Florencio A. Markina, presidente de ACE, afirma: «hablar del corzo sin datos, nos parece arriesgado»

Ante la inquietud que han producido ciertas informaciones aparecidas en los medios en los últimos días y que cifran la mortandad de las poblaciones de corzo en León en casi un 90% por la acción de la moscarda, nadie mejor que el presidente de la Asociación del Corzo Español (ACE), Florencio A. Markina Lamonja, para aclarar nuestras dudas al respecto y ampliarnos la información sobre sobre esta lacra que afecta al más pequeño de nuestros cérvidos ibéricos. Aprovechamos la ocasión para que nos cuente cosas sobre ACE y sus actividades.

Caza y Safaris (CyS): Florencio, la primera pregunta es evidente, según los datos que tenéis en ACE, ¿qué hay de verdad en las informaciones que cifran la mortandad de los corzos en casi un 90% en León por la moscarda?

Florencio Marquina (FM): Que las poblaciones de corzo han descendido en todo el norte peninsular, y con especial relevancia en toda la cornisa cantábrica y mitad norte de la comunidad de Castilla y León es un hecho que venimos detectando hace mucho tiempo y que tiene su causa principal en una desacertada gestión de las poblaciones. Pero hablar de porcentajes sin tener datos contrastados, nos parece arriesgado.

«Pero hablar de porcentajes sin tener datos contrastados, nos parece arriesgado»

La cuestión es que estando acostumbrados a una situación de prosperidad demográfica del corzo, como ha venido sucediendo en las décadas precedentes, y habituados a ver corzos por todas partes, ahora, con las poblaciones más mermadas, y en cierta medida con cambios de comportamiento observados que les hacen ser menos visibles para defenderse, precisamente, de la moscarda, la sensación general es la de que no hay corzos, pero seguramente el descenso no haya sido tan acusado como algunos aventuran. No obstante, ya hace más de 10 años, la propia Administración de León, detectaba un descenso notable de la reproducción de los corzos en oriente leonés debido, sobre todo, a una sobreabundancia de hembras en la población. En cuanto a la moscarda, y en lo que a León se refiere, las tasa de seroprevalencia encontrada para esta provincia por el Dr. Pajares, se mueve en torno a valores del 40% de la población, prácticamente similares a los encontrados en otras áreas del norte peninsular. El problema que subyace, como casi siempre en lo que a parasitaciones se refiere, es un claro desequilibrio poblacional de los corzos, con densidades abundantes y una razón de sexos descompensada en favor de las hembras. Esta situación ha favorecido un descenso de la tasa de reproducción y el incremento de la tasa de parasitismo, provocando el consecuente declive general de las poblaciones. La moscarda ha sido un colaborador más que ha llevado a los corzos a esta precaria situación, pero no el único. Sirva de ejemplo que en días pasados hemos tenido la ocasión de analizar un corzo abatido en León esta primavera y, entre otros parásitos, presentaba una tasa de infección de 4.781 quistes de Sarcocystis en 15g de tejido cardiaco (téngase en cuenta que a partir de 50 quistes ya se considera una infección severa). La sarcocistosis es causada por un parásito protozoario intracelular del tipo Apicomplexa, que produce cardiopatías en sus hospedadores y que se sumaría, en los corzos, al efecto provocado por la moscarda y, seguramente, otros parásitos.

CyS: Esta moscarda de la que estamos hablando no es otra que Cephenemyia stimulator (el conocido como ‘gusano de la nariz del corzo’), ¿verdad?

FM: Efectivamente. Cephenemyia stimulator es un díptero parásito específico de los corzos que provoca miásis en vías aéreas, es decir, parasitación larvaria de nariz y garganta. Las infecciones por C. stimulator se observaron por primera vez en corzos europeos en la primera mitad del siglo XX, concretamente en Dinamarca en 1935. A partir de ahí se ha ido extendiendo por todo el viejo continente.

«Las infecciones por C. stimulator se observaron por primera vez en corzos europeos en la primera mitad del siglo XX, concretamente en Dinamarca en 1935. A partir de ahí se ha ido extendiendo por todo el viejo continente»

Sin embargo, no es hasta 2001 cuando se detecta en España, concretamente, en Ciudad Real en un corzo que había sido importado de Francia. Años más tarde, en 2009, el Dr. Pajares observa larvas del díptero parasitando corzos abatidos en Asturias. Con posterioridad, en 2012, ya se detecta una extensión de le enfermedad en Galicia y, progresivamente, en el resto de la cornisa cantábrica. En la actualidad su mayor incidencia se registra en corzos distribuidos por toda la mitad norte peninsular.

CyS: Por cierto, ¿cómo están actualmente las poblaciones de corzo que han sido afectadas por Cephenemyia stimulator?

FM: En este sentido hay que aclarar que las infestaciones por C. stimulator, por sí mismas, raramente provocan mortalidad en los corzos. Sí es cierto que al ser una enfermedad de reciente aparición en la Península, se ha extendido con cierta rapidez en animales que no cuentan con un sistema inmunitario preparado para combatirla. Lo que se ha observado en otras poblaciones europeas afectadas por este parásito, sobre todo con densidades de corzo altas, es que tras su aparición, se produce un rápido descenso poblacional, para recuperarse pocos años después, pero eso sí, estabilizándose en valores poblacionales inferiores a los de partida.

«Una enfermedad de reciente aparición en la Península, se ha extendido con cierta rapidez en animales que no cuentan con un sistema inmunitario preparado para combatirla»

En general, es extraño que un solo parásito diezme una población con esta eficacia, sino que suele ser la conjunción de una serie de afecciones en los individuos, los que suelen conseguir ese descenso tan acusado. Lo más importante no suele ser la prevalencia de infestación de un solo parásito, sino la acción conjunta de todos ellos, es decir, la tasa global de parasitación es la que puede acuñar el destino de una población. También es importante destacar que en todos los casos esta tasa de parasitismo suele tener una relación directa con la densidad de la población parasitada, y sobre todo con el desequilibrio en la razón de sexos de la población, ya que tanto en Cephenemyia como en otros parásitos, se ha comprobado que son las hembras las que mayor porcentaje de infestación presentan y, por tanto, adquieren mayor representación como dispersantes de este tipo de enfermedades. Por ejemplo, el Dr. Pajares en cabezas de corzos y corzas analizadas procedentes de Asturias y Galicia, encontró una media de 18,33 larvas L3 de C. stimulator en las hembras parasitadas frente a 8,58 larvas L3 en los machos estudiados.

CyS: Entonces, ¿es Cephenemyia stimulator el principal responsable del descenso demográfico de los corzos de León? ¿Sirve de algo dejar de cazar para solucionar este problema?

FM: En absoluto la moscarda es el único responsable. El problema de los corzos de León y de otras zonas del norte, ha sido la sobredensidad y el desequilibrio en la razón de sexos. Al igual que ha sucedido, y está sucediendo en otras zonas de España, los cupos suelen ser insuficientes para un control eficaz y, además, normalmente sólo se cumplen en el caso de los machos –por su interés trofeístico–. Esta situación lo que provoca es un rápido incremento de la población superando a la oferta de recursos del medio; crece el estrés intrapoblacional y, a medio plazo, se produce un rápido descenso demográfico por la caída de la tasa reproductiva (hembras con pocos recursos no son capaces de sacar corcinos adelante) y se registra un incremento exponencial de las tasas de parasitación.

«En absoluto la moscarda es el único responsable. El problema de los corzos de León y de otras zonas del norte, ha sido la sobredensidad y el desequilibrio en la razón de sexos»

Es decir, una desacertada orientación de la gestión acaba provocando un colapso de la población. Si se pretende una deseable pronta recuperación de la población, la actuación más recomendable sería la de incrementar la caza de hembras por encima de la de los machos. Pocos ejemplares y abundancia de recursos daría lugar a un descenso de las tasas de parasitación y un incremento de la reproducción, favoreciendo la recuperación demográfica. Y a partir de ahí, poner todo el interés en hacer una gestión poblacional eficaz, con extracciones equilibradas por sexos y clases de edad.

CyS: ¿Qué otras problemáticas, sanitarias o de otro tipo, afectan al corzo? ¿Cómo es la relación entre el INVESAGA y la ACE? ¿Qué opinan los doctores Morrondo y Díez-Baños sobre la salud de nuestros corzos?

FM: La colaboración entre la Asociación del Corzo y el INVESAGA, está siendo muy fructífera y está sacando a la luz importantes deficiencias en la gestión de las poblaciones de este ungulado en España con la colaboración necesaria de los socios y socias de la ACE. Además de la Cephenemyia, quizá la parasitación más popular entre los cazadores, pero no la más importante, estamos comprobando como Sarcocistys, un protozoo parásito con hospedador final en carnívoros, y los nematodos intestinales están actuando de forma conjunta en la regulación de nuestras poblaciones. En este sentido los trabajos realizados hasta ahora ponen de manifiesto que las enfermedades más relevantes que sufren nuestros corzos son, precisamente, las cardiorespiratorias y digestivas, aunque también se han detectado otras que afectan a la reproducción como Toxoplasma y virus de Schmallenberg, y enfermedades de carácter sistémico como Anaplasma y Borrellia, en las que los vectores principales son las garrapatas.

«La colaboración entre la Asociación del Corzo y el INVESAGA, está siendo muy fructífera y está sacando a la luz importantes deficiencias en la gestión de las poblaciones»

Lo que está claro es que los corzos no están tan sanos como se creía y que bajo estas afecciones subyace, generalmente, un problema de desajuste de la densidad, tanto del propio corzo, como de otros ungulados silvestres, de ahí la importancia de regular esas poblaciones mediante una caza racional y equilibrada, pues se está comprobando como, en muchos casos, ni sus predadores naturales son capaces de hacer una regulación efectiva.

Destacar también que fruto de esta colaboración con el INVESAGA, se ha detectado por primera vez en corzos la mosca de los barros Hypoderma actaeon, descrita hasta ahora en ciervos y gamos, y que comienza a afectar a las poblaciones corceras de la España central.

El equipo del INVESAGA, con la Dra. Morrondo y el Dr. Díez-Baños a la cabeza, está haciendo un trabajo excepcional para el seguimiento de la salud de nuestros corzos y, su opinión coincide plenamente con la nuestra, en el sentido de aplicar la caza con criterios demográficos de forma que contribuya, eficazmente, a bajar las tasas de prevalencia de las principales enfermedades que les afectan. Sólo unas poblaciones equilibradas con su medio, y seguramente con niveles de densidad más bajos de los que hemos conocido, podrán afrontar los nuevos retos (cambio climático, cambios agrícolas y ganaderos, nuevas enfermedades, etc.).

CyS: ¿Se sigue registrando una expansión poblacional del corzo tan acusada como años atrás?

FM: La expansión del corzo a partir de los años 60 del siglo pasado, ha sido vertiginosa y espectacular prácticamente en toda Europa, gracias a unos cambios del hábitat generados por el abandono del medio rural, y a una climatología más benigna que ha favorecido la producción de alimento para todas las especies de ungulados. Pero como casi siempre, la naturaleza nos ha ganado la partida. La ACE, desde su fundación, ha puesto todo su empeño en profundizar en el conocimiento de los corzos ibéricos y en incidir, una y otra vez, en la necesidad de hacer una gestión racional y equilibrada de las poblaciones, siendo la caza una de las herramientas más adecuadas para ello.

«La expansión del corzo a partir de los años 60 del siglo pasado, ha sido vertiginosa y espectacular prácticamente en toda Europa, gracias a unos cambios del hábitat generados por el abandono del medio rural»

Por diversas circunstancias, y porque no siempre el interés natural rige los destinos de los aprovechamientos humanos, el control de las poblaciones no ha sido el adecuado y ahora, los corzos, están sufriendo las consecuencias de su propio éxito. Seguramente los tiempos que vengan, ya no serán tan espectaculares como los pasados, pero aún estamos a tiempo de conseguir ese equilibrio necesario si queremos conservar en buen estado a nuestros corzos y, consecuentemente, a sus predadores naturales.

CyS: Respecto a la calidad de los trofeos, ¿ya han alcanzado su punto culminante en nuestro país o cabe aún mejoría?

FM: El fenómeno de los trofeos tiene, de nuevo, relación directa con la densidad. En aquellos lugares de reciente colonización, con densidades relativamente bajas y con abundancia de recursos, la mejora de las puntuaciones, año a año, no parece tener límite. Pero no nos olvidemos que, si no hacemos una buena gestión, sobre todo una buena regulación de hembras, los trofeos perderán irremediablemente calidad.

«Si no hacemos una buena gestión, sobre todo una buena regulación de hembras, los trofeos perderán irremediablemente calidad»

Al final el trofeo no es más que un síntoma del buen estado de salud del animal que lo porta, y si esa salud empeora por estrés poblacional, eso se verá reflejado en las cuernas. Como decía el famoso ecólogo norteamericano Aldo Leopold, un aprovechamiento de la naturaleza basado exclusivamente en el rendimiento económico – o trofeístico, añadiría yo– tiende, irremediablemente, al fracaso.

CyS: En cuanto a la ACE, ¿cuándo nació y con qué motivo?

FM: La Asociación del Corzo Español nació en el año 2000, fruto de una inquietud generada por esa gran expansión de la especie acaecida a finales del siglo pasado y ante la necesidad de aplicar una gestión racional que la mantuviera en equilibrio con su medio.

«La Asociación del Corzo Español nació en el año 2000, fruto de una inquietud generada por esa gran expansión de la especie acaecida a finales del siglo pasado»

No siempre hemos conseguido que nuestras opiniones hayan fructificado entre los responsables de la gestión de este recurso natural tan importante, pero seguimos trabajando incansablemente para que nuestro mensaje llegue a todos y para conseguir la conservación de una de las joyas más relevantes de la fauna ibérica.

CyS: ¿Son cazadores todos los socios de ACE?

FM: Cierto es que la mayoría de nuestros socios son cazadores, pero si algo tiene de peculiar la ACE, y en ello se basa su riqueza, es que dentro de nuestro colectivo se aglutinan todos aquellos que, de una u otra manera, tienen interés por el corzo y su conservación.

«Dentro de nuestro colectivo se aglutinan todos aquellos que, de una u otra manera, tienen interés por el corzo y su conservación»

Científicos, fotógrafos, conservacionistas y cazadores persiguiendo un objetivo común en el que la caza es una herramienta más de la conservación. Este es nuestro principal valor.

CyS: Durante todos estos años han sido muy numerosos los proyectos desarrollados o en los que se ha implicado ACE, como el acertadísimo y reconocido Proyecto Corcino. ¿En qué proyectos participa ahora mismo la ACE?

FM: Año tras año, la ACE ha ido incrementando su radio de acción en todos los ámbitos de la ciencia, la gestión y la literatura. En este momento tenemos convenios, además del ya citado con el INVESAGA, con la Fundación Valle de Salazar de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Montes, Forestal y del Medio Natural y con el Dpto. de Ecología de la UCM, con los que estamos desarrollando diferentes trabajos encaminados a seguir profundizando en el conocimiento de los corzos ibéricos (reproducción, hábitat, predación, etc.).

«Tenemos previsto, además, iniciar en breve un nuevo proyecto, en colaboración con otras destacadas entidades, destinado a desarrollar métodos de detección de corcinos en las siembras y rebajar así la mortalidad causada por la mecanización agraria»

Además, quiero recordar, que estamos en el último año del Proyecto Aequilibrium, en convenio con la agrupación conservacionista Tagonius, destinado a conocer la influencia que tienen los corzos en el éxito reproductivo del águila real y el papel que juega este predador en la regulación de las poblaciones corceras. Tenemos previsto, además, iniciar en breve un nuevo proyecto, en colaboración con otras destacadas entidades, destinado a desarrollar métodos de detección de corcinos en las siembras y rebajar así la mortalidad causada por la mecanización agraria.

CyS: ¿En qué modo se han beneficiado nuestros corzos por la aparición de ACE?

FM: Esperemos que en mucho; ese al menos, ha sido y sigue siendo nuestro objetivo fundamental en estos 20 años de trabajo. A lo largo de esa singladura son muchos los proyectos que, directamente, o mediante convenios hemos y seguimos realizando, y sin duda, ya que estamos convencidos de que el conocimiento es la base para la conservación.

«A lo largo de esa singladura son muchos los proyectos que, directamente, o mediante convenios hemos y seguimos realizando»

Por otro lado hemos invertido mucho esfuerzo en la formación de los cazadores intentando difundir aquellas ideas que nos parecen esenciales para que la actividad cinegética sea, de forma efectiva y real, una herramienta de regulación y conservación. Sinceramente creo que nuestros corzos están mejor con la ACE, como garante de su identidad y papel natural, que sin ella.

CyS: La última, ¿cómo invitarías a los camperos, cazadores o no, a asociarse a ACE?

FM: Todo este esfuerzo y todas estas actividades desarrolladas en favor de la conservación de nuestro medio rural y en beneficio del más pequeño de nuestro cérvidos ibéricos, son imposibles de materializar sin el apoyo incondicional y, por supuesto, económico de nuestros socios y simpatizantes. Sin ese capital humano que hay detrás, la ACE no es nada, no llegaría a donde llega o a donde pretende llegar. Por eso, cuantos más seamos, mayor capacidad tendremos de afrontar nuevos proyectos y nuevos retos, con la conservación del corzo como bandera, y en defensa de la caza como elemento esencial de la conservación.

«Nuestra asociación tiene siempre las puertas abiertas a todo aquel que tenga inquietudes orientadas a la preservación de los corzos y de sus ecosistemas»

Nos consideramos una asociación conservacionista, compuesta mayoritariamente por cazadores y, eso, ya es un hecho que nos llena de orgullo. En una sociedad donde la contraposición beligerante de ideas cada día se apodera más de las calles, esta unión de sentimientos tiene mucho valor. Nuestra asociación tiene siempre las puertas abiertas a todo aquel que tenga inquietudes orientadas a la preservación de los corzos y de sus ecosistemas, y a una concepción de la actividad cinegética en armonía con los valores tradicionales, sociales y respetuosos con la biología de las especies.

La Asociación del Corzo Español es un ejemplo a seguir, desde un principio ha estado en muy buenas manos, y, como siempre hemos comentado, ojalá otras especies tuvieran una asociación así que velara por ellas. CyS

Entrevista realizada por redacción a Florencio A. Markina Lamonja, presidente de la Asociación del Corzo Español (ACE). Fotografías: autor, A. Sanz, Fotolia, César E. Dotu y redacción.

One Comment

  1. Esteban Naturino

    No sabemos qué datos pueda tener este señor que sean mejores que los disponibles en el propio León, en su Federación y en las sociedades de cazadores tomados día a día durante muchos años. Ver para creer¡ En León hay facultad de Veterinaria y de Biológicas y se ha estudiado el corzo desde siempre por multitud de personas, sentimos tener que decir, que muchas de las cosas que dice Marquina no se sostienen.
    Y¿por qué no menciona los lobos? ?acaso no existen?

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