Un estudio del CSIC asegura que Pirineos podría soportar 110 osos pardos

Un estudio sobre la viabilidad de Los Pirineos realizado con participación del investigadores del CSIS asegura que la cordillera pirenáica tiene capacidad para albergar hasta cinco veces más de la población actual de oso pardo. Si la población presente está estimada en unos 20 ejemplares, esto supondría que en Pirineos podrían habitar hasta 110 ejemplares.

La particularidad del estudio es que la población de osos pirenaicos es tan pequeña que es muy difícil evaluar sus necesidades de hábitat, por lo que se ha utilizado la información de la cercana población de oso cantábrico, según ha explicado a EFEverde el investigador del CSIC Javier Naves.

El estudio, publicado en la revista Journal of Applied Technology, permitirá identificar áreas que deben ser prioritarias para los gestores de la conservación del oso pardo en Pirineos, una especie amenazada que se localiza en dos grupos aislados.

Según el investigador del CSIC, «hay una tensión entre los recursos alimenticios y la presencia humana», pues allá dónde el oso puede encontrar más alimento, los fondos de los valles, hay mayor actividad humana, que estos animales prefieren evitar.

El análisis del territorio, que se ha producido a dos escalas, una más amplia y otra más local, muestra que si bien los Pirineos tienen una buena calidad del hábitat para los osos, sí hay un conflicto entre disponibilidad de alimentos para los plantígrados y la presencia humana.

Hacer atractivo al oso para el ser humano
En ese sentido, Naves ha asegurado a EFEverde que la potencial expansión del oso en Pirineos depende «de la tolerancia del ser humano» y por ello «hay que trabajar en concienciación» para explicar que su presencia «trae beneficios».

«Económicamente las pérdidas que produce el oso, en ganadería o apicultura, no son relevantes, el conflicto con las poblaciones de la zona es más percibido que real», ha asegurado el investigador. La mortalidad de esta especie en la zona «en un 90% de los casos está asociada directamente a factores humanos», como disparos o atropellos, ha explicado.

A principios del siglo XX alrededor de 200 osos pardos habitaban los Pirineos, pero la persecución humana llevó a la población autóctona a la extinción con la muerte en 2004 de Canelle, la última osa pirenaica.

La población actual procede de Eslovenia, a partir de varias sueltas realizadas desde 1996, y Naves ha asegurado que «indudablemente hacen falta más proyectos de reintroducción», pues los veinte ejemplares actuales «necesitan ayuda» para conseguir el objetivo de quintuplicar la población.

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