Encuentro entre propietarios en el marco del Proyecto Life Iberlince

Mesa redonda encuentro de propietarios privados en Toledo en el marcho del proyecto Life iberlince

Que la expansión del lince ibérico es un hecho, es algo de lo que tenemos que congratularnos todos especialmente ahora que, por primera vez, se van a reintroducir en territorios fuera de Andalucía.

Extremadura y Castilla-La Mancha serán los receptores de cerca de 20 ejemplares en junio, que comenzarán a colonizar territorios de los que nunca debieron de haber desaparecido.

La colaboración de la propiedad privada es fundamental es innegable,  y qué mejor ejemplo que el del presidente de la Fundación Amigos del Águila Imperial, Lince Ibérico y Espacios Naturales de Carácter Privado, Fernando de Andrada-Vanderwilde, que lleva años colaborando como propietario en Andalucía.

Por ese motivo al Fundación Amigos del Águila Imperial, Lince Ibérico y Espacios Naturales de Carácter Privado, reunió el pasado 5 de junio en Toledo a propietarios, no solo castellanomanchegos, si no de otras zonas de España, para que conocieran de primera mano la labor que los socios del proyecto Life Iberlince – dotado con 34 millones de euros- están llevando a cabo. Miguel Ángel Simón, director Nacional del proyecto Iberlince,  fue el encargado de exponer el proyecto y trató de espantar los fantasmas de las posibles cortapisas, que estas reintroducciones pudieran tener a la gestión tradicional de las fincas.

Como resaltó Luis Fernando Villanueva, presidente de APROCA España, la voluntad- todavía no confirmada formalmente- de la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha en palabras de su director General de Montes y Espacios Protegidos, Javier Gómez Elvira, de conseguir para los propietarios que apoyen el proyecto un trato de favor ante las gestiones en la administración,  es un buen comienzo. En todo caso quedó claro que no habrá por parte de la administración ninguna nueva legislación, más allá de la existente, que pudiera alterar las explotaciones ganaderas, cinegéticas, agropecuarias y forestales.

Sin embargo, tan solo la jefa de Sección de Vida Silvestre, de la Dirección de Medio Ambiente del Gobierno de Extremadura, María Jesús Palacios, confirmó los beneficios fiscales que realmente tendrían los propietarios que firmaran el convenio de colaboración con el proyecto. Esto se ha traducido en el éxito de acogida que han tenido a la hora de firmar los contratos, especialmente entre fincas donde se explota la caza menor, precisamente las que más temores tienen ante la llegada del lince.

Aparejado a estos acuerdos con la Administración,  están las labores de pie a tierra, realizados por las entidades cuya misión es preparar los territorios de reintroducción de los linces haciendo especial hincapié, en fomentar al máximo el conejo, base de la alimentación del lince. Para ello se destinan cantidades a la mejora de hábitats en esas fincas, que pueden realizarse externamente o para los propietarios que lo prefieran, ser ellos mismos los encargados de hacerlo con sus propios medios.

Concretamente, en Castilla-La Mancha serían WWF y FOMECAM las encargadas de firmar los contratos y llevar la gestión de la mejora de los territorios y el posterior seguimiento. Algo de confusión había entre los asistentes precisamente porque cada entidad tiene su contrato, e incluso,  confirmaron que existían tantos contratos como fincas al adaptarse estos a las necesidades del propietario y el territorio.

Otra de los asuntos que se plantearon fue el tan recurrente problema del control de predadores. Se plantea la duda que todos querríamos resolver: ¿está comprobado científicamente que el lince es capaz de acabar con la presencia de otros predadores? Eso querríamos creer todos porque acabaría con las molestias ocasionadas por gatos asilvestrados, zorros y meloncillos. Desgraciadamente no existen certezas aunque esperamos que precisamente estas primeras sueltas sirvan de experiencia para sacar conclusiones al respecto.

En definitiva la necesaria colaboración de la propiedad está asegurada pero es fundamental que las administraciones compensen, al menos fiscal y administrativamente, a los que van a cuidar en sus fincas,  al hasta hoy felino más amenazado del mundo.

Fotografía: Javier García

 

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