El IREC propone la reducción de población de jabalíes como herramienta sanitaria

Un grupo de investigadores de la Unidad de Sanidad Animal del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) han llevado a cabo un estudio en el que concluyen que la reducción poblacional de jabalíes ha de ser «una más» de las herramientas sanitarias integradas para el control de enfermedades compartidas con el ganado.

El estudio, llevada a cabo por Mariana Boadella, Joaquín Vicente, José Francisco Ruiz-Fons, José de la Fuente y Christian Gortázar, todos ellos investigadores de la Unidad de Sanidad Animal del IREC, confirma que reducir las densidades de jabalíes puede ayudar al control de algunas enfermedades compartidas con el ganado.

El trabajo académico parte del hecho de que algunos agentes infecciosos pueden mantenerse tanto en el ganado como en la fauna silvestre, a veces como consecuencia de situaciones de sobreabundancia poblacional. Dichas infecciones son objeto de control en el ganado, pero sus causantes sobreviven en los reservorios silvestres, dificultando así su erradicación. Así ocurre con el bacilo causante de la tuberculosis bovina y del virus de la enfermedad de Aujeszky en el ganado bovino, aunque ambos tienen en el jabalí un importante reservorio silvestre.

Con estas premisas, los investigadores accedieron a tres situaciones de gestión en las que se aumentó la extracción de jabalíes, lo que permitió cuantificar por vez primera el efecto que tiene reducir la abundancia de estos animales a la mitad. Así, para el caso de la tuberculosis, ésta disminuyó entre un 21 y un 48% en los jabalíes, y reflejó una menor incidencia en vacas y ciervos; si bien no se observaron efectos significativos en el caso del virus de Aujeszky.

Como consecuencia de este trabajo, los investigadores apuntan que «cuando la especie en cuestión es sobreabundante, su control puede incidir positivamente en la conservación, favoreciendo un uso sostenible de los recursos naturales». No obstante, advierten de que esta herramienta no es siempre sostenible en el tiempo, «pues choca con intereses económicos del sector cinegético». Además, subrayan, el control poblacional por sí mismo «no erradica las enfermedades, ni tiene efecto sobre todas las enfermedades importantes».

Por consiguiente, los autores del estudio añaden que el control poblacional debe concebirse como una más de las herramientas disponibles en el marco de un control integrado que a largo plazo debe basarse preferentemente en métodos más sostenibles y mejor aceptados como la vacunación. «Cualquier estrategia de control integrado debe implementarse sobre la base de estudios epidemiológicos que justifiquen la aplicación de las distintas medidas y permitan la evaluación y seguimiento de su efecto a largo plazo», aseguran los investigadores del IREC.

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