Periodo de caza de perdiz roja con reclamo en la RVC Muela de Cortes

La aprobación del Plan Técnico de Ordenación Cinegética de la Reserva Valenciana de Caza de la Muela de Cortes ha introducido algunos cambios en cuanto a la práctica cinegética en este espacio. 

Una de ellas ha sido la incorporación de nuevas modalidades cinegéticas, entre ellas, la caza de perdiz con reclamo, y cuya práctica se desarrollará en la RVC, bajo el mismo condicionado que el resto de modalidades de caza menor.

Esta modalidad con fuerte arraigo en determinadas comarcas de nuestro territorio, ha estado tradicionalmente vinculada al periodo final del invierno y con anterioridad al establecimiento de los territorios de cría de la perdiz roja (Alectoris rufa). Es por ello que se desarrolla de manera excepcional tras la temporada general, con un periodo máximo de 35 días, anteriores al último día del mes de febrero.
La motivación principal de esta modalidad es la fuerte territorialidad de los machos viejos de perdiz roja, que acrecentada con la edad, hace que estos empleen más tiempo en el mantenimiento de los límites de su territorio que en la cría de la nidada. Generando, no sólo el descuido de su propia prole, sino el acoso de las parejas vecinas, que finalmente puede inducir al abandono del nido por parte de sus convecinos, forzando segundas puestas, siempre menores y con desarrollo tardío.
Por lo que tradicionalmente esta modalidad ha consistido en un descaste de esos machos viejos, muy territoriales, que son los primeros en acudir al reclamo del cazador, siendo fácilmente reconocible por el ojo experimentado, y que presentan una fuerte incidencia sobre machos o parejas jóvenes de territorios contiguos, más transigentes y productivas, y por lo tanto con mayor capacidad de reclutamiento poblacional.

Es por ello que la práctica racional y bajo criterios de sostenibilidad de esta modalidad, de marcado carácter selectivo, puede suponer una mejora de la productividad de la especie, al fomentar el renuevo generacional de la clase reproductora, pudiendo dar lugar a bandos más nutridos, siempre y cuando vaya acompañado de una óptima calidad del hábitat o un correcto plan de mejoras.

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