ADECANA solicita que se controle la planta de biomasa de Rocaforte

ADECANA ha solicitado a Medio Ambiente que controle la planta de biomasa de Rocaforte cumple efectivamente los requisitos de su declaración de impacto medioambiental.

Una gran parte de la paja procedente de los campos de cultivo de Navarra, así como de muchas comunidades vecinas acaba siendo tratada en la planta de Biomasa que Acciona Energía tiene en Rocaforte, en la comarca de Sangüesa.

Tal como informa la propia empresa en su página web, destina anualmente a este fin unas 160.000 toneladas de paja de cereal, lo que indica la incidencia e importancia que la recolección del cereal y la recogida de la paja puede tener en el medio ambiente de la estepa cerealista y en la protección de las especies que viven allí y que, actualmente, están en regresión por la degradación del hábitat de la estepa cerealista.

El minimizar el impacto ambiental en la recolección del cereal y la recogida de la paja es fundamental para la defensa de la fauna

El cómo se lleven a cabo estas prácticas pueden tener afecciones a la fauna, en especial a aves y pequeños mamíferos y sus proles que habitan y crían en los campos de cereal. Aves como la codorniz, la perdiz, rapaces como el aguilucho cenizo, y resto de pequeñas aves, o mamíferos como la liebre, crías de zorros y corzos, etc. Si se realizan sin cuidado, una parte de sus efectivos pueden ser engullidos y succionados en la época de la recolección tras el paso de las cosechadoras, trilladoras y empacadoras que recogen la paja que queda tras las labores.

Su promotor tiene que garantizar que la recogida de la paja que usará como combustible no tenga un impacto significativo sobre la fauna 

Por este motivo, cuando se proyectó esta planta en el año 2000, en su declaración de Impacto medioambiental se hizo constar en que:

A FIN DE GARANTIZAR QUE LA RECOGIDA DE LA PAJA QUE USARÁ COMO COMBUSTIBLE LA PLANTA DE BIOMASA NO TENGA UN IMPACTO SIGNIFICATIVO SOBRE LA FAUNA, GARANTIZANDO QUE DICHA RECOGIDA SE EFECTÚE SIGUIENDO LAS SIGUIENTES PRACTICAS:
RESPETAR UN PERIODO NO INFERIOR A 10 DÍAS ENTRE LA COSECHA  Y LA RECOGIDA DE LA PAJA.
INSTALAR EN LAS COSECHADORAS DISPOSITIVOS ESPANTA FAUNA.
RECOGER LA PAJA DEL CENTRO AL EXTERIOR DE LA PARCELA.
NO RECOGER LA PAJA DURANTE LA NOCHE”.

A tal fin desde ADECANA, tal como han realizado en años anteriores, ante la constatación de que años tras año no se cumplen los citados requerimientos, hemos solicitado a la Sección de Impacto Ambiental y del Paisaje del Gobierno de Navarra que compruebe y controle que su recogida se atiene a las prescripciones de la normativa. Además de ello, dado que esta normativa únicamente tiene como destino la referida planta de biomasa de Sangüesa, existiendo, por lo tanto, un vacío legal en el resto de los supuestos, indican desde esta asociación que hay que regularlo de alguna forma.

“En muchos campos de Navarra la recogida de la paja se suele llevar a efecto inmediatamente detrás de la recogida de las cosechas por las cosechadoras, incumpliendo, por lo tanto, el plazo de diez días; la mayor parte de las cosechadoras no disponen de dispositivos espantafauna, y la paja no sólo se recoge de forma longitudinal a lo largo de los campos, sino que esta labor, junto con la recogida de la paja, se lleva a cabo a unas velocidades muy elevadas que eliminan cualquier posibilidad de que muchas de las las aves que encuentren a su paso se puedan librar de una muerte segura, amén de utilizar para su recolección sistemas de absorción que acrecientan el peligro del que estamos hablando”, afirman desde ADECANA.

Si a ello le unimos que tanto las labores de recolección como las de recogida de la paja no sólo se llevan a cabo de día, “sino también de noche (es habitual ver de noche cosechadoras recolectando el cereal, así como recoger la paja en este horario por las barredoras)”, ello conlleva que esta situación “debe ser corregida para la próxima campaña que está cercana a comenzar y establecer una serie de controles para certificar que ello se cumpla”.

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