Zimbabue exculpa a W. Palmer, al actuar de forma legal en la cacería de ‘Cecil’

WALTER PALMER león cecil

Walter Palmer, el dentista norteamericano que cazó el pasado 1 de julio al león Cecil en Zimbabue, no será culpado de ningún delito por el gobierno de este país, al tener toda la documentación en regla cuando se produjo la cacería.

Así lo declaró ayer, 12 de octubre, la ministra de Medio Ambiente, Oppah Muchinguri-Kashiri, según bbc.com, afirmando que Zimbabue no pedirá la extradición de Palmer porque su permiso y documentación para realizar la cacería eran totalmente legales cuando abatió al felino.

Según el resultado de la investigación llevada a cabo por el Gobierno de Zimbabue, Cecil, de trece años de edad, era un león viejo, expulsado de la manada, que vagaba en solitario desde hace tiempo por los límites del Parque Nacional de Hwange. Cecil llevaba varios días siendo visto a unos dos kilómetros fuera de éste, atraído por los restos de un elefante fallecido por muerte natural, lugar hacia el que se dirigió el grupo para proceder a su caza. Tras su abate y posterior rastreo, el grupo de caza se percató de que el león llevaba un collar con radiotransmisor GPS y, tras desollar el trofeo, dejaron en el lugar dicho collar, colgado de una rama, y avisaron a las autoridades.

El informe oficial concluye que no hay cargos ni para el propietario de la finca, Honesto Trymore Ndlovu, donde se abatió el león, ni para el cazador, Walter Palmer, y añade que la única crítica, “si la hubiese”, es que el cazador profesional, Theo Bronkhorst, procedió al desollado de la pieza sin avisar previamente a la autoridad de Parques Nacionales. Sólo Bronkhorst está citado el próximo día 15 de octubre por las autoridades de Zimbabue para celebrar una vista sobre los hechos.

Johnny Rodrigues, presidente de Zimbabwe Conservation Task Force, quien informó a la prensa internacional de la muerte del león Cecil, ya ha sido sancionado por “difundir noticias falsas y malintencionadas sobre la vida salvaje en Zimbabue”.

La muerte de Cecil provocó que Palmer fuera amenazado a través de las redes sociales por defensores de los animales, por lo que durante dos meses tuvo que cerrar su clínica dental en Minnesota, Estados Unidos.

 

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