Continúa la caza legal del oso polar, que seguirá en el Apéndice II de CITES

Después de casi tres horas de debate, hoy, día 7 de marzo, el Safari Club Internacional, en representación de los 38 millones de cazadores de todo el mundo, ha ganado la votación –por segunda vez en tres años– frente al Gobierno de Estados Unidos, que pretendía que la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES) incluyese al oso polar del Apéndice I de CITES.

 

La votación de la propuesta estadounidense contó con 38 votos a favor del cambio de Apéndice, 42 en contra y 46 abstenciones (incluyendo la abstención de todos los países de la Unión Europea y de Croacia).
Por tanto, al no variar su clasificación en CITES y permanecer en el Apéndice II, el oso polar seguirá siendo especie cinegética y sus trofeos podrán ser exportados.

John Whipple, presidente del Safari Club International, declaró la semana pasada que los países del área de distribución del oso polar –Canadá, Noruega y Dinamarca, que representa a Groenlandia– y la Secretaría de CITES “se oponen a la propuesta de cambio de Apéndice del oso polar, por carecer de una justificación científica”.

En el Apéndice I de CITES se incluyen las especies que están en peligro de extinción y CITES prohíbe el comercio internacional de especímenes de esas especies, salvo cuando la importación se realiza con fines no comerciales, por ejemplo, para la investigación científica.
En el Apéndice II figuran especies que no están necesariamente amenazadas de extinción, pero que podrían llegar a estarlo a menos que se contrale estrictamente su comercio. El comercio internacional de especímenes de especies del Apéndice II puede autorizarse concediendo un permiso de exportación o un certificado de reexportación. En el marco de la CITES no es preciso contar con un permiso de importación para esas especies (pese a que en algunos países, que imponen medidas más estrictas que las exigidas por la CITES, se necesita un permiso).

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