El cartucho 8x68S, prueba a fondo frente a piezas grandes (y II)

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La tercera de las cargas probadas lleva al 8x68S a su máxima capacidad frente a piezas grandes. Un cartucho capaz de cubrir toda la fauna mundial, exceptuando los mayores africanos, cargado con una punta pesada, Premier, donde prima la profundidad, genera en el profano la duda sobre su posible carencia de resolución vinculándola a su excesiva dureza.

No hay problema, la demostración no deja ni duda ni flecos de inseguridad. La soprano se viste de gala para cantar su mejor canción. El escenario, el mas bello, la Sierra de San Pedro y sus venados.

Mauser M-03 Basic + Zeiss Victory HT 3-12×56 + Brenneke TOG de 220 grains

El tercer equipo probado lo forman el Mauser M-03 Basic, visor Zeiss Victory HT 3-12×56 sobre monturas originales Mauser y Brenneke TOG de 220 grains.

Regulo sobre sacos y mesa, dejándolo esos mismos 6 cm alto. En esta ocasión la carga es distinta, pues es capaz de cubrir con su balística de efecto las mayores especies internacionales que este cartucho puede enfrentar. La TOG es una punta soldada y hueca, con cortapelo y cola torpedo característica de la marca. Su comportamiento prioriza profundidad, buscando canales largos que sean capaces de llegar a los órganos vitales de piezas muy pesadas. La velocidad en boca es de 875 m/s. Puesto de esta forma estaremos poniendo el cero unos 210 metros, con una caída a los 300 de solo 22 cm. El primer contacto en el monte de este conjunto lo realizo en Tarna con una batida de jabalí con perros de rastro. Desgraciadamente, no tengo la fortuna de poder probarlo, la caza es así. Constato algo evidente: se trata de un equipo excesivamente pesado para cazar en montaña.

 

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Prueba de la TOG en la berrear 16

Finamente el bautizo de caza le llega a la TOG en plena Sierra de San Pedro. Tener la fortuna de cazar en berrea en La Gegosa de Cantillana es todo un privilegio para el cazador, un baño de la mejor caza mayor. La intención es comprobar que pasará usando una punta para piezas mucho mayores que las nuestras.

Salimos recechando de la casa de la finca. El celo está comenzando. Vemos venados, muchos venados, grandísimos venados. Toca caza de gestión, caza selectiva que impida cubriciones indeseadas. Nos cuesta más de dos horas encontrar el primer selectivo. Se trata de un venado joven sin segunda luchadera y una cuerna más corta que la otra. Está echado a unos 150 metros. Lo valoramos y la decisión es unánime. Entre tanto, el venado se pone en pie y comienza la marcha en transversal a nuestra posición.

Me apoyo y espero la parada. Busco el medio de la paleta intentando que la trayectoria sea de hombro a hombro. 12x y pelo. Arranca a trompicones y cae a los 7 metros. El registro deja claro el trabajo perfecto del cortapelo. La salida por el hombro contrario de dimensiones muy pequeñas. La expansión está claro que ha sido mínima, pero más que suficiente, la soldadura ha trabajado correctamente.

El Liso

Seguimos cazando dejándonos los ojos contando puntas intentado descubrir algún defecto. Macario, el guarda de La Gegosa, me toca el hombro: «¡Michel, Michel, el Liso!». Entre una gran pelota de venados consigo distinguir al Liso. Tiene la cuerna limpia, con unas pequeñas luchaderas, sin contras ni centrales, rematando en una buena palma. Me lanzo a buscar un apoyo. Al instante tengo el venado en el visor que ya corre entre las encinas del fondo tapándose parcialmente. Por un momento hace una parada dejando a la vista poco más que el hombro. Fijo la cruz en plena paleta y toco el pelo. Sale de forma idéntica al anterior, recorriendo unos veinte metros agachado hasta caer.

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Un todoterrenor 18

Tras caer, mido la distancia: 310 metros. Al registrar el disparo, impecable, encuentro la entrada y la pequeña salida similar a la anterior.

Me sorprende, no obstante, la tensión de las TOG. Tirar 220 grains a una distancia como ésta, sin tener aparentemente nada de caída, o al menos muy pequeña, no es fácil de asimilar.

La idea del auténtico todoterreno comienza a afianzarse.

El trofeo del Liso es impresionante, una cuerna simétrica, retorcida, grande, con una palma preciosa, sin duda, una pieza irrepetible.

 

La capacidad de la TOG

Después de comer volvemos al tajo. Durante toda la tarde recorremos la parte derecha de la dehesa hasta darnos por vencidos. Decidimos, entonces, volver y dar por finalizado el día de selectiva. La caza es imprevisible y, al llegar cerca de la cierre de los cerdos, vemos un venado echado. Prismáticos y, al instante, ya estoy tumbado con un apoyo perfecto. Se trata de un gran venado mocho bien conocido por el guarda.

La posición de la pieza, bajo un talud, sólo me permite verle cabeza y cuello. La decisión no puede hacerse esperar. Si se levanta se tapará con la espesura de las encinas. Acabo de medir la distancia: 264 metros. Afino al medio del cuello y el venado cae fulminado. No hay duda, la tensión y capacidad letal de la TOG la hacen ser válida también para nuestras piezas de caza, ¿no le parece?

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El retroceso

Uno de los grandes problemas de recechar con un cartucho tan potente como el 8x68S, es que, en general, las armas que lo recamaran son grandes y pesadas. En este caso, el M-03 con la HT encima, conforma un equipo que a pulso se muestra como muy pesado, percepción que cambia cuando lo apoyamos, por otro lado, su posición natural. Y es que cuando un rifle con su visor correspondiente pasa de los 4 kilos, parece que se ancla cuando lo tiramos sobre la mochila, permaneciendo mucho más estable que uno ligero.r 21

Llegado el momento del disparo todo el sacrificio que supone su transporte por el cazadero se vuelve ventaja, mejorando notablemente nuestra capacidad de acierto. Cazando en terrenos adehesados como el de Gegosa de Cantillana, transportar al hombro un conjunto como el probado no es ningún problema, pues el desgaste físico por fuertes pendientes, como pude comprobar, no existe.

Muy distinto fue subirme con él a la Cordillera Cantábrica, donde cada gramo de más es una tortura que resta fuerzas con la inestabilidad y peligro que representa en mal terreno.

Dicho esto, volvamos a la realidad del tiro en sí. Tirar con el 8x68S es asumir que lo estamos haciendo con un cartucho que pega. Es imprescindible aclarar que una cosa es que tenga un retroceso brusco y otra muy distinta que sea insoportable. Hablar de este tema es cuando menos delicado ante la controversia que suscita por la percepción singular del individuo. Cada cazador es un mundo y de su sensibilidad personal cuelga la capacidad para poder manejar con soltura un intervalo de pegadas completamente distinto al de otros cazadores. Lo que para mí es algo tolerable se puede volver insoportable para otro compañero. Siendo objetivos, el 8x68S está en el límite de lo que la generalidad puede utilizar sin rechazo absoluto, aunque eso no quiere decir que el miedo o la crispación ante el estampido, la pegada o el rebufo impidan que muchos trabajen con precisión, defendiéndose de él.

El apoyo en dehesa

Una vez más el peso se vuelve entonces determinante, haciendo llevadero para más cazadores el comportamiento sobre nuestro hombro, mejorando por ello su apuntado. Pero, claro, hay que apoyarse y en terrenos como los de La Gegosa no es tan sencillo.

Olvidemos el tumbado por la dificultad que representa conseguir ver desde esa posición. Nos quedan, entonces, arrodillado o erguido, con los únicos apoyos naturales que nos brindan las encinas. Una buena rama siempre es un apoyo estable si cerramos la postura y tratamos de afianzar los codos contra el tronco o nuestro cuerpo. Sentados, la obligación es apoyar la espalda. Bípodes y trípodes son la mejor opción en artificiales, pues nos dejarán una visión amplia ofreciendo una estabilidad suficiente para tiros lejanos, incluso rondando los trescientos metros. CyS

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Nuestro agradecimiento a Industrias El Gamo, Esteller, Excopesa, Bergara y a la Armería Fuertes de Colloto, Asturias. Sin su colaboración la realización de este artículo hubiese sido imposible.

Por Miguel Coya [michelcoya@ gmail.com / apuntomuichelcoya@gmail.com]

 

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