Caza y turismo África

Se puede decir que África es el destino estrella de la caza mayor por variedad y densidad de especies. Mientras que en Europa, Asia o América hay que recorrer miles de kilómetros para lograr unas cuantas especies diferentes, en África es totalmente diferente, puesto que es posible abatir en un mismo país decenas de especies cinegéticas distintas (Rengifo, 2008).

La práctica físico-deportiva de la caza es una «actividad que se viene ejercitando desde tiempos ancestrales, a lo largo de cuyo proceso evolutivo ha estado sometida a sustanciales cambios», (Rengifo, 2008). Se puede decir que la caza era un medio para subsistir y que las finalidades que han perseguido los cazadores con la práctica cinegética han variado en función del momento y los objetivos. Así, se tiene que la caza se ha debatido entre la de carácter utilitario (proporcionar alimentos, control de poblaciones de algunos animales o preparación para la guerra) y de entretenimiento, ya presentes con este carácter dual en la Edad Media (Montoya, 2003).

Sin embargo, no será hasta el siglo XX cuando la práctica físico-deportiva de la caza adquiera una dimensión esencialmente felicitaría y de ocupación del tiempo libre, tal y como la describió Ortega y Gasset (1965), a medida que la civilización del ocio fue ganando terreno y se asistía a un proceso de expansión de la recreación rural en todos los países desarrollados (Mulero, 1991). En este sentido, Infante y Goñi (2010) indican que, al igual que cualquier actividad físico-deportiva, la caza está vinculada a la satisfacción con la vida y se encuentra vinculada con las autopercepciones físicas.

Finalidad de la caza en África

La caza es una actividad que se alarga en el tiempo y conlleva una implicación global, ocupa el tiempo de ocio con una percepción lúdica y deportiva (Gamonales, León y Muñoz, 2016; Gamonales y León, 2014). Por tanto, la caza como práctica físico-deportiva en África tendrá distintas finalidades según el objetivo que se persiga:

•Fin utilitario: cazar para conseguir alimento (población residente).

•Fin turístico o comercial: cazar especies cinegéticas distintas a las habituales, (diversos tipos de antílopes, facocheros, jirafas, elefantes, leones, hienas, hipopótamos, búfalos y un larguísimo etcétera).

Además, esta actividad no se limita a la caza físico-deportiva, también se ofrece agroturismo (visita y participación en diferentes actividades de cría de caballos, vacuno, ovino, granja y montes frutales) espectáculos de doma, yerra y adiestramiento de caballos, paseos en vehículos todoterreno, safaris fotográficos, cabalgatas y paseos en carros de tiro, trekking y campamentismo, espeleología, paseos históricos o arqueológicos, pileta de natación y la posibilidad de practicar distintos deportes (Barbarán, 2003). Este tipo de venatoria se encuentra íntimamente ligada a la caza mayor, y concretamente en la búsqueda de trofeos, término que genera desacuerdos desde el punto de vista conceptual y que Hofer (2002) identifica con el cazador extranjero dispuesto a pagar cualquier tarifa por la experiencia de caza y el trofeo de la especie abatida. La caza de trofeos está muy arraigada sobre todo en europeos y norteamericanos (Bauer y Giles, 2002), ha dado lugar a la aparición de determinados retos entre algunos cazadores, tratando de alcanzar variedad de especies y alta puntuación con los sistemas de cálculo existentes (Rengifo, 2008). Por ello, en la actualidad se habla y se demandan los cinco grandes de África (león, leopardo, elefante, búfalo y rinoceronte). Estas especies se encuentran bajo control.

Por lo tanto, hay que diferenciar que la caza físico-deportiva con fines utilitarios genera menores ingresos al país que la actividad cinegética con fines turísticos o comerciales y tiene menos importancia social que la caza de subsistencia, y no debe ser subestimada ya que tiene un potencial económico importante (Vázquez, 1998; Barbarán, 2003). Ambas finalidades se lleva realizando desde hace siglos. Se debe a que África es el tercer continente más extenso del mundo tras Asia y América (Wikipedia, 2016), y se caracteriza por su riqueza en grandes mamíferos, que constituyen al mismo tiempo un conjunto zoológico sin par en el mundo y una fuente tradicional de alimentos ricos en proteínas para sus pueblos (Bourliére, 1961).

Requerimientos físicos

Se pueden practicar diferentes modalidades de caza en África. Generalmente, los cazadores contratan servicios cinegéticos en África con todo incluido, conocidos como safaris o paquetes de caza.

Las empresas cinegéticas disponen de concesiones privadas o públicas de terrenos, con ranchos o alojamientos rurales.

Los clientes realizan los viajes desde cualquier parte del mundo hasta África donde son atendidos por el personal local y trasladados hasta los diferentes campamentos. Es allí donde empieza su aventura africana. Los alojamientos son de primera calidad con amplias estancias y servicios de esmerada calidad.

Luego, se puede decir que el sistema de caza se adapta en función de las condiciones, necesidades y gustos de cada cazador, y se acuerda antes de empezar el safari. Desde el uso más intensivo del vehículo para la localización de animales y realizar la entrada final aprovechando la orografía del terreno, hasta el rececho puro, utilizando el 4×4 únicamente para desplazarse del campamento al área de caza.

Los terrenos más apropiados para la caza diversa y abundante en África son los del cono sur, donde países como Sudáfrica, Zimbabue, Namibia, Bostuana o Tanzania son referentes mundiales en la caza mayor como práctica físico-deportiva desde hace décadas. En estos países la caza de trofeos reporta importantes entradas de divisas para unas economías débiles (Rengifo, 2008). La industria del safari ha alcanzado un gran desarrollo en la que son partícipes tierras públicas y privadas.

Igualmente, el furtivismo en estos países está presente. Hay registros del comercio de marfil que se remontan al siglo XIV a. C. A lo largo de la colonización de África el marfil fue exportado, a menudo utilizando esclavos para transportar los incisivos, para ser utilizado en la fabricación de, por ejemplo, teclas de piano, bolas de billar y otras expresiones de riqueza exótica. Los cazadores de marfil fueron los responsables de la extinción de los elefantes en África del Norte hace unos mil años, en gran parte del sur de África en el siglo XIX y la mayor parte de África occidental a finales del siglo XX (López, Vergara y Lee, 2011).

Por último, indicar que la caza como práctica físico-deportiva en África se encuentra más regulada. Es decir, la caza físico-deportiva organizada en cotos de caza en tierras privadas o en tierras públicas en concesión, permitiría generar una fuente de ingresos al sector privado y un mejor control de la actividad cinegética al país donde se esté llevando a cabo la acción venatoria; de esta manera, se estará ayudando a descomprimir la demanda de la caza física-deportiva con fines turísticos o comerciales sobre especies que los cazadores locales usan con fines de subsistencia (Barbarán, 2003).

Asimismo, exponer que la demanda de trofeos favorece la conservación de las especies, al ser imprescindible para contar con planes de manejo y conservación de los animales para su aprovechamiento, como expone Villarreal (2002).

 

Por José Martín Gamonales    Fotografías Luis de la Torriente

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