Un rececho de boc fino

356 - Boc fino (4.1)
Son Fortuny, Mallorca

Madrugamos… un poco. A las 06:00 horas ya nos estaba recogiendo Eduardo, uno de los técnicos del Consell, que se tuvo que desplazar nada menos que hasta el Refugi de Son Amer –nuestro maravilloso cuartel general durante la estancia en la isla–, en plena Sierra de la Tramuntana y junto al Santuario de Nuestra Señora de Lluc. Los primeros rayos de sol, descendiendo desde las cumbres, templaron el espíritu y animaron el madrugón para lo que que se preveía un hermoso día de caza.

A las 08:00 h. ya estábamos entrando en Son Fortuny (Estellencs), uno de los cotos de caza públicos del Consell de Mallorca en los que, gracias a un magnífico y exahustivo trabajo de gestión, el Consell ha logrado, lo mismo que en otras fincas públicas, el certificado de Calidad de Caza Mayor de segunda categoría, lo que garantiza que, como mínimo, un 70 % de los bocs que lo pueblan sea absolutamente puros.

Son Fortuny es una puerta al paraíso… Cuando abandonas Andratx hacia el norte y alcanzas la costa por una carretera que divide en dos el mar y el cielo, se abre ante tus ojos un panorama azul que embriaga los sentidos. Y cuando alcanzas la montaña, alcanzas la gloria… Eso sí, con una dureza que templa al más pintado…

En torno al boc

El rececho era el resultado de una donación del Consell al SCI Balearean Chapter. El Consell dona un precinto anual a todas aquellas asociaciones que colaboran con el proyecto del boc, y que éstas a su vez emplean como mejor estiman opurtuno. En este caso, el Capítulo balear del SCI, colaborador muy activo en el proyecto –e iniciador de la tarea de homologación del mismo–, sorteó el precinto entre sus miembros y el afortunado ganador del mismo no fue otro que Miguel Estade.

356 - Boc fino (3)Nuestro equipo, Caza y Safaris/Caza Wonke, invitado por el Consell, se encontraba en la isla realizando un amplio reportaje sobre la gestión del boc balear (que saldrá a la luz muy pronto) y no dudó en estar presente en esta cacería para poder ofrecérsela, con el fin de mostrar las excelencias de una jornada cinegética que, a pesar de lo que muchos piensan, entraña unas dificultades enormes. El boc en su terreno es muy esquivo y difícil de localizar, a la vez que el propio terreno presenta unas dificultades enormes que no todos son capaces de superar. También tuvo la gentileza de compatir con nosotros la jornada nuestro amigo Yann Le Bouvier, representante para España de Club Faune, que ha establecido en las Islas Baleares su centro de operaciones internacionales.

El cazador también acudía a la cita acompañado por su homónimo primo y mentor en lo cinegético, el gran cazador internacional Miguel Estade, presidente del Capítulo balear del SCI, y por su amigo común, Perico, con profunda experiencia en esto de la caza, además de un exacerbado amor por el campo, la naturaleza y las tradiciones (y que nos mostró, cual fiel heredero de los honderos baleares –valientes y hábiles tropas de choque tanto en las legiones de Roma como en las tropas cartaginesas de Aníbal–, su habilidad en el manejo de la honda).

Un boc enorme

Iniciamos la ascensión por los acantilados y peñascos del coto, con el Mediterráneo a nuestros pies, animados y esperanzados por una fugaz fotografía que nos mostraba en el móvil el jefe de los guardas, Sebastiá, durante el desayuno. Tomada a muy larga distancia, con un teleobjetivo, mostraba un soberbio ejemplar que, juzgándolo a ojo y en verde, bien pudiera estar dentro del top 5 de la especie en el Record Book.

El animal se encontraba en la zona que íbamos a cazar y las buenas noticias eran que había sido visto apenas dos semanas atrás. Las malas también eran ésas, precisamente, las mismas que las buenas, desde ese avistamiento ya no lo habían vuelto a ver. Ni a ése ni a ningún otro que mereciera la pena.

Como el objetivo de la cacería no era otro que lograr el mejor trofeo posible, sobre todo en atención a nuestra presencia para lograr un buen reportaje, las cartas estaban repartidas sobre la mesa y la suerte, buena o mala, estaba echada.

Pero se cruza otro

En los dos vehículos oficiales de la guardería del Consell de Mallorca comenzamos a ganar altura con la intención de, una vez llegados a la cuerda, intentar el avistamiento, a ser posible del que ya llamábamos ‘el monstruo’, y cazar de arriba hacia abajo. El sol jugaba a nuestro favor, aunque empezaba a dejarse notar, ya que lo previsible era que los animales buscaran descanso y cobijo bajo carrizos y pinares.

356 - Boc fino (9)Pero, como decimos muchas veces, la caza es la caza y siempre te sorprende. En la tercera o cuarta revuelta del empinado carril de ascenso, apenas a unos cien metros, se cruzaban dos animales, de los que, al menos uno, parecía muy bueno. Lo inmediato fue detenernos para intentar valorarlo bien, pues a simple vista se antojaba excelente. Pie a tierra, montamos rifle, prismáticos y cámaras e iniciamos el rececho.

Al detectar nuestra presencia, el gran macho se ocultó en lo que se podía casi denominar un acantilado (aunque no lo fuese, porque no daba al mar) dentro de un expeso pinar, muy sucio por los altos cañizos. Trazamos un plan básico en el que la lógica nos llevaba a ascender por lo alto de uno de los lados de la vaguada e ir asomándonos hacia abajo, cada pocos metros, para intentar localizar al animal, si es que no se había metido en lo más cerrado. Sin embargo, al cabo de cerca de una hora de búsqueda y mucho prismático, pudimos dar con el boc. El macho se encontraba de cara, recostado al pie de un pino, descansando de los primeros calores del verano, con su escudero ramoneando de pie a su lado, a unos doscientos metros por debajo de nuestra posición, en un ángulo muy complicado, cercano a los 80º.

Sebastiá valoró la situación y con la mirada preguntó a Miguel si estaba dispuesto a intentarlo a pesar de la dificultad de un disparo tan forzado. Miguel no lo dudó y asintió con la cabeza descolgando el rifle de la espalda.

Realmente era grande…

Cuerpo a tierra y, utilizando la mochila como apoyo, Miguel tratando de meter en la cruz del visor al boc, e intentando salvar en el tiro el desnivel casi vertical que le distanciaba de su trofeo. No era fácil y el tiempo se tensó como una goma.

Por suerte, todas las circunstancias eran favorables y el animal no se percató en ningún momento del acecho que estaba sufriendo ni de la que se le venía encima.

356 - Boc fino (8)Tras centrarlo y lograr controlar respiración y pulso, le llegaba una del .300, dejándole tiempo sólo para dar un último salto vital, espasmo mortal, y acabar derrumbándose, muerto, rodando pendiente abajo.

Las dificultades de la búsqueda fueron superiores a las del tiro, por la espesura y la verticalidad de la pendiente. También había un gran curiosidad en el grupo por saber dónde había impactado el disparo, dado lo complicado del ángulo. Tras conseguir localizarlo y lograr acceder al lugar en el que se encontraba, comprobábamos como el tiro le había entrado directo al cerebro, justo por la base de la cuerna. El animal ni se había enterado…

Tras las fotografías de rigor y las felicitaciones de turno, se procedió a colocar el preceptivo precinto y realizar las mediciones oficiales del trofeo.

Transmitidas éstas por teléfono al propio jefe del Servicio de Caza del Consell de Mallorca, Bartomeu Seguí, éste comunicaba en directo la feliz noticia de que el trofeo obtenido era de categoría plata y se situaba entre los primeros 25 de la lista de esta especie en el Record Book.

Como en tantas ocasiones, lo mejor para el final… Primero dimos cuenta, a la sombra apetecible, de un buen pa amb oli, que nos dejó como nuevos.

356 - Boc fino (4)Posteriormente, Perico nos realizó una auténtica exhibición del manejo de la honda, con clase magistral para algún que otro cocinillas que trató de aprender algo de su uso y, por último, tras unas cordiales y hábiles ‘negociaciones’, el equipo que conformó esta cacería y reportaje aceptaba de buena gana la invitación del afortunado cazador a comer un arroz en un restaurante cercano, situado en lo alto de un acantilado, donde pudimos celebrar una comida de camaradería antes de coger el nocturno vuelo de vuelta a la Península y donde, soñando, volvimos a recordar una a una todas las vivencias y aventuras vividas en torno a esta valiosísima especie cinegética española, ya reconocida a nivel mundial por el Safari Club Internacional.

 

Por Equipo de Caza y Safaris / Caza Wonke.

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