a empresas de transformación. FAPAS ha podido tener acceso al volumen de ganado retirado por la empresa pública Proygrasa.

“Con este volumen de recogida de cadáveres, el Gobierno de Asturias elimina una parte muy importante de la alimentación de fauna salvaje, especialmente del lobo”, tal como pone de manifiesto el estudio de la Universidad de Santiago de Compostela para Galicia, región cuyas características en la ecología y distribución del lobo son equivalentes a las de Asturias.
De otro lado, FAPAS ha podido comparar mediante los propios datos ofrecidos por la Administración Regional de Asturias, la evolución tanto de los cadáveres recogidos anualmente como los daños causados por los lobos en un mismo periodo de tiempo.

Del análisis de la información se desprende una correlación entre retirada de cadáveres y daños de lobo durante el periodo de 20011 a 2015 con una clara tendencia a encontrarse equiparados los datos entre ambas situaciones. Tal como ocurre en Galicia, la retirada masiva de cadáveres en Asturias mantiene constante los daños de lobo a la ganadería doméstica con una tendencia al alta y nunca a disminuir.

Del análisis de estos datos, resulta paradójico que mientras los daños de los lobos sobre ganado doméstico, unos 3.000 al años, frente a la media de 30.000 animales muertos por otras causas, 10 veces menos, se haya creado sobre el lobo la imagen de que es la principal causa de derrumbe de la ganadería de montaña.
Destaca en los últimos años, la actitud de la Consejera de Agroganadería del Principado de Asturias, María Jesús Álvarez de evitar cualquier iniciativa que implique la generación de menos daños del lobo en Asturias, tomando como única iniciativa la eliminación de la población de este cánido salvaje así como de otra fauna silvestre, especialmente en las Reservas regionales de Caza de la región, donde precisamente se encuentra la mayor población de especies que consumen carroñas.
FAPAS ha remitido un informe a cada uno de los Diputados Regionales presentes en el Parlamento Regional de Asturias, informando de la situación y solicitando la reprobación política de la Consejera de Agroganadería y del Director General de Recursos Naturales, por su negligente gestión.

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