AEPES acerca el rastreo a los niños en las Convivencias de JUVENEX

El pasado día 13 de mayo de 2017 se organizo en Villar del Rey (Badajoz), enclave emblemático de la Sierra de San Pedro y uno de los centros principales de correrías de Antonio Covarsi, el famoso Montero de Alpotreque, la tercera Convivencia de Caza y Campo que viene organizando periódicamente JUVENEX y que está dedicada, principalmente, a enseñar y a inculcar a los más jóvenes nuestra afición a la caza y la naturaleza. Ellos serán nuestro relevo generacional y hay que cuidarlos como sea.

AEPES no podía faltar. La idea era mostrarles, de una manera directa y divertida para los niños, que fueron los principales protagonistas, nuestra actividad.

En esta ocasión se realizaron demostraciones y exhibiciones de varios tipos, todas ellas al aire libre y acompañadas por un magnífico ambiente y un día extraordinario de campo.

Las actividades fueron de lo más variado, pero nos centraremos sólo en lo que nos toca: la actividad del rastreo con perros de sangre y su demostración practica.

Para ello, la Asociación Española de Perros de Sangre (AEPES) fue representada en esta ocasión por su delegado territorial en Extremadura, Abdón Cabeza de Vaca Molina y sus dos alanos españoles, Troncha y Nanuq. Se explicó brevemente la finalidad de los rastreos, la esencia de AEPES y nuestra filosofía sobre la caza tradicional y ética, y nuestra obsesión por no dejar animales heridos o muertos sin aprovechamiento alguno en el campo.

Les enseñamos los materiales que se usan para poder llevar nuestros perros a rastrear y como usarlos.

En primer lugar, se realizó un rastreo artificial en el cual toda la chiquillería pudo acompañar a Nanuq, que resolvió el rastro a la perfección y con diez niños agarrados a su traílla, dando el perro una lección de paciencia y de saber estar.

Ese mismo rastro se realizo en segundo lugar con Troncha y esta vez se colocó la piel de un jabalí muerto unos metros más lejos subiéndola a una encina, para mostrar como un perro ‘llama a parado’ a su dueño cuando encuentra el animal muerto o herido.

Esta vez fue un chaval conduciendo a Troncha quien resolvió el rastro sin dificultad y viviendo en directo lo que puede ser el pisteo de un jabalí herido, lo cual no se le olvidará ya nunca y será un trampolín fantástico para que el día de mañana sea él quien pistee con su perro y, quien sabe, llegue a ser un conductor acreditado de AEPES.

La exhibición de rastreo fue un éxito rotundo, recibiendo felicitaciones por todos los presentes y dejando la actividad de AEPES en un lugar muy alto.

 

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