Batalla legal por los jabalíes en Michigan

Los jabalíes, introducidos en América hace tres siglos por los españoles aficionados a la caza mayor, estarán este lunes en el centro de una batalla entre el individuo y el estado de Michigan, en Estados Unidos.

Según informa EFE, el criador de jabalíes Mark Baker les comunicó que un juez decidirá sobre la constitucionalidad de las acciones del Estado de Michigan con quien está litigando desde hace casi un año, convirtiéndole en una especie de héroe popular, al negarse a sacrificar a los jabalíes que tiene en su granja.

El jabalí, un mamífero de la familia de los suidos que es originario de Europa, pero que se encuentra en América, África y Asia, está incluido en la lista de las cien especies exóticas invasoras más dañinas del mundo. 

En Estados Unidos, el jabalí salvaje es una de las presas favoritas de los amantes de la caza mayor, y hay cientos de áreas boscosas, parques nacionales y cotos privados a disposición de quienes con armas de fuego, arco y flecha o ballestas de alta tecnología, los matan por miles cada año.

Pero la granja de Baker es algo diferente: los casi cien jabalíes que él y su familia allí crían en un área cercada están domesticados y se les alimenta cuidadosamente para engordarlos y abastecer un mercado de carne buscada por gourmets selectos.

“Estos animales son el resultado de la cruza de jabalíes Mangalitsa y cerdas rusas”, continuó Baker.

En diciembre del año pasado la directora del Departamento de Recursos naturales y Ambiente de Michigan, Rebecca Humphries, firmó una ordenanza que designó a los cerdos asilvestrados y los jabalíes salvajes como una “especie invasora” en el Estado, y decretó su eliminación.

La ordenanza incluye nueve características que determinan si un animal es un cerdo asilvestrado o un jabalí salvaje, y cualquier suido que tenga una sola de tales características, bajo la ordenanza de Humphries, debe ser liquidado.

Baker ha desafiado la ordenanza y encara la posibilidad de hasta cuatro años en prisión más una multa de 20.000 dólares por cada infracción, es decir, cada uno de los jabalíes en su granja, un monto que supera el valor total de la propiedad.

Y Baker no está dispuesto a ceder ante lo que considera una prepotencia del Estado: tras ocho años de servicio militar el hombre inició una pequeña granja familiar con su esposa y sus seis hijos.

“Michigan encabeza la campaña para la destrucción de la granja familiar”, dijo Baker. “Los criadores de cerdos en gran escala, los de las granjas industriales nos ven como una competencia, pero es de esas instalaciones de donde hay más probabilidades que se escapen los cerdos y se tornen salvajes”.

En su sitio de internet (http://bakersgreenacres.com) Baker ha colocado fotografías de su granja y su familia, y con un vídeo ha ido explicando la evolución de su querella con el Estado de Michigan, recabando donaciones de miles de simpatizantes que le ayudan a financiar los costos de abogados y expertos.

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