El duende serbio

Chevreuil brocard
El duende serbio 

La temporada acaba de comenzar y los cazaderos rebosan de vida y esplendor.Además, la climatología nos acompaña, brindando unas agradables temperaturas primaverales por encima de la media en España en esos momentos. Los corzos en esta época están al 99% ya descorreados por completo. Se les puede ver en parejas, tríos o, incluso, ¡agrupados en manadas de hasta diez y quince ejemplares!, normalmente con dos o tres machos de rango intermedio en su interior.

Los ejemplares con trofeos más grandes suelen presentar costumbres más solitarias. Presentan bellas cuernas, altas y perladas, patinadas por el trabajo que hacen los machos con ellas en ramas, tierra y troncos. La pirámide poblacional está absolutamente equilibrada, fruto de la buena gestión que hacen los locales por mantener sus cotos en las mejores condiciones para los cazadores internacionales, pudiendo disfrutar a lo largo de estos días de lances con ejemplares de todas las edades y características singulares variables.

Los cotos y concesiones son abiertos, sin ningún vallado, ni interno ni externo, y se suceden unos a otros, dándose en más de una ocasión que, ante la posibilidad de abate de algún buen ejemplar, éste se encontrara situado en distinta concesión a la autorizada, aunque sin ningún signo ni señal separatoria entre ambas, teniendo lógicamente que descartar el lance, por muy ‘a huevo’ que éste fuera.

La rutina conductual de los corzos nos sorprenderá por su variabilidad, presentando comportamientos muy distintos cada uno de los días que anduvimos tras ellos, sin que las explicaciones racionales puedan dictaminar sentencia al respecto y, achacándolo, en común veredicto, a la presión atmosférica como factor clave de esta dispersión conductual.

En Belgrado
Llegamos a Belgrado por la mañana, a eso de las 10:00 horas, y tras despachar nuestro equipaje, nos recogió Cevela (seguro que no se escribe así el nombre de este gran guía y cazador, pero fui incapaz de memorizar la correcta grafía ni fonética del mismo), trasladándonos sin dilación, cruzando el Danubio, a un buen hotel-balneario en el que Sergio Dimitrivejic tiene acordado el alojamiento de sus huéspedes y cazadores.

Allí fuimos recibidos por Sasa, mano derecha de Sergio en Serbia que domina el español, y casi al español. Miles de corzos en su haber profesional le cualifican y capacitan para organizar cada día la cacería sin fallo alguno. De profundo carácter serbio, correcto, transmitiendo una continúa sensación de control de todos los factores implicados en la cacería y estancia del cazador/cliente. Siempre resolutivo y dispuesto a satisfacer cualquier demanda o necesidad que le sea expuesta.Chevreuil brocard

Viajando el que suscribe el relato con José Sánchez Bravo, coincidíamos en nuestra estancia con José Luis Perea –Pepelu– de Trifolium Films, quien se encontraba intentando recechar imágenes y vivencias para un documental televisivo acerca de estas expediciones corceras. Cámara profesional y biólogo de formación y vocación, las frecuentes conversaciones que mantuvimos en estas jornadas nos enriquecieron y deleitaron, por lo que, lejos de ser un ligero fastidio –la idea de ir con una tercera persona en el rececho de los corzos me inquietaba–, fue un absoluto y rotundo placer poder gozar de su presencia activa. De su voz, y manteniendo el anonimato de sus protagonistas, aspecto digno de loar, pudimos soñar con exóticas cacerías internacionales por él vividas, así como de análisis técnicos, biológicos y cinegéticos que su profesión de cámara cinegético le han llevado a conocer. Y disfruta compartiendo sus saberes del modo más humilde y sincero. ¡Todo un lujo de persona!

Buen trabajo de los locales

Volvamos al relato. Tras una buena charla y comida con Sasa, discutiendo los pormenores de la cacería que ya empezaba, y tras una breve y pertinente siesta (el vuelo de ida, con transfer en Fuimicino, fue casi 18 horas más largo de lo previsto y la paliza que llevábamos era importante), iniciábamos la cacería delCapreolus capreolus serbio. Dos equipos, dos vehículos, dos guías, dos locales.

Al disponer Safari International de acuerdos con los cotos locales, un representante de la misma (o dos, en ocasiones), acompaña al cazador ‘casi’ en todo momento, y serán éstos quienes determinen la valoración de un trofeo y la idoneidad o no de su abate.

IMG_4656Esta medida, que quizá pueda parecer un tanto burocrática y molesta en ocasiones, se ve justificada por la excelente autogestión que hacen los locales de sus propias concesiones, manteniendo una excelente y saludable población corcera. Aprecian y valoran al cazador internacional que hace el esfuerzo de cazar en sus tierras. Agradecen esta inestimable ayuda en su vida y supervivencia, pues genera una necesaria contribución económica y alimenticia. Sin la caza, seguro que un presente mucho más incierto se fijaría en esta zona del mundo de escasos recursos económicos en la actualidad.

Corzo en llanura

La primera modalidad de caza de la que pudimos disfrutar fue la del corzo en llanura, aún no siendo ésta en la que más cómodos disfrutamos de la caza, pues tanto la búsqueda, aproximación y tiro se realizan en su mayor parte desde vehículos, o a pie de vehículo, lo cual le resta, a nuestro modo de entender la caza, un pizca importante de pimienta al asunto.

Eternas llanuras arenosas, cargadas de agua y canales drenantes por doquier, con arena de sedimentación de color negro y sembradas de distintos tipos de cereales y vegetales (espinacas, patatas, maíz, colza, cebada, soja, etc.) albergan una densidad de corzos absolutamente increíble, llegando a ver de media por día más de 200 ejemplares.

Bajo esta modalidad, logré abatir sin mayor problema tres bonitos ejemplares, en el entorno de los 350 gramos, con disparos entre los 80 y los 350 metros. Munición empleada, 7 mm Reg. Mag. Absolutamente efectiva y rotunda para esta especie.IMG_4852Y corzo a pie…

Tras haber experimentado y disfrutado, pues así es –hay que reconocerlo–, de esta particular modalidad de caza, propuse a organización y guías el optar a recechar a los corzos a pie, entrando en los bosquetes y riberas fluviales de la zona, y pude entonces sí, a nivel personal, disfrutar del rececho en su estado más puro.

Entrando al corzo en su medio, tratando de ganarle la partida de la vida. En cuasi igualdad de condiciones, sin saber muy bien cuál de las dos partes implicadas, corzo-cazador,  disfruta de mayor ventaja: sentidos versus técnica.

Bajo esta modalidad tuve la oportunidad de disfrutar de otros cinco lances en el día y medio restante de cacería. Localización de la zona mediante vehículo y entrada y lance de estrategia variable, en función del entorno y situación. Cada uno especial y cada uno mágico.

Bonitos ejemplares que llegaron a completar un tapete final personal de ocho corzos más que representativos en tres días de caza muy entretenidos en los que logramos entre los dos cazadores un total de 15 corzos, la mayoría por encima de los 300 gramos y dos soberbios, cercanos a los 500 gramos, cazados por José.IMG_4942

Una vuelta por Serbia…

Belgrado 

Destruida 40 veces en sus 2.300 años de historia, Belgrado jamás ha conseguido recomponerse totalmente.
Su aspecto ligeramente desaliñado, combinado con su animación, buenos restaurantes, cafés en las calles y atmósfera del norte de Europa, la convertiría en un lugar ideal para pasar unos días, si no fuera por los precios desorbitados del alojamiento. El centro bullicioso de Belgrado es Kneza Mihaila, un bulevar peatonal repleto de cafés que atraviesa la parte vieja de la ciudad de norte a este. En el sur se encuentran las estaciones de tren y de autobús.

El fuerte de Belgrado es de la época celta y la ciudadela de Kalemegdan destaca en la ciudad antigua. La mayor parte de lo que puede visitarse fue construido en el siglo XVII, incluidas las puertas medievales, las iglesias ortodoxas, las tumbas musulmanas y los baños turcos. En el caso de estar interesado por las guerras, en las almenas de la ciudadela se puede visitar el Museo Militar. A continuación, uno puede sentarse en un banco del parque de la ciudadela y ver pasear a la gente.Belgrado

Stari Grad, junto a la ciudadela, es la parte más antigua de Belgrado. Se recomienda pasear por la zona y visitar algunos de los mejores museos de la ciudad; todos se concentran aquí. El Museo Nacional es especialmente recomendable, con exposiciones arqueológicas y pinturas; también puede echar un vistazo al Museo Etnográfico, que alberga una colección de trajes serbios y arte popular. En caso de no disponer de tiempo suficiente para visitar el campo, la Galería de Frescos muestra réplicas de tamaño natural de pinturas de iglesias de la campiña de Serbia y Macedonia. No hay que dejar de visitar el Palacio de la Princesa Ljubice, de estilo balcánico amueblado.

El parque más agradable de Belgrado es Ada Ciganlija, un islote del río Sava, aguas arriba desde la ciudad. Se puede nadar, alquilar una bicicleta, degustar una cerveza fresca en alguno de los cafés o, sencillamente, tumbarse boca arriba y relajarse. Pero, cuando llega el momento de encontrar un lugar para dormir, las opciones son menos agradables. El alojamiento es caro –hay un camping y un albergue al sur de la ciudad; si no hay plaza, uno debe arreglárselas alquilando una habitación en uno de los hoteles propiedad del estado–. Respecto a la comida, hay restaurantes en Kneza Mihaila; y si el presupuesto lo permite, se recomiendan los típicos del barrio bohemio.

Novi Sad 

Al norte de Belgrado, en Vojvodina, Novi Sad es una agradable ciudad universitaria con un toque húngaro. La ciudad, situada en un recodo del Danubio, tiene un ambiente animado –quizá, debido a los estudiantes– pero, una vez más, no se encuentra alojamiento económico. A una hora a pie de la ciudad hay un camping, otra opción son los hoteles del centro.

En Novi Sad se pueden visitar tres museos que merecen la pena –el Museo de la Revolución, el Museo de Pintura y el de Arqueología–. La Ciudadela Petrovaradin, del siglo XVIII, es una fortaleza que diseñó el arquitecto francés Sébastien Le Preste de Vauban. Desde lo alto de la fortaleza se obtienen unas vistas espléndidas de los campos que lo circundan. Y, en caso de sentirse eufórico, puede alojarse en el caro hotel de la ciudadela. Si la visita es en grupo, el vigilante permite visitar las galerías de 16 km y las salas subterráneas de la fortaleza.Novi sad

Budva 

Algunas playas motean lo que ha quedado de la costa yugoslava, con altas montañas que forman un hermoso telón de fondo. Budva es el lugar más visitado por veraneantes, situado en el centro de la costa montenegrina, un hermoso lugar que no se ha visto excesivamente afectado por hordas de veraneantes. La ciudad antigua de Budva es casi demasiado bonita –en la ciudad se produjo un terremoto en 1979, la gente tuvo que ser evacuada, y el lugar se ha reconstruido completamente como ciudad turística–. En una plaza se concentra un museo, tres iglesias y una fortaleza (desde la muralla las vistas son fantásticas), todos ellos copias fieles de los originales.

Aunque la playa principal de Budva es bastante corriente, a 500 m al norte se llega a la playa de Mogren, un hermoso arenal. Al sureste de Budva se encuentra Sveti Stefan, más fantasmal aún que la ciudad antigua de Budva. Antaño era un pequeño pueblo pescador de una isla, Sveti Stefan se transformó en un carísimo hotel con aspecto de pueblo pescador. Cuesta dinero sólo poner los pies en él.

 

 

Budva

 

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Por Luis de la Torriente 

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