Sudáfrica abre un orfanato para crías de rinocerontes huérfanos por furtivos

Entabeni Safari Conservancy. Así se llama el primer orfanato para crías de rinocerontes cuyas madres han caído víctimas de furtivos que ha sido creado en las cercanías de Mokopane, en el norte de Sudáfrica.

El orfanato para rinocerontes es una iniciativa para salvar a las crías de hembras de rinoceronte que son abatidas ilegalmente por los furtivos que buscan los codiciados cuernos de esta especie. Según estimaciones de Karen Trendler, encargada del bienestar de los huérfanos que puedan llegar al centro, alrededor de un tercio de los rinocerontes furtiveados (unos 300 en lo que llevamos de 2012, por 448 rinos masacrados en 2011) son hembras con descendencia, de ahí la importancia de recoger y sacar adelante a las crías que quedan solas y desprotegidas en el medio natural.

«Desgraciadamente, muchos pequeños se quedan huérfanos, y éramos conscientes de que se necesitan cuidados especializados»Trendler, conocida como mamá rinoceronte por haber salvado a más de 200 a lo largo de su vida. «Aquí, tenemos ahora un orfanato sólo para cuidar a los bebés y darles la atención que necesitan», dice, designando las salas destinadas a los pequeños para los cuidados veterinarios, equipados con una incubadora, material veterinario y una vigilancia video.

Objetivo: reintroducción en la naturaleza
Las salas se abren al exterior y permiten a las crías que pueden hacerlo a un corral más amplio.«A medida que crezcan, los meteremos en espacios más amplios hasta los dos años y medio o tres años, cuando pueden ser reintroducidos a la naturaleza», explica el responsable del programa, Arrie van Deventer.

Los que no puedan ser soltados serán enviados a granjas que promueven la reproducción de estos animales, que han sido salvados de la extinción aunque mantienen esa espada de Damocles sobre su existencia. «Si pueden salir a la naturaleza, si pueden reproducirse, si pueden cuidar a su progenitura, entonces es un proyecto de protección de la naturaleza», dice Trendler.

El orfanato ya está en funcionamiento y con un único habitante por el momento, un ejemplar de cuatro meses y 100 kilos de peso que vive un poco más allá en la reserva. Sin embargo, este no es víctima de los cazadores, sino del rechazo de su madre. Como para sus futuros “hermanos”, los cuidadores tratan de que no se acostumbre al contacto con el hombre. «En el orfelinato, el único ser humano en contacto con los animales es el veterinario y cuando salgan no verán a nadie más», dice van Deventer. Dos rinocerontes adultos, -Mike y Nann- harán de padres adoptivos «para enseñar a los rinocerontes a ser rinocerontes».

Por el momento, el leitmotiv de los promotores del proyecto no es «ni turismo ni comercio», por lo que han descartado abrir el orfanato al público como si se tratase de un zoo. Y los investigadores serán estrictamente seleccionados.

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