Gran acogida de la conferencia de Tony S. Ariño ’62 años cazando en África’

Magistral lección de saber estar, de conocimientos y sabiduría cinegética y, sobre todo, de prodigiosa memoria, la que nos ofreció el Maestro (con mayúsculas) Tony Sánchez-Ariño –una de nuestras leyendas cinegéticas de todos los tiempos, a nivel nacional e internacional– el pasado 23 de febrero en la Sociedad Cinegética de la Real Gran Peña, de Madrid, organizado por la propia Gran Peña y la editora habitual de Tony, Editorial Solitario.Por parte de la Gran Peña, Gonzalo López de Ceballos nos dio la bienvenida, en nombre de su presidente, el Marqués de Quintanar –que también estaba presente– y dejó constancia de su tradición tanto cinegética como gastronómica, así como de su interés en ampliar su número de socios entre los cazadores amantes de la buena gastronomía cinegética.
Presentado por nuestro compañero y amigo Saúl Braceras –que recordó sus primeros encuentros con el Maestro cuando aún era casi un niño y su enorme capacidad no sólo como cazador, sino también como escritor– y con la presencia de Pepe de Grado, de Editorial Solitario, Tony desarrolló una espectacular conferencia –bajo el título 62 años cazando en África– en la que habló de sus sueños de niño, con siete años, como cazador de elefantes (a pesar de no tener ningún antecedente cinegético en su familia), de la dificultad que supuso su inicio en África, sin medios económicos (salvo el préstamo de su tío para que poder comprar su primer rifle), de sus primeros ‘éxitos’ cazando elefantes, que le permitieron sobrevivir y abrirse paso ‘en medio de las dificultades de la selva’, nunca mejor dicho, y de sus inmensos logros que le convierten, como ya se ha dicho, en una leyenda viva, y en uno de los grandes cazadores de la historia. Sus cifras de lances y especies abatidas (principalmente los ‘cinco grandes’) abruman a cualquiera que sienta la pasión cinegética en sus venas.
La conferencia, que se duró unos noventa minutos, sin que ninguno de los asistentes “‘mirase el reloj”, como él mismo remarcó, transcurrió entre lances, aventuras, algunos “malos momentos entre cargas de elefantes y leones heridos” y alguna anécdotas que provocaron la carcajada del público asistente. También habló de la situación actual de África, que nunca volverá a ser lo que fue por culpa de los furtivos, de los jóvenes, de las armas… Todo un sinfín de sabiduría y conocimientos cinegéticos en los que cabe destacar su prodigiosa memoria recordando lugares y parajes en los que cazó por cualquier rincón de África, nombres, una infinidad de ellos, de sus amigos y grandes cazadores, calibres, especies abatidas, clientes… Un auténtico, y envidiable, portento a sus ochenta y siete años de edad… con los que se siente “coetáneo de Tutankamon”, como él mismo dice, pero con los que se le ve feliz como un niño por toda una intensa vida de aventuras disfrutada “sin intentar hacer mal a nadie”.
Sería el momento, en nuestro país y en nuestro sector cinegético, de reconocer, más aún si cabe, la figura de uno de los más grandes cazadores y ‘uno de los nuestros’.
El público asistente –entre los que encontramos numerosas caras conocidas, como José García Escorial, Ernesto Navarrete, Roque Armada o Alfonso García Lomas, entre otros muchos– disfrutó de una velada extraordinaria (que se cerró con una cena homenaje) y tuvo ocasión de adquirir sus numerosos libros, firmados por el autor, y hacerse fotos con él.
¡Gracias, Maestro!

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