.338 Winchester Magnum. El rugido de la fiera (I)

Prueba del .338 Win. Mag.

En la RRC de Caso aprovechando la berrea para poner a prueba al .338 Winchester Magnum.

Se encogen los corazones en la noche al escuchar el rugido de la fiera; avisa que sale a matar. Rugen los motores esperando el momento de lanzarse al abismo de la velocidad en los terrenos más duros del planeta; sobre ellos siempre planea la muerte. Descansa tranquilo el cazador su rifle en las rodillas sabedor de quien late en la recámara; una apuesta segura allá donde esté…

Y es que, decididos a encabezar un nuevo universo para el cazador de mayor, Winchester lanza en 1958 una nueva familia de cartuchos definidos, en aquellos momentos, como «magnum cortos».

Partiendo de la vaina de un triunfador inexcusable como es el .375 H&H Magnum, Winchester corta y agolleta en esta hornada inicial a tres diámetros, resultando del parto el .264 Winchester Magnum, el .338 Winchester Magnum y, como tope de cota, el .458 Winchester Magnum. Cinco años después la saga se completa con el .300 Winchester Magnum, aprovechando, eso sí, Remington, su eterno rival, para adelantarse lanzando un año antes al 7 mm Remington Magnum, un cartucho que sigue escrupulosamente los dictados que identifican a los Winchester Magnum.

Magnum cortos

Supongo que en estos primeros pasos de la historia usted ya habrá reparado en la denominación inicial de «magnum cortos» a la que hacia referencia renglones atrás. Actualmente, ciñéndose a esta definición, se encuentran cartuchos como los Winchester Short Magnum, los Remington Short Action Ultramag, los Ruger Compact Magnum, los Lazzeroni Short Magnum… e, incluso, siendo estrictos en carácter y características físicas del concepto, el 7 mm Blaser Magnum. ¿Entonces, por qué se les llamaba así a aquellos cartuchos? Sencillamente, porque podían ser recamados en acciones de longitud estándar 98 con la ventaja que supone desde el punto de vista de fabricación.

Ejemplos de 8,6 mm

De izquierda a derecha, algunos 8,6 mm: .338 Winchester Magnum, .338 Blaser Magnum, .338 Remington Ultramag., .340 Weatherby Magnum y .338 Lapua Magnum.

Winchester Magnums

En 1958 Winchester lanza la saga de sus Winchester Magnums que acaba completando cinco años después con el .300 Win. Mag. De izquierda a derecha, .264 Win. Mag., .338 Win. Mag, .300 Win. Mag. y .458 Win. Mag.

El 7 mm Remington Magnum

Remington aprovecha el diseño de su eterno competidor y lanza un año antes de que pareciese el .300 Win. Mag. a su 7 mm Rem. Mag. (a la izq.). Comparte con .264, .338 y .458 la longitud y diseño de vaina, con muy pequeñas diferencias. Vea su gran parecido con el .264 Win. Mag.

Algunos de los más utilizados en caza mayor en España

Comenzando de izquierda a derecha, los cartuchos estándar .308 Winchester, .30-06 Sprgf., 8×57 JS, siguiendo por los magnum 7 mm Rem. Mag, .300 Win. Mag, .338 Win. Mag, 8×68 S y 9,3×62 Mauser.

La claridad del tiempo deja evidente el triunfo de sus diseños, habiéndose establecido sólidamente como referentes y patrones dentro de sus respectivos diámetros y categorías. Piense un momento en qué cartucho conoce por «trescientos», por «cuatrocientos cincuenta y ocho», a quién por «trescientos treinta y ocho»… ¿A quién?, claro que sí, a los Winchester Magnum. La excepción nos llegó con el .264 Winchester Magnum, tristemente sumido en el olvido bajo la deslumbrante popularidad del 7 mm Remington Magnum, tratándose, sin embargo, de un supercartucho que por prestaciones ha permanecido imbatible en su diámetro hasta la reciente llegada del .26 Nosler y del 6,5-300 Weatherby Magnum.

El .338 Winchester Magnum 

Con una longitud de vaina de 64 mm, la misma que las de los .264 Win. Mag.  y 7 mm Rem. Mag., es medio milímetro más larga que la del .458 Win. Mag. Su diámetro es de 8,6 mm, fluctuando sus cargas en general entre los 180 y los 275 grains, ofeciéndose incluso puntas fuera de esos márgenes. Ejemplo de ello son los 160 grains Barnes TTSX o los 300 de las Berger Bullets, montados incluso por alguna cartuchera, como HSM Ammunition en su serie Trophy Gold. Las cargas de fábrica FL recogían puntas de 200, 225 y 250 grains, a velocidades que iban desde los 902 a los 847 y 810 m/s, respectivamente. Aun siendo velocidades respetables, uno podría caer en el error de minusvalorarlos, si no los fundimos cerrando ese ‘todo’ con los pesos y diámetro.

Este último merece una parada en el análisis por ser realmente quien suma calidad balística a los cartuchos que lo montan. La cuestión es sencilla: estamos ante una cota que se materializa en pesos con entidad suficiente para enfrentarnos a todo tipo de piezas, ligeras, grandes y muy grandes, generando, por norma, canales muy largos. ¿Por qué digo «por norma»? Pues porque en su diseño y teniendo en cuenta para quien va destinado, la importancia de llegar muy dentro, sea cual sea el ángulo de tiro, hace que el diseño de puntas se esfuerce en conseguir que sean consistentes, para entendernos sobre nuestra caza, duras.

Diferencias de diámetro

Observe la diferencia de diámetro de estas cinco puntas: 7 mm (284”), .30 (.308”), 8mm S (.323”), 8,6 (.338”) y 9,5 (.375”).

Las cuatro cargas recibidas

Sako Hammerhead de 250 grains, Sako Twin Head II 275 grains, Norma con punta Hornady SP de 200 grains y Norma Orix de 230 grains.

Ello implica un problema achacable a todos aquellos cartuchos diseñados con el mismo objetivo: la necesidad imperiosa de buscar puntas que sean capaces de expandir con mayor facilidad para usarlo en nuestros cazaderos. Trataremos entonces de elegir cargas, en general, poco habituales, simplemente porque buscan trabajar con un comportamiento que es ‘excepción’ dentro de lo esperado de ellos.

Por suerte, la creciente moda de utilización de puntas de plástico ha venido a echar una mano a todos aquellos usuarios del .338 Win. Mag. ofreciendo diseños de primera generación muy expansivos. Pensemos que, junto a la facilidad para deformarse, intrínseca a estos proyectiles, se une el contar con una mayor sección frontal en los grandes diámetros, con un mayor hueco tapado por el polímero en la nariz.

De todas formas, y aun contando con esta posibilidad, la inclinación del cazador para nuestras modalidades y piezas siempre debe mirar hacia los pesos más ligeros, en torno a los 200 grains, especialmente si se trata de semiblindadas.

Está claro, no obstante, que algunas de estas puntas Soft Point, más pesadas y duras, pueden llegar a dar un buen resultado en disparos de monterías y batidas en puestos muy cortos, consiguiendo ese plus de velocidad que proporciona la cercanía a la boca del cañón, una expansión suficiente con la ventaja de su absoluta capacidad de penetración independientemente de la posición de la pieza.

Distinta, por extrema, es la opción de los dobles núcleos y soldadas de pesos altos, indicadas para garantizar trabajos muy profundos sobre las mayores de las piezas exóticas, precisamente donde este cartucho se muestra como un auténtico killer. Los mayores de los cérvidos, osos y antílopes son su patrón de uso, fabricándose para estas exigentes cacerías puntas Premium capaces de ofrecer ‘tranquilidad’ allí, siendo, sin embargo, totalmente desaconsejables  para nuestra piel de toro. (Continuará) CyS

Sako 85 Bavarian

El primero los equipos recibidos es un Sako 85 Bavarian montando un Steiner Ranger 4-16×56.

Monturas Optilock

Las monturas encargadas de amarrar visor a rifle son en este caso fijas Optilock.

Disparador

El disparador cuenta con pelo tipo francés.

Prueba del Sauer S303

El segundo de los equipos lo pongo a prueba en batida de jabalí en la RRC de Riaño. Lo forman el Sauer S303 Synchro XT montando sobre monturas Blaser el visor Minox ZX5 3-15×56.

Culata Tumbhole

La versión Synchro XT monta una culata tipo Tumbhole, que ayuda a mantener una posición de la muñeca mucho más natural y recta durante el tiro.

Dual Brake

El cañón se remata con un efectivo freno de boca, el Dual Brake. Su eficacia debe ser complementada siempre con protección para los oídos.

Puntería

Los órganos de puntería propios están compuesto por una ‘U’ muy abierta en color amarillo y punto en torpedo en fibra óptica de color rojo. Una apuesta segura por la captación.

Dos jabalíes en la primera batida

Junto a mis amigos de la cuadrilla de Rubén, en Vegacerneja, RRC de Riaño, con dos grandes jabalíes cazados en la primera de las dos batidas realizadas en la jornada.

Texto y fotos: Miguel Coya, michelcoya@gmail.com.

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